Sombras en Suiza

Capítulo 16

—Anda —me animó—. Hay que ir al carousel.

—Zyon —me senté con las manos entre las piernas—. No estoy para estar perdiendo dinero en esas cosas.

—Irán los chicos —agregó.

—¿Quiénes? —giré a verlo.

—Karine, Nia, Samantha y —se detuvo—. Noah.

Noah y yo tuvimos unos pequeños problemas. No lo he visto desde hace varios días y sería incómodo, tanto para él, como para mi vernos sin haber resuelto los problemas.

—Me lo pensaré —le dediqué una sonrisa.

—Anda, no seas aguafiestas —me dio un empujoncito.

—Mmm —escondí mi labio superior—. Me lo pensaré—arrastré la ultima vocal.

—Bueno. No te lo pienses mucho —se levantó—. Vamos.

—¿A dónde? —lo vi confundida.

Me tomó de la mano y empezó a caminar. Sin decir nada más, lo seguí hasta llegar al parque. No le costaba nada decir que quería dar una vuelta en el parque. Lo vi de pies a cabeza mientras me cruzaba de brazos.

—Cambia de semblante, te ves horrible haciendo esos gestos —alzó ambas cejas.

—Oye —frunci los ojos.

—Solo quiero compartir un helado contigo, ¿acaso no puedo? —se cruzó de brazos.

—Vamos por él entonces.

Durante el camino, nadie de los dos hablaba. Mientras que yo iba metida entre mis pensamientos, Zyon se encargaba de hacerme regresar a la tierra mientras jugaba a hacer gestos graciosos. No lo logró hasta que llegamos al puesto de helados.

—Uno de fresa por favor —sacudí la cabeza.

—Por fin —se cruzó de brazos—. Dos de fresa por favor.

—¿Qué? —lo vi fijamos.

—Pues nada —se encogió de hombros—. He intentado traerte de nuevo a la tierra, pero fue el puesto de helados el que lo logró.

—He visto los gestos nada graciosos que hacías, pero quise ignorarlos para no sentir pena ajena.

—Oye —frunció los ojos—. Eres muy mala, si sigues así vas a quedarte soltera. No querrás ser una cuarentona soltera, ¿cierto?

—No sería malo —escondí los labios mientras alzaba las cejas.

Degustabamos del buen helado que habíamos pedido, me vino bien el venir al parque por uno. Zyon me veía por ratos, sabía muy bien de lo que se trataba, pero no quería decir nada respecto a ese tema. Me hice la distraída hasta que… Zyon tocó el tema, de nuevo.

—Entonces, ¿vendrás? —llevó una cucharrada de helado a su boca.

—Mmm, ¿será divertido?

—Tenlo por seguro. Mira —dejó el vasito de helado sobre la banca y me giró a ver del todo bien—. Si no te diviertes, me encargaré de regresarte a casa. Es una promesa —levantó su mano derecha a la altura de su hombro.

—Me lo pensaré —sonreí.

Zyon suspiró tomando de nuevo su helado dando por perdida esta conversación.

—Me esforcé —hizo pucheros.

—Iré pero, recuerda que has hecho una promesa —alcé una de mis cejas.

Zyon me llevó a mi habitación para que pudiera cambiarme. Como era de costumbre, me puse mis pantalones flojos favoritos y mi sudadera. Quería estar cómoda, se supone que vamos al carousel.

—Los chicos nos están esperando, ¿estás lista?

—Lista —sacudi mi suradera.

—Bien —sonrió.

Entre risas y bromas, nos dirigimos al carousel. En efecto, todos se encontraban en él, hasta… ella. No entendía que hacía en el mismo lugar, y con Noah mientras lo tomaba del brazo. Las chicas me veían muy sorprendidas, Zyon al igual que yo, quedamos impactados.

—Ella, ¿qué hace ella aquí? —Zyon lo vio muy fijamente.

—La he invitado yo —Noah respondió sin más.

—Bueno —Karine aplaudió despacio—. ¿Vamos?

—Si —respondieron todos arrastrando la vocal.

Es increíble que la razón por la que no nos hablamos con Noah, es porque se puso celoso de Zyon. Ahora, la trae con él haciendo que también me ponga celosa y tengamos pocas posibilidades de poder hablar. Ellos se fueron a un juego distinto al que habíamos elegido. No me molesta, ¿me pone celosa? Si, pero no haré nada al respecto.

—Ey Emma —Samantha trataba de llamar mi atención—. ¿Te molesta?

—¿Qué cosa? —la vi.

—El que estén juntos y tan cerca —se cruzó de brazos.

—Para nada —negué con la cabeza.

—¿Entonces, por qué los ves a todo momento?

Hui del lugar y opté por ir a otro juego a tratar de olvidar el que ella esté aquí. Para mi mala suerte, el maldito juego se había arruinado. Estaba dandole suaves golpes para hacer que funcionara.

—¿Funciona ahora que los has maltratado?

—No lo he maltratado, por si no te diste cuenta, le di golpes muy suaves.

—Bueno, es una lástima que no funcione —metió una de sus manos a su bolsillo del pantalón—. ¿Vamos a otro?

—No creo que sea buena idea —me crucé de brazos—. Has venido con ella, no quiero que me guarde rencor, más de lo que ya lo hace —agregué.

Dicho eso, ella se acercó de inmediato al notar que Noah no se encontraba a su lado. Lo tomó del brazo intentando hacer que me pusiera celosa, y si que lo ha logrado, pero no iba a demostrarlo. Me mostré normal, como si no me importara nada de lo que ellos hicieran.

—Bueno, me voy para no interrumpir —formé una linea con mis labios.

—Por si no te has dado cuenta, ya lo hiciste —ella alzó ambas cejas.

—Byeeeeee —respondí dándole unas cuantas palmaditas en el pecho a Noah mientras me iba.

Estaba empezandome a aburrir, quería irme a mi habitación. Venir fue una mala idea.

Me dirigí hacia donde se encontraba Zyon, a diferencia de mi, ellos si se divertían.

—Puedes llevarme a la azotea por favor —suplique.

—¿Quieres irte ya? Pensé que te divertías.

—Si la diversión consiste en que cada vez que elijo un juego se arruine, admito que me divertí muchísimo.

—No te lo puedo creer —empezó a reír—. ¿Qué has hecho?

—Pensé que unos cuantos golpes lo arreglaría, pero solo lo empeoró. Salí de ellos para que no me echaran del lugar por maltrato a juegos mecánicos.

Quería irme, no soportaba verlos juntos, pero Zyon quería hacerme cambiar de opinión. Le advertí que si en los próximos cinco minutos no lo lograba, me iría sola.




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