Prólogo
Las noches si dan miedo
Está es una de esas noches en donde el frío no se siente, en donde el dolor no duele lo suficiente. De esas noches donde las lágrimas simplemente dejaron de salir. Porque llega un punto en que el dolor es tan grande que dejas de sentirlo.
Las horas pasan y pasan pero es como si el tiempo se hubiese detenido. Todo es tan lento, tan caótico, tan difícil. No es de mi agrado que mis noches duren más que mis días, no es romántico que el insomnio sea parte de mi rutina. No es cómodo que los dolores de cabeza, los ojos hinchados, el cansancio extremo esten presentes cada día.
Las casi inexistentes horas que puedo dormir están llenas de pesadillas que se sienten tan reales. Cuando tus noches son así simplemente es una agonía interminable, entonces me pregunto…¿Qué hago con mi vida cuando mis noches y mis días compiten por ver cuál es peor? ¿Cómo sacar esperanza de un lugar en donde ya tantas veces me dijo que no?
Día tras día tengo que enfrentarme a mi misma, a mis ideales, a mis sueños y a las ganas de volver a intentarlo. Pero la realidad me golpea en la cara y nubla mi juicio. La injusticia de la vida me mira a los ojos y me dice que no todo puede ser como uno espera. A veces me pongo a pensar en el mundo, en cómo funciona todo, en cada niño, en el dolor de cada persona. Sé que es imposible poder ayudar a todos, porque sé que a veces no me puedo ayudar ni a mi misma. Es increíble como todo empieza a sonar absurdo cuando lo analizas a fondo
Estoy y a la vez no estoy.
La soledad se ha vuelto en mi contra, ya no es esa dulce amiga que me acompañaba con la sabiduría de su silencio. Ahora es como un fantasma que me atormenta cada segundo, que me susurra al odio cosas del pasado que desearía olvidar. Muchas veces mi mente es la que lleva el control de mi vida, siento que voy en piloto automático. He llegado al punto de no sentir nada, tengo un bloqueo emocional que va y viene. Y que en cada recorrido va dejando cicatrices difíciles de borrar.
Muy en el fondo quiero salir de aquí, quiero tomar las riendas y sacarme de esta fosa que yo misma construí. En medio de mi caos puedo encontrar un poco de luz que viene de vez en cuando para recordarme que no todo está tan oscuro como parece. Ya que hay veces en las que solo tú y nadie más que tú puede sacarte del abismo en el que estás perdido.
Se supone que soy joven pero hay veces en las que no siento la energía de esa juventud, mi familia no es aquel refugio que mi adolorido corazón necesita. La fe en un Dios es algo que perdí hace años o quizá es algo que nunca tuve.
Creo en todo y nada a la vez.
He crecido con la idea de Dios toda mi vida, hay veces en las que he estado tan cerca y otras tan lejos de él. Hoy por hoy, no sé en qué punto estoy. Solo sé que es mejor creer en algo que sientes a vivir rezando a un Dios por costumbre sin siquiera sentirlo.
Algo que me reconforta es saber que el dolor se puede convertir en arte y esta es mi forma de hacerlo, está es mi forma de drenar cada sentimiento atorado en mi interior. Es aquí en medio de las letras donde puedo desnudar mi alma al compás de los latidos de mi corazón. No pretendo ser una buena persona, solo quiero ser alguien real. Alguien que tiene la libertad para luchar por lo que realmente quiere, alguien que dice lo que realmente piensa y hace lo que realmente siente. No espero cambiar mentes solo espero que más gente deje de vivir vidas que no son suyas. Quiero que más gente deje la superficialidad a un lado, que abracen sus errores y comprendan que la vida… que su vida está construida con cada uno de ellos. Que el amor es lo único que puede ayudarnos a mejorar el fragmentado mundo que tenemos hoy.
En cada página de este libro he dejado un pedazo de mi, no te entrego solo una historia, te entrego mi vida. No para que me compadezcas, no para que me juzgues si no para veas que así como yo hay miles de historias a nuestro alrededor incluyendo la tuya que merecen ser contadas. Tengo tantos pensamientos en mi cabeza, tantas formas de ver la vida y tantas contradicciones. Solo espero que tú puedas ver un poco de lo que veo yo.
Está es mi vida, no una perfecta, no una que contiene romance o algo extraordinario. Simplemente es algo real, algo que siento en lo profundo de mi ser. No pretendo ser un ejemplo, solo soy una persona llena de errores, de grietas pero sobre todo de dolor. Quiero dejar claro que no soy una víctima pero tampoco soy el victimario. Soy alguien que ha aprendido a sobrevivir con lo que tenía. Y conforme pasen los días y los años seguiré fallando, aprendiendo y mejorando.
Capítulo 1
Adolescencia que preferiría olvidar
“Eres lesbiana porque pareces hombre”
Una frase que me marcó demasiado.
Mi aspecto físico ha sido una de las cosas más difíciles que he tenido que enfrentar. Tenía dieciséis años cuando escuché esas palabras, aunque la verdad es que desde mucho antes el mundo ya se había encargado de hacerme sentir “menos bonita”.
Tenía todas las características que parecían convertirme siempre en la burla, en la última opción, en la persona que nadie escogía. Para mí, la idea de tener novio era una fantasía absurda. Algo que miraba desde lejos, como quien observa una vida que nunca va a poder tocar.
Para compensar mi falta de atractivo, desarrollé un intelecto bastante bueno en clases. Pero para ese punto ya había perdido incluso eso. Mis fantasmas empezaban a aparecer más fuertes que nunca y mis ganas de ir al colegio desaparecían poco a poco. Faltaba demasiado.
Tenía una amiga que, en ese entonces, lo era todo para mí.
Ella era todo lo que yo quería ser.
Y también todo lo que jamás sería.
Su nombre era Camila. Tan linda como peligrosa.
Tenía el cabello color miel, largo y lleno de ondas naturales. Sus ojos parecían dos luceros brillando todo el tiempo. Su piel era blanca y delicada, como esas princesas irreales de los cuentos. Su cuerpo parecía perfectamente proporcionado, con curvas capaces de hacer que cualquier hombre se enamorara de ella. Vivía en el centro de la ciudad y pertenecía a una familia importante y adinerada.
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narrativa filosófica y existencial, narrativa autobiográfica
Editado: 17.05.2026