Sueño Vivido /por Siempre Mi Amor

Capítulo 21) Te amo

Oliver estaba sentado frente a Tessa en un restaurante del centro, una pequeña mesa de madera decorada con un florero simple entre ellos. El aroma a pan recién horneado llenaba el aire, pero no era suficiente para aliviar su incomodidad. Jugaba con el tenedor, empujando pedazos de pollo en su plato, mientras Tessa hablaba con entusiasmo sobre su trabajo.

—¿Sabes? —dijo ella, tomando un sorbo de su agua mineral—. Me informaron sobre el presupuesto del área para el próximo año. Es ridículo. Aunque, por suerte, hay donadores interesados en el campo. Si todo sale bien, podríamos recibir un aumento.

Tessa sonrió, pero su entusiasmo chocaba con la indiferencia de Oliver. Él apenas asintió, lanzando un rápido vistazo a su alrededor. Cada detalle en el lugar parecía más interesante que la conversación frente a él. El ruido de los cubiertos, la risa de una pareja cercana, incluso el murmullo del tráfico afuera lograban captar más su atención.

—Claro… —murmuró, sin mirar a Tessa, mientras daba vueltas a un trozo de lechuga en su plato.

Ella continuó hablando de presupuestos y ascensos, pero sus palabras parecían eco lejano. Oliver se había perdido en sus pensamientos, recordando el último encuentro con Olivia. Con ella, todo era diferente: las conversaciones fluían, la risa era constante, y había una conexión que no podía explicar. Incluso cuando discutían, sentía que había algo genuino entre ellos. Pero con Tessa…

Con Tessa, el ambiente era pesado, forzado. Recordó por qué habían terminado en primer lugar: no compartían nada realmente importante. Pero cuando ella reapareció meses atrás, pidiendo una segunda oportunidad, él accedió sin pensarlo. Fue un movimiento impulsivo, sin detenerse a reflexionar en lo que realmente quería. Ahora, sentado frente a ella, todo se sentía como un error más evidente.

—Entonces, ¿qué piensas? —preguntó Tessa, rompiendo sus pensamientos.

Oliver parpadeó, llevándose un instante para responder. Se dio cuenta de que no había escuchado ni una palabra de lo último que ella dijo.

—Oh, sí… suena bien —respondió automáticamente, forzando una sonrisa.

Tessa frunció el ceño, bajando su tenedor.

—¿Estás bien? No has dicho casi nada desde que llegamos.

—Sí, claro. Solo estoy algo cansado —mintió Oliver, mirando a su plato como si esperara que le diera la respuesta correcta.

—¿Es por trabajo? Si es eso, deberías relajarte. Tal vez deberías pensar en delegar más tareas —sugirió ella con un tono práctico.

Oliver suspiró, sintiendo el peso de la conversación caer sobre sus hombros. Sabía que Tessa intentaba ayudar, pero su enfoque frío y calculador lo hacía sentirse aún más distante. La comparación con Olivia era inevitable: con ella, los problemas parecían más ligeros, como si su presencia los aliviara en lugar de amplificarlos.

—Tal vez tengas razón —dijo finalmente, aunque sabía que no lo decía en serio.

Tessa sonrió, aparentemente satisfecha con su respuesta. Ella retomó su monólogo sobre el trabajo, pero Oliver dejó de escuchar. Su mente estaba en otra parte, preguntándose si había cometido un error al aceptar esta comida, al aceptar que Tessa volviera a su vida.

Mientras jugaba con un trozo de pan, un pensamiento claro cruzó su mente: "¿Qué estoy haciendo aquí?"

La idea lo sacudió. Miró a Tessa, que seguía hablando animadamente sobre los donadores interesados, y no pudo evitar sentir una desconexión absoluta. Su corazón no estaba en esa mesa. Sus pensamientos, sus emociones, todo parecía apuntar en otra dirección, hacia alguien más. Hacia Olivia.

Sin embargo, no estaba listo para admitirlo, ni siquiera para sí mismo. Así que permaneció en silencio, asintiendo mecánicamente, mientras se preguntaba cuánto tiempo más tendría que soportar antes de que fuera socialmente aceptable terminar esa comida y marcharse.

El almuerzo continuó, pero para Oliver, se sintió como una eternidad. Con cada palabra de Tessa, con cada segundo que pasaba, la duda en su interior se hacía más fuerte. "¿Qué estoy haciendo aquí?" volvió a repetirse, como un eco que no podía ignorar.

Finalmente, cuando Tessa terminó de hablar sobre presupuestos y promociones, Oliver se dio cuenta de algo importante: necesitaba claridad. Y la única persona que podía dársela no estaba en esa mesa.

Cuando finalmente terminó el almuerzo, Oliver sintió un inmenso alivio. Se despidió de Tessa con una excusa vaga, prometiendo que se pondrían en contacto pronto, aunque en su interior sabía que no sería así. Al caminar hacia su automóvil, el ruido de la ciudad se mezclaba con el caos en su mente.

"¿Qué estoy haciendo con mi vida?", pensó mientras abría la puerta del coche y se sentaba detrás del volante. El rostro de Olivia apareció en su mente, y la sensación de incertidumbre lo invadió de nuevo. Todo lo que ella le había dicho seguía resonando como un eco, especialmente los nombres: Antonella y Oscar. A pesar de lo absurdo de la situación, había algo en esas palabras, en la pasión con la que las había dicho, que no podía ignorar.

Encendió el motor, pero no condujo de inmediato. Su mirada se perdió en el horizonte mientras las dudas lo asfixiaban. No podía seguir evitando lo que sentía, lo que pensaba. Con un suspiro profundo, tomó una decisión: necesitaba respuestas.

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Olivia estaba en su apartamento, sentada frente a la chimenea apagada, con las piernas cruzadas y una taza de té entre las manos. La conversación con Page la había dejado agotada emocionalmente, y el mensaje que había dejado a Oliver aún la tenía inquieta. Sentía que había puesto todo su corazón en esas palabras, pero no esperaba una respuesta. No después de cómo él había reaccionado.

El sonido del viento afuera llenaba el silencio de la habitación. Olivia miró la pequeña libreta que descansaba sobre la mesa. Era donde había escrito cada detalle de su "vida" con Oliver. Sus hijos, su casa, sus pequeñas rutinas, incluso las discusiones que recordaba. Todo estaba allí, como un intento desesperado por no olvidar nada.




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