Soy Damián

Capítulo 6

Mis compañeros de equipo estaban festejando en el estacionamiento cuando llegamos. Observé alrededor, intranquilo. Aunque algunos ya se habían ido, todavía quedan estudiantes merodeando el lugar. A mi lado, Ben y James, no pierdieron la oportunidad para saludar alegres a los que se acercaban a felicitarnos.

—Oye Damián, vamos por algo de comer, y después nos vemos a mi casa— Anunció en voz alta Michael, el armador estrella del equipo— ¡Es hora de celebrar! —

—Si, claro, allá nos vemos— Respondí ausente, mientras observaba a un grupo de chicas esperando ver a samanta entre ellas—

—¿Pizza y cerveza? ¡Yo me apunto! — Exclamó Ben entusiasmado—James, ¿vienes? —

—Si, pero voy a pasar por Cintia. Me está esperando en esa cafetería del centro—

—Joder, contigo. ¡Solo vamos puros hombres! Ella no tiene nada que hacer allá—

—Hey, Ben, mi novia va. Y algunas amigas también. Mas te vale conseguir un ligue o estarás mirando lejos— Agregó Michael riendo burlonamente— Si quieres te presento una chica. Acaba de llegar a la ciudad. Y es muy bonita—

—¡Entonces mejor no voy! — Resopló Ben, molesto— La última vez que me presentaste una chica era tu prima, y tu mamá casi me mata cuando me vio con ella—

Los tres reímos a carcajadas recordando aquella noche. Fue jodidamente chistoso ver a Ben tirado en el césped después que la mamá de Michael le lanzó un pelotazo en la cabeza.

—¡Esta vez es diferente, lo juro! — Exclamó Michael riendo — Y Damián quizás te ayude con ella—

Lo miré con el ceño fruncido y resoplé.

—No me voy a meter en los ligues de Ben. Él solito puede hacerlo— respondí.

—No es por eso, idiota. La chica de la que hablo es la mejor amiga de Samanta. Ambas vienen a mi casa a pasar el rato— Comentó tranquilamente— Acabo de invitarlas y dijeron que sí—

Michael no había terminado de hablar, cuando salí disparado hacia el auto de Ben, y comencé atosigarlo para que se apurara. Michael me quedó viendo con una sonrisa de suficiencia, pero lo ignoré. Mi corazón latía como loco. Estaba tan ansioso por verla que conté los minutos y segundos antes de llegar a la casa de Michael. Ben, y James, me miraban con evidente preocupación. Ellos estaban convencidos que era una mala idea ir e intentar conversar con Samanta en un ambiente de fiesta, donde todo el mundo estaría al pendiente de nosotros, pero no podía dejar pasar la oportunidad. Hoy era mi día de suerte. Ella apareciéndose en el partido y luego en casa de uno de mis amigos, tenía que ser el destino.

La música podía escucharse desde el otro lado de la calle. Estacionamos el auto, y salí a toda prisa ignorando el gesto de desagrado de Benjamín. Caminé hacia la casa lo más pausado y tranquilo que pude, James pisándome los talones.

—Damián, si vas hacer esto por favor no lo eches a perder con tu dialogo de “te amo incondicionalmente”, la chica te ignoró por cinco años, no lo olvides— Murmuró —

Lo miré.

—James, por favor. No ahora, ¿sí? —

—Solo digo que escuches lo que tiene que decir, y después puedes decirle que la amas—

—Tranquilo, mira a tu alrededor. No pienso hablar de algo tan importante en una fiesta llena de gente chismosa—

Se acercó, dandome una palmada en la espalda, y sonrió.

—Está bien, amigo. Estaré con Cintia en el jardín. Si necesitas algo, avísame. Suerte—

Asentí devolviéndole la sonrisa, y me lancé directo en busca de Samanta.

No pasó mucho tiempo antes de ver su cabellera rubia resaltando entre los estudiantes. Estaba enfrascada en una conversación con su amiga y otra chica más que no había visto. Me quedé absorto disfrutando de su presencia. Era mi sueño hecho realidad y aún no podía creerlo.

El sonido de su risa hizo que mi pecho se sintiera liviano, y me descubrí sonriendo también, lleno de emoción. Necesitaba disfrutar de aquello porque no tenía idea de cómo iba a reaccionar cuando la tuviera enfrente. Temía que no quisiera hablarme o, lo que era peor, que me dijera que nuestra amistad había sido un error y que, como ya tenía novio, no podía verme.

Un sentimiento de tristeza se instaló en mi estómago al recordar aquellas fotografías. No podría soportar escuchar de sus labios un rechazo hacia mí.

—Sabía que te había visto antes— Comentó una chica detrás de mí— Eres ese chico que estaba fisgoneando la casa de la tía de Samy—

Di un ligero traspié al notarla mirándome con una sonrisa. Estaba tan ido en mis pensamientos que no noté su presencia.

—Hola, soy abril. Mucho gusto— Dijo tendiendo su mano—

Recibí el saludo con algo de torpeza, lo que hizo que ella riera aún más.

—Hola, abril. Disculpa estaba pensando en otras cosas y no te vi—

—Lo sé. Estabas mirando a Samanta. Tienes la misma expresión que en la cancha hace un rato. ¿Por qué simplemente no vas con ella? Ustedes se conocen, no es como si fueses un extraño—

Carraspeé, nervioso, ignorando su mirada inquisitiva.

—¿Ella te lo dijo? — Pregunté vacilante—

—No, me lo contó Michael. Me dijo que estudiaron juntos hasta los trece. Samanta no habla de su pasado—




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