Soy Damián

Capítulo 14

El chirrido de mis zapatillas de baloncesto al frenar sobre la madera pulida de la cancha, era el sonido más reconfortante para mí. Después de tres semanas sin entrenar debido a los golpes que recibí en la pelea del partido de la final, el entrenador decidió dejarme volver a la cancha con el equipo. Se sintió liberador correr, sudar, y bromear con mis amigos durante los entrenamientos. Aunque mi tiempo estaba completamente acaparado por una rubia de ojos verdes, me hacía falta entrenar y compartir con ellos.

El peso de mi futuro profesional depende completamente de ese partido. Los patrocinadores del campeonato estarán en la cancha analizando minuciosamente cada pase y cada fallo como si fueran las rotaciones de un balón justo antes de un lanzamiento perfecto. Cada vez que pienso en ello, me dan náuseas. Ahora que Samanta está a mi lado, necesito demostrarle que podemos estar juntos sin importar nuestra diferencia social. Estoy seguro que su papá hará una escena, pero independientemente de su reacción, no me apartaré de ella a menos que sea la misma Samanta quien me lo pida. Ahora más que nunca no puedo fallar.

—Damián, ven aquí— Llamó el entrenador con la mirada fija en su pizarra táctica—

Ben me dio una mirada confusa ante el tono serio del entrenador, pero me encogí de hombros. Cuando me acerqué, me miró fijamente.

—¿Cómo te sientes? —

—Bien, señor—

—¿Pudiste terminar el circuito sin ningún problema? Te noto bastante distraído. Brian me dijo que andas de novio. ¿De eso se trata? ¿pasaste tus días de descanso jodiendo por ahí con la chica? te necesito enfocado, Damián —

—No, señor. Ella no tiene nada que ver— Respondí con seguridad—Estoy un poco nervioso por el partido. Usted sabe lo importante que es para mí—

—Espero que así sea, chico. Las novias pueden esperar. Estuve conversando con un agente deportivo. Me pidió a mi mejor jugador, y le hablé de ti. Va ir al partido la próxima semana así que asegúrate de ser un buen capitán. Lo que ocurrió en la final no se puede repetir, Damián. Tu responsabilidad es con el equipo. Me preocupa que no estemos en la misma página—

Lo miré confundido y a la vez emocionado por la noticia. Un agente deportivo observándome jugar es todo lo que siempre quise, pero había algo en el tono de su voz cuando pronunció la palabra novia que no me gustó ni un poco.

—Entrenador. Sé que cometí un error en el partido pasado, pero le prometo que no va volver a pasar. He estado hablando con el equipo y todos estamos comprometidos con la victoria. Le aseguro que vamos a ganar—

Dio un paso adelante, y palmeó mi espalda.

—Tienes talento, pero la diciplina es la que te mantiene dentro del juego. Ese agente no solo busca un chico que juegue bien, está buscando alguien que pueda ser profesional. Si lo que ve en ti son distracciones, entonces pasará al siguiente. Hay muchos esperando una oportunidad, pero yo aposté por ti. No me falles—

—Entiendo, señor— Respondí secamente—

Él asintió una vez e hizo sonar el silbato. Gritó un par de instrucciones y se fue mientras el resto de mis compañeros se dispersaban. Ben se acercó a mí, y me dio un golpe en el brazo, pero yo me quedé allí en mi lugar procesando las palabras del entrenador.

—Hey, ¿todo bien? ¿qué te dijo el entrenador? Malas noticias, o ¿qué? —

—No, al contrario—contesté ausente—

—¿Qué pasó entonces? Pareces a punto de salir corriendo y llorar en las duchas— Comentó riendo—

Lo miré fijamente, y dejé salir un suspiro.

—Un agente deportivo viene al partido. El entrenador le habló de mí. Me dio la charla motivacional, ya sabes. Nada de distracciones, ni peleas durante el juego—

Ben abrió los ojos de par en par, silbando por lo bajo.

—¡Amigo, eso es una excelente noticia! Tenemos que asegurarnos de ganar, Damián. Es una oportunidad para todos. ¿Por qué tienes esa cara entonces? Yo estaría saltando de alegría—

—Porque me advirtió sobre las distracciones, y mencionó algo de mi “novia”— Dije haciendo énfasis en la palabra—Brian le contó, y no tengo idea que le dijo. Creo que el entrenador lo tomó como algo malo—

—Puede que tenga razón, pero no le des importancia. Juega bien, y muestrales lo que sabes. Eso sí, no dejes que la rubia se meta en los vestidores, ni que se acerque al equipo mientras estamos en el partido. El entrenador odia esa mierda. Acuérdate el año pasado con Michael. Casi lo patea en las bolas cuando lo encontró con la novia de turno queriendo hacerle cariñitos en los pasillos— Añadió soltando una carcajada—

Reí también, la tensión saliendo de mis hombros. La imagen de Michael huyendo del entrenador, es una leyenda dentro del club.

—Amigo, después que el agente te vea y sé de cuenta de tu potencial, el entrenador no tendrá motivos para dudar de ti— Aseguró— Vámonos ya, tengo a alguien que me espera—

Levanté ambas cejas con una sonrisa.

—Estas muy entusiasmado con Abril, ¿no te parece? —

Soltó un suspiró algo dramático para mi gusto, y sonrió extasiado.

—Solo tengo un par de días antes que se vaya. Necesito aprovechar al máximo mi tiempo. Y créeme, Damián. Esa chica sí que sabe aprovechar el tiempo—




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