— Este es el muchacho que te comenté. Se llama Damián. Se unió al equipo hace poco tiempo, pero su trayectoria es muy buena. Venía de hacer una temporada excelente en un equipo local de su escuela. Cuando se acercó a hablar conmigo lo reconocí de inmediato.
— Ah, sí, claro. El recomendado del antiguo entrenador de los Vikingos. Su equipo jugó contra la escuela donde asistía Damián. ¿Cierto, muchacho?
Parpadeé un par de veces en cuanto escuché mi nombre. Fijé mis ojos en los del entrenador que me miraba como si quisiese golpearme aquí mismo. Frente a mí, estaba un hombre moreno, alto, de contextura musculosa esperando que respondiese a lo que sea que decía, sin embargo, tenía la cabeza en otro lugar por lo que no podía reaccionar.
Intercambié la mirada entre ambos, sintiéndome confundido. El entrenador notó lo incomodo de la situación y salió a mi rescate.
— ¡Damián estaba muy emocionado cuando le dije que querías conocerlo! — exclamó el entrenador fingiendo una sonrisa y palmeando mi espalda un poco más fuerte de lo común— Ya lo viste jugar, Scott. ¿Qué opinas si lo llevas a un partido con tus chicos? Yo puedo acompañarlo y si te resulta útil, hacemos negocios. ¿Qué dices?
— ¿Qué dice Damián? No lo veo muy convencido.
El entrenador volvió a palmear mi espalda e inmediatamente di un paso al frente asintiendo con una sonrisa incomoda hacia el hombre trajeado.
— Por supuesto, señor… sí me gustaría. Es… una gran oportunidad. Claro que sí.
— Bien, entonces los espero el viernes. El equipo tiene un partido de presentación. Si tu muchacho juega como lo hizo hoy, quizás pueda plantear la posibilidad de reclutarlo. Nos vemos, entonces.
En cuanto el hombre se alejó de nosotros, el entrenador volvió su mirada furibunda hacia mí.
— Casi hechas todo a perder. ¿Se puede saber que carajos te pasa?
— Lo siento.
— Damián. Llegas tarde a un partido de eliminatorias. Juegas distraído los primeros diez minutos, y encima casi al final pierdes un pase que pudo costarnos la clasificación. ¿Qué te pasa? ¿Tienes problemas?
— No, señor. Y lamento haberlo defraudado. No va a volver a pasar.
— Más te vale. Ese hombre que te acabo de presentar es el reclutador más importante de este país. Él puede meter tu culo en un equipo de las grandes ligas. Y a pesar que jugaste como la mierda los primeros minutos, llamaste su atención. Ya lo escuchaste. Te quiere ver jugar el viernes. ¿Estás en ello o no? Thomson se muere por una oportunidad así. Decídete.
— Entrenador. ¿Cómo es que usted decide que sea yo quien asista a ese partido? — le pregunté completamente confundido— El capitán lleva mucho más tiempo que yo en el equipo. Es uno de los mejores también. No entiendo.
— Thomson es bueno, pero no tiene ambición por este deporte. Solo quiere obtener la gloria para follar por ahí con cualquier chica y ser popular. Si él quisiera esta oportunidad no estuviese buscando la manera de arruinar a sus propios compañeros. ¿Te has dado cuenta los errores que comete dentro de la cancha solo para perjudicarte? No necesito poner en riesgo mi reputación por alguien que a la primera dificultad va a arruinar todo mi plan de trabajo.
— No sabía que usted me conocía de antes. El equipo de la escuela no era tan reconocido.
— Asistí a varios partidos de los Vikingos. Scott también. Te vi dos o tres veces, pero como no estaba seguro si eras aquel chico escuálido, investigué un poco. Por eso no me sorprendió que superaras las pruebas tan rápido. No había visto un pívot tan bueno desde que me retiré. Eres un excelente jugador, Damián, pero tienes que esforzarte más si quieres dedicarte a esto.
— Gracias, señor.
— Oh, no me des las gracias, chico. Jugar con el equipo de Scott es otra cosa. Si sales vivo el viernes después de enfrentarte a sus muchachos, entonces ahí si agradéceme. Nada de alcohol para celebrar. Nos vemos mañana en la cancha.
— Claro.
Lo vi alejarse con paso rápido mientras algunas personas se acercaban a él. No tenía idea de que el entrenador fuese tan influyente. Sin embargo, ante la actitud del capitán y su miedo por perder la atención del entrenador, supe de inmediato que mi oportunidad estaba más cerca que nunca y por eso el afán de Thomson por hacer de todo un pleito.
Al terminar de recoger todas mis cosas, me lancé directo para la casa de Samanta a pesar de que Ben había insistido en que lo esperara. Desde que había salido de esa casa, mi cabeza era un torbellino de pensamientos negativos. La madre de Samanta era una mujer con demasiado poder sobre ella por lo que estaba nervioso. En su afán de controlar a su hija, sería capaz de cualquier cosa incluyendo obligarla a dejarme de nuevo.
No tenía idea de como sentirme si eso llegase a ocurrir. Necesitaba aclarar de una vez por toda nuestra situación. Después de haber jugado medio partido con la cabeza en otra parte, no podía darme el lujo de cometer los mismos errores del pasado.
El recorrido en taxi duró más de lo esperado. Intenté varias veces llamar a Samanta, pero la línea mandaba al buzón. Le escribí varios mensajes y no obtuve respuesta tampoco. Estuve a punto de llamar a Abril, pero sabía que en este momento ella y Ben estarían juntos así que desistí. No era buena idea que ambos se enteraran de lo que estaba pasando con la mamá de Sam. Por lo menos no ahora.
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Editado: 02.09.2026