—¡No me sigas, Damián! — Gritó, enojada. Acelerando el paso—
La alcancé justo antes de que llegara a su auto, y la tomé del brazo con cuidado, obligándola a detenerse.
— ¡Espera, por favor! — Exclamé, tratando de sonar firme—No le hagas caso. Estefany, solo está celosa—
Se giró bruscamente, su rostro completamente desencajado.
—¿Sabes que es lo peor de todo? — Preguntó con la respiración agitada— Ella tiene razón, Damián. Fui egoísta. Y lo sigo siendo—
Suspiré, e intenté sostener su mano, pero ella retrocedió.
—Samanta. No tiene caso discutir. Ahora estamos juntos. Sé que las cosas pudieron ser mejor, pero hace mucho tiempo acepté que así es como debió ser—
—Sí. Seguramente, pero que me dices de tus amigos. ¿Crees que no me doy cuenta de cómo nos miran cada vez que estamos juntos? —
—¡¿Y qué?! No me importa, Samanta—
—¡Pero a mí sí! — exclamó con lágrimas en los ojos—Ellos son tus amigos. Estefany fue tu novia. ¡Intentaste seguir adelante con ella! si no fuera porque aparecí de nuevo en tu vida quizás ustedes seguirían juntos. Me siento mal por lo que pasó, Damián. Si tal vez hubiese seguido en contacto contigo las cosas habrían sido menos dolorosas para ti—
—¿De verdad crees que seguiría con ella? — Pregunté acortando la distancia a pesar de su resistencia— No tienes idea de lo que dices. Cuando te fuiste fue muy difícil superar que ya no estabas, pero nunca intenté seguir adelante. Mis sentimientos por ti quedaron estancados esperando que tú aparecieras—
—Damián, por favor. Qué digas eso lo hace aún peor—Espetó con una sonrisa amarga— Dime una cosa. Estuvieron juntos tres meses. ¿Llegaste a amarla? —
Exhalé.
—Era otro tipo de relación, Sam. No pienses en eso—Respondí intentando no perder la calma—
—Te acostaste con ella, ¿cierto? Está demasiado dolida contigo para ser solo un noviazgo de solo besos y abrazos en los pasillos de la escuela—
—Fue algo que pasó así sin más— Murmuré evitando su mirada— Ella supo todo el tiempo que tú estabas en mi mente—
Me miró con una mezcla de terror e incredulidad, y tuve que retroceder un par de pasos mientras mi cerebro intentaba procesar lo que dije.
—Damián. ¿Qué tal si dejas de decir que tu relación con ella no fue nada, y aceptas que tuvieron una relación formal durante tres meses? Es mejor así, créeme. Decir que pensabas en mí mientras tenían sexo es algo muy horrible—
Juré una maldición y no pude evitar reír, incrédulo.
—¡Jodido cristo, Sam! ¿Qué quieres que diga? Ya ni siquiera recuerdo mis días con ella. ¡Desde que te conozco solo te tengo a ti en mi mente! — Exclamé desesperado—Pero te fuiste, Samanta. Hubo días en los que solo quería despertar y ver tu cara sonriéndome desde la ventana de mi casa. Me sentía jodidamente desesperado, porque no podía hacer nada—
Una lágrima recorrió su mejilla, y con un gesto brusco la limpió.
—Sé que no tengo derecho a reclamarte nada. No quise contactarte y también sufriste por mi silencio. Y luego me viste con Steve en esa foto, y volviste a sufrir. Tus amigos me odian, y Estefany tiene mucha razón en querer gritarme por todo el daño que te causé—
—Entonces no me lastimes en un futuro, Sam. No creo que pueda soportarlo—
Ella me miró fijamente con los ojos anegados en lágrimas. Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros, y sentí un abismo de distancia alrededor. Temor se instaló en mi pecho y las palabras de Ben mientras discutíamos en la cancha esta mañana resonaron altas y claras en mi mente.
—Sam. ¿Hay algo que quieras decirme? — Pregunté en voz baja sintiendo mi corazón latir enloquecido—
—¿Algo como qué? — Devolvió ella evitando mirarme—
—No sé. Algo importante—
Frunció el ceño, y la vi tragar en seco.
—¿Por qué me preguntas eso? no entiendo—
Tomé valor, y decidí acercarme de nuevo. Tomé su rostro entre mis manos, casi obligándola a mirarme.
—Sam. ¿Qué piensas acerca de nosotros? —
—A qué te refieres— murmuró con dificultad—
—¿Qué piensas de nosotros? ¿Eres feliz? ¿Cuándo termine la escuela volverás a Londres?
—Son… muchas… demasiadas preguntas—Contestó entrecortado mirando a todos lados menos a mí—Yo no… sé. Ahora estoy confundida—
La inseguridad en el tono de su voz hizo que un frio recorriera todo mi cuerpo. El silencio que siguió después fue casi ensordecedor.
—No creo que sea difícil responderlas — Mi propia voz sonando extraña, y carente de confianza—Sé que es precipitado preguntar sobre nosotros después de la escuela, pero me gustaría saber tu opinión, y si has pensado en ello—
—Damián, no es tan simple— Susurró con la cabeza gacha— No puedo pensar en eso ahora. Mis padres deciden todo por mí, ya lo sabes. Mi vida no es como la tuya. No puedo simplemente trazar un mapa diferente a lo que ellos tienen planeado—
De nuevo se hizo el silencio, y no pude evitar parpadear algunas lágrimas que querían escapar de mis ojos. Se sintió muy doloroso escucharla hablar de su vida como si yo no pudiese pertenecer a ella. Abrí la boca para lanzar otra pregunta aún más directa, pero el sonido de su teléfono nos interrumpió. Ella metió la mano en el bolsillo de su pantalón y cuando la pantalla se iluminó con el nombre de su exnovio, algo se rompió dentro de mí. Apreté la mandíbula con fuerza, sintiendo una ola de ira recorrer cada parte de mi sistema nervioso.
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Editado: 11.01.2026