La mañana del viernes había llegado, fría y nublada, con un viento que cortaba la piel pero que traía consigo el aroma fresco del campo. Olivia estaba vestida con un abrigo gris y una bufanda color burdeos, su cabello recogido en una coleta desordenada, mientras se dirigía con Oliver a la casa de campo donde realizarían la sesión de fotos. El camino era serpenteante, rodeado de árboles desnudos por el invierno, pero a medida que avanzaban, el paisaje se iba transformando.
La casa de campo finalmente apareció a lo lejos. Era un lugar pintoresco, como sacado de una postal. Las paredes de piedra, desgastadas por el tiempo, mantenían un color entre gris y beige, mientras que el techo de tejas rojas contrastaba con el cielo encapotado. Un porche amplio rodeaba la casa, decorado con muebles de madera rústica y macetas de cerámica llenas de flores que, a pesar del frío, seguían aportando un toque de vida. Detrás de la casa, un pequeño lago reflejaba el gris del cielo, y los árboles que lo rodeaban parecían protegerlo del viento.
Oliver y Olivia se estacionaron frente a la casa. Mientras Oliver comenzaba a descargar los equipos, Olivia observaba el lugar, sus recuerdos fluyendo como un río. Ese sitio la hacía sentir nostálgica.
-Es hermoso, ¿no? -comentó Oliver, rompiendo el silencio mientras ajustaba el trípode.
Olivia asintió, sonriendo.
-Sí, lo es. Tiene algo especial.
Una vez que todo estuvo listo, Oliver comenzó a dirigir a la pareja que esperaba pacientemente para su sesión. Él movía la cámara con destreza, buscando ángulos, ajustando el enfoque, mientras Olivia seguía sus instrucciones.
-Olivia, ¿puedes mover ese barril un poco más a la derecha? -le pidió mientras observaba a través del visor.
Ella dejó escapar una pequeña risa, asintiendo.
-Claro que sí.
El barril estaba pesado, pero Olivia lo empujó hasta que Oliver levantó la mano indicando que estaba en el lugar correcto.
-Perfecto, muchas gracias -dijo con una sonrisa sincera.
Olivia sintió un leve calor en las mejillas. Se frotó las manos para calentarlas mientras Oliver continuaba ajustando los detalles.
-No entiendo cómo logras que todo se vea tan cálido cuando hace tanto frío aquí -comentó Olivia con admiración.
Oliver se encogió de hombros con una sonrisa traviesa.
-Por eso me pagan, ¿no?
Ella dejó salir una risa ligera, mientras él dirigía su atención nuevamente a la pareja.
-Quiero que recuerden cómo se conocieron, qué fue lo primero que les hizo sonreír del otro -les indicó. La pareja intercambió miradas cómplices, y en ese instante, Oliver capturó la foto.
Olivia lo observaba trabajar, maravillada por cómo lograba captar emociones auténticas en cada clic. Mientras ella acomodaba algunos elementos en el set, sintió un destello repentino y giró la cabeza. Oliver la había fotografiado.
-¿Qué estás haciendo? -preguntó ella, sorprendida.
Oliver miró la cámara, examinando la imagen con una sonrisa de satisfacción.
-Espectacular. Lo sabía.
Olivia negó con la cabeza, algo tímida, pero no pudo evitar una sonrisa.
Cuando la sesión terminó, comenzaron a recoger todo el equipo. La pareja se despidió agradecida, y Oliver les prometió que Olivia los contactaría cuando las fotos estuvieran listas.
-Te desenvuelves bien en esto -le dijo Oliver mientras cargaban las cosas al auto.
-Supongo que tengo un poco de aprecio por este trabajo -respondió ella con modestia.
Oliver la miró intrigado mientras cerraba el baúl del vehículo.
-¿Es por eso que tomaste este empleo?
Olivia vaciló un momento antes de responder.
-Algo así. Necesitaba el empleo, pero es temporal... hasta que pueda hacer lo que realmente me gusta.
-¿Y qué es lo que realmente te gusta? -preguntó Oliver, curioso.
-Escribir. Solía hacerlo en la escuela y en la universidad, pero lo abandoné al entrar al mundo adulto -dijo con una leve tristeza en su voz.
Oliver la miró con seriedad y asintió.
-Deberías retomarlo. Creo que lo harías bastante bien.
De camino al centro de fotografía, el silencio era cómodo, lleno de pensamientos. Al llegar, Olivia se bajó del auto y se encontró con Page, quien la esperaba frente a la entrada.
-Quería ver dónde trabajaba mi mejor amiga -dijo Page con una sonrisa traviesa.
Olivia presentó a ambos.
-Page, él es Oliver, mi jefe. Oliver, ella es Page, mi mejor amiga.
Oliver extendió la mano con cortesía.
-Un gusto conocerte.
-Igualmente -respondió Page, aunque su mirada rápida analizaba cada detalle de Oliver.
Cuando él comenzó a descargar los equipos, Page susurró a Olivia:
-Así que este es el famoso Oliver.
Olivia se sonrojó y cambió de tema rápidamente.
-Voy a ayudarte con eso -le dijo ella a Oliver, pero él negó con la cabeza.
-No te preocupes. Nos vemos mañana.
Una vez que terminó, Oliver las saludó y entró al lugar. Page y Olivia se quedaron afuera, observando a través del vidrio cómo él se movía con fluidez dentro del espacio, organizando con cuidado cada pieza de su equipo.
-Es mejor de lo que pensaba -dijo Page en voz baja, sin apartar la vista de Oliver.
Olivia dejó escapar una risa nerviosa y ambas se quedaron allí, sintiendo que algo en el aire había cambiado.
Las dos amigas permanecieron un momento más en la entrada, observando a Oliver. Él caminaba por el estudio con una calma que parecía contagiar el ambiente, colocando cuidadosamente las cámaras, revisando las luces y ajustando los trípodes. Desde afuera, Olivia podía ver cómo el suave brillo de la iluminación reflejaba en los estantes llenos de lentes, álbumes de muestra y decoraciones minimalistas que hacían del lugar algo cálido y profesional.
Page rompió el silencio, cruzando los brazos mientras seguía mirando a Oliver.
-Es impresionante, no puedo negarlo. Es como si este lugar lo definiera.
Olivia miró a su amiga, arqueando una ceja.
-¿Te estás refiriendo al estudio o a Oliver?