Cosas tan sencillas como recordar mi horario de clases o pasar por la biblioteca a recoger mi libro de Economía intentaban convertirse en tareas automáticas. Tener presente de forma constante el nombre de Samanta en mi cabeza se estaba volviendo una rutina agotadora. Solo la motivación de regresar a las canchas logró que mi mente borrara, por algunas horas, su nombre repitiéndose como un eco.
Benjamín mantuvo un ojo puesto sobre mí mientras realizaba las pruebas físicas y completaba los circuitos. Él sabía que todo lo ocurrido el domingo me estaba afectando profundamente. Por la tarde, cuando nos despedimos de James, le contamos todo y casi le da un ataque. Prácticamente me obligó a jurar por nuestra amistad que no me acercaría a Abril por ningún motivo, para evitar así la tentación de preguntar por su amiga.
El jueves temprano, el entrenador me citó en la cancha y, frente a todos mis compañeros, me dio la bienvenida oficial. Los comentarios positivos y las felicitaciones llenaron el lugar al terminar la práctica y salí de allí con una sonrisa en los labios, sintiéndome emocionado por primera vez en mucho tiempo.
— Hey, chicos. Quiero preguntarles algo, pero prometan que no van a mentirme— Comentó de repente, Ray mientras cerraba la tapa de su portátil de un golpe—
Bajé la cabeza y oculté mi expresión de incomodidad ante su tono de voz lleno de desconfianza. Y Ben, resopló con aparente molestia. Ambos sabíamos que era exactamente lo que quería preguntar.
— Por favor, no toquemos el tema de tu novia de nuevo— Murmuró Ben, fastidiado.
—¡No puedo evitarlo! — Exclamó Ray levantándose de su silla— Abril no quiere verme. ¡Ni siquiera contesta mis llamadas! Ya pasaron tres días desde que enloquecieron cuando la vieron, y algo me dice que ella me ignora por culpa de ustedes.
— Ray, no es nuestra culpa, te lo aseguro— Repliqué — Ya te explicamos lo que pasó ese día, pero si tienes dudas, habla con ella.
—No, amigo. No funciona así. Yo sé que ustedes ocultan algo. Hablen de una vez— Exigió señalándonos — Es más, voy a pedir que me cambien de habitación para que tengan que compartirla con algún friki o peor, uno de esos tontos de fraternidad. Ustedes deciden.
Ray, se cruzó de brazos con actitud desafiante mientras Ben y yo intercambiamos una mirada de reojo.
Ben, negó con la cabeza.
—Jodido cristo. Tienes 21 años, Ray. ¿Por qué te comportas como una nena?
Odiaba tener que mentirle, pero si quería olvidar que ella estaba a pocos metros de nosotros, debía hacer de cuenta que nada pasó. Y eso incluía no involucrar a Ray.
— Ray. Lo del domingo fue algo estúpido— dije intentando no caer en sus provocaciones— Estaba muy borracho. No había dormido nada y Ben estaba de mal genio. No saques conclusiones a la ligera. Más bien insiste en llamarla y hablen entre ustedes. Eso sí, te pido que nos avises si la vas a traer de nuevo aquí. No quiero presenciar otra de tus escenas de enamorado.
— ¿Sabes que es lo que sucede, Damián? No creo que ella quiera verme. Después de como la trataron, estoy seguro que abril ni siquiera recuerda mi nombre.
Salió de la habitación hecho una furia dejándonos a Ben y a mí, desconcertados.
No tenía idea de que estaba tan entusiasmado con ella. Creí que era su conquista de turno, y que apenas se estaban conociendo.
— Bueno, amigo. Anótame en la lista de peores hipócritas. Si Ray se entera de que solía tener sexo con abril a mis diecisiete, me va a romper la cara sin contemplación. Aunque obvio no es mi maldita culpa—
— Creí haber huido del drama escolar, pero aquí estamos de nuevo— Suspiré —Yo creo que es mejor contarle la verdad.
— No. Ni lo pienses. Continuemos con nuestras vidas. Al fin y al cabo, eso era solo una aventura sin importancia.
No estaba de acuerdo, pero aún así asentí y decidí olvidar el tema. En parte, Ben tenía razón. Abril dijo conocer a Ray de hace pocos meses y solo han salido por ahí ocasionalmente, lo que significa que todavía no había amor involucrado ni nada por el estilo.
— Mejor vamos a entrenar. Hay que hacer ejercicio para despejar la mente—
El transcurso del día fue mucho menos estresante. Después de terminar la práctica, Ben se fue a clases mientras yo me tomaba mi hora libre para ir a la biblioteca. Tenía algo de tarea acumulada ya que con los horarios del bar los fines de semana no disponía de mucho tiempo para estudiar. Aun así, hacía todo lo posible para correr a clases y mantener mi promedio. Ocasionalmente me reportaba con mis padres, siempre con la promesa de ir a visitarlos en vacaciones. Sentía algo de remordimientos por mentirles, pero es que la sola idea de volver a la ciudad, hacía que se me revolviera el estómago. Ese lugar tenía demasiados recuerdos para mí y todavía no estaba preparado para enfrentarlos.
Entré a la biblioteca en silencio, dirigiéndome hacia mi espacio favorito de estudio. Puse la mochila encima de la mesa echando un ojo sobre algunos estudiantes que parecían muy enfocados en sus cosas. Estaba un poco paranoico. Últimamente mi único objetivo era no toparme con abril en ningún espacio de esta universidad. El lugar era enorme, pero no podía evitar tener este presentimiento de que las cosas iban a cambiar de un momento a otro.
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Editado: 26.03.2026