Soy Damián

Capítulo 2

La noche se siente más fría de lo normal. La carretera está vacía, y el olor característico del tráfico es ausente. No tengo idea de que hora es. No fui a entrenar. No fui a casa a cenar. No hice la tarea. No tengo teléfono porque lo destrocé en un arrebato de ira.

Caminé sin rumbo fijo hasta que divisé una pequeña cafetería. Quise ir a un bar, pero aún soy menor de edad y no tengo identificación falsa. Al entrar en la cafetería, la camarera me dio una mirada suspicaz, pero la ignoré. Fui a la mesa más apartada, me senté en la silla y esperé. En realidad, no tenía idea que estaba esperando. El único pensamiento rondando mi mente eran esas fotografías y la pregunta que atormentaba mis días… ¿Por qué?

En cuatro años jamás publicó nada así. ¿Por qué ahora sí? ¿Por qué con ese chico?

Cerré los ojos concentrándome en respirar. Necesito una botella de licor. Algo que me permita adormecer mis pensamientos.

—¿Damián? —

La voz dulce de Estefany resonó a mi lado, y fijé mis ojos en ella. Estaba mirándome como si fuese su deseo favorito y no pude evitar pensar en Samanta y su nuevo novio. Es casi la misma expresión. Casi reí por la ironía de la situación.

—¿Por qué tan solito? —Preguntó con una sonrisa sexy— Yo puedo ser una excelente compañía—

—Quiero estar solo— Murmuré cabizbajo—

—Oye, eres muy grosero. Es la segunda vez en el día que me rechazas. Solo quiero que hablemos un poco

—No soy buena compañía ahora, Estefany—

Río un poco, sentándose a mi lado. Colocó su mano sobre el muslo derecho de mi pierna y comenzó a acariciar lento y pausado mientras acercaba sus labios a mi odio.

—Damián, ¿no te das cuenta cuanto me gustas? ¿Por qué no podemos estar juntos? —Preguntó con voz melosa—

Volví la mirada hacia sus ojos cafés, y de nuevo no pude evitar imaginar a samanta haciendo lo mismo con su novio. Mis tripas se retorcieron dolorosamente.

—Estefany. Ahora no— Gruñí con fuerza dándole una mirada de advertencia—Te lo repito. Quiero estar solo

Resopló poniendo los ojos en blanco.

—Ya te escuché, no estoy sorda. Solo quiero que me hagas compañía, Damián. Podemos ir a mi casa. Mi mamá salió hace un montón, y no regresa hasta mañana—

Continuó acariciándome muy cerca de mi entrepierna, e inmediatamente mi cuerpo reaccionó. No es como si pudiese evitarlo. Ella sabe que es hermosa, y aprovecha su sensualidad para jugar con los chicos. Me pregunto cuántos caen en su encanto.

—¿Por qué lo haces? — Pregunté en voz baja, realmente interesado en su respuesta— Nunca te presto atención. Tienes a todos mis amigos babeando por ti. Eres popular, y pareces una chica inteligente. Puedes tener sexo con alguien que de verdad quiere estar contigo, Estefany. ¿No te importa ser el rebote de alguien más? —

—No me importa ser tu rebote, Damián— Respondió encogiéndose de hombros, despreocupada—Me gustas desde el quinto grado. Después que Samanta se fue pensé que te fijarías en mí, pero aquí estoy rogando por un poco de tu atención—

Escuchar el nombre de Samanta en sus labios me produjo dolor de cabeza. Ellas siempre tuvieron una especie de rivalidad.

—No tienes que hacerlo. Es más, no quiero que lo sigas intentando—

Exhaló con fastidio, y exclamó.

—¡Ella se fue, Damián! yo sigo aquí, esperando por ti. Nunca te dejaría, bebé. Eres un chico increíble, y quiero que estemos juntos— Añadió acariciando mi mentón—Dame una oportunidad. Puedo borrar su recuerdo, lo prometo. Si vienes a casa conmigo, te haré olvidarla, aunque sea por una noche—

Besó la comisura de mis labios, y cerré los ojos intentando disfrutar del placer acumulado en mi sistema. Nunca he tenido sexo de rebote o sexo casual de una noche con alguna chica de la escuela. Mis amigos se burlan por eso, pero es que la chica que atrapó mis pensamientos hace tanto tiempo me tiene como embrujado y siempre estoy buscándola en cualquiera que se me acerca. Cuando me doy cuenta que no son como samanta, las mando a volar.

En mis quince, tuve mi primera vez con una desnudista, regalo de Ben. Ella se hizo cargo de la situación y con toda su experiencia me dio mi primer orgasmo, pero solo fue un momento de placer vacío y sin sentido.

Soy un adolescente de diecisiete años, por supuesto que ando caliente como el infierno, pero como mi mente está enfocada en un solo propósito, manejo la situación evitando estar involucrado en este tipo de situaciones, y muchas duchas frías. Estefany definitivamente puede remplazar la parte del sexo, sin embargo, no quiero lastimarla. No es mi estilo ser el chico popular. Me gusta mantener un perfil bajo, además soy algo torpe cuando se trata del contacto físico con otras chicas.

—Damián, vamos a mi casa—Gimió ella en mi oído— No lo pienses tanto—

Un pensamiento desagradable cruzó por mi mente, haciéndome sentir enojado y miserable. Samanta podría estar haciendo lo mismo en este momento con su novio…

Aspiré una bocanada de aire, y antes de pensar con claridad, me levanté de un salto, tomando su mano.

—Solo sexo, Estefany. No puedo ofrecer nada más. Solo sexo— Enfaticé, intentando controlar la rabia por ser tan débil y estúpido, al creer que Samanta algún día regresaría a mí—




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.