Sueño Vivido /por Siempre Mi Amor

Capítulo 25) No lo haré

Oliver caminó por las calles de la ciudad con la dirección de Olivia firmemente grabada en su mente. Al llegar al edificio donde sabía que ella vivía, el edificio parecía más grande de lo que recordaba, o tal vez la ansiedad que sentía por la incertidumbre de lo que estaba por enfrentar lo hacía ver todo diferente. Se acercó a la recepción, donde una mujer lo miró de arriba a abajo con una expresión neutra, como si hubiera estado esperando que alguien se acercara a preguntar por Olivia.

-Hola, vengo a buscar a Olivia-dijo Oliver, tratando de mantener la calma.

La mujer, con una expresión que parecía neutral pero algo curiosa, contestó de inmediato.

-Olivia no se encuentra en este momento, ¿y usted quién es?

Oliver la miró por un momento, evaluando si debía decirle algo más. La mujer lo observaba de manera inquisitiva, y fue en ese instante que alguien más entró en la recepción. Era Fernanda, la madre de Olivia, que al escuchar el nombre de Oliver se detuvo en seco y lo miró con una mezcla de sorpresa y cautela.

-¿Oliver?-dijo Fernanda, frunciendo el ceño mientras se acercaba.

Oliver, ahora más nervioso de lo que había estado antes, asintió con la cabeza.

-Sí, soy yo-respondió él, sintiendo una leve incomodidad al ser analizado por la madre de Olivia.

-¿Y tú eres...? -preguntó Fernanda, sin dejar de observarlo de manera intensa.

-Soy Oliver... Oliver Summerfel-respondió él, mirando a Fernanda con la intención de que comprendiera de quién era.

Al principio, Fernanda no reaccionó inmediatamente, pero después de un momento, como si estuviera procesando la información, su rostro se iluminó con una expresión que Oliver no supo leer del todo.

-Ah, así que tú eres él... -dijo ella con cierta revelación en la voz.

Oliver, sintiendo que las palabras no le salían con facilidad, simplemente se quedó en silencio, esperando que Fernanda continuara.

-¿A qué viniste? -preguntó Fernanda con una mezcla de duda y franqueza.

Oliver dudó un momento, sintiendo que aún no había encontrado las palabras correctas para expresar lo que sentía. Finalmente, dijo:

-Creo que no pensé mucho en lo que quería decir. Solo... quería hablar con Olivia.

Fernanda lo observó fijamente, como si esperara escuchar algo más.

-¿Aún piensas que ella se lo inventó todo?-preguntó con una voz que parecía ser tanto una afirmación como una pregunta.

Oliver, un poco incómodo, suspiró profundamente antes de responder.

-Para ser sincero... aún lo pensaba. Pero ahora... tuvo razón en todo.

Fernanda se quedó en silencio por un momento, antes de decir, suavemente:

-¿Le darás alguna oportunidad?

Oliver, tocado por la pregunta, asintió levemente.

-Me preocupa que tal vez ella ya no quiera.

Fernanda, con una expresión más suave, asintió con comprensión.

-Sé cuándo volverá. En estos días estuvimos escribiendo.

Oliver levantó una ceja, visiblemente sorprendido.

-De verdad, ¿eso es genial? -dijo, algo incrédulo pero a la vez esperanzado.

Fernanda sonrió y sacó su teléfono móvil.

-Voy a llamarla.

Oliver se adelantó rápidamente, como si se hubiese dado cuenta de algo crucial.

-No se preocupe, ya sé dónde está. No la moleste, yo mismo la encontraré.

Con esas palabras, Oliver se dio la vuelta y salió disparado en dirección al acuario, un lugar que sabía que Olivia solía frecuentar para escribir, un rincón de paz al que ella siempre recurría cuando quería pensar o desconectarse.

Llegó rápidamente al acuario, con la mente centrada solo en encontrarla. Estaba determinado a hablar con ella y aclarar todo lo que había quedado en el aire. Caminó por los pasillos con paso firme, buscando en cada rincón, entre los tanques de agua que albergaban criaturas marinas, hasta que, finalmente, la vio.

Olivia estaba sentada junto a un estanque, frente a su computadora portátil. La luz suave del entorno, filtrada por las ventanas, iluminaba su rostro concentrado, y por un instante, Oliver se quedó mirando desde lejos, preguntándose si había hecho lo correcto al seguirla hasta allí. Pero al verla, su corazón se aceleró, y decidió acercarse sin pensarlo más.

-Lamento interrumpir tu lugar favorito -dijo, con una sonrisa torcida en los labios.

Olivia, al escuchar la voz familiar, levantó la mirada con sorpresa y una ligera incomodidad. Al principio, no dijo nada, solo lo observó, como si intentara leer lo que él estaba pensando.

-Es un lugar público, recuerda lo que hablamos-respondió Olivia con una leve sonrisa, aunque sus ojos reflejaban una mezcla de confusión y recelo.

Oliver, apenado por haberla interrumpido, respiró hondo y, con algo de nerviosismo, comenzó a hablar.

-Escuché tu mensaje...

Olivia lo miró fijamente.

-No me llamaste,-dijo, con un toque de tristeza en la voz.

Oliver, sintiendo el peso de sus propias palabras, le explicó con honestidad:

-No te llamé porque no pude procesar todo lo que pasó. Pero al final entendí que tal vez... tal vez tenía razón en todo lo que dijo.

Oliver sacó de su bolsillo la foto que le había tomado en la casa de campo, una foto que él mismo había olvidado hasta ese momento. La sostuvo frente a Olivia, y ella, al verla, se detuvo, sorprendida. Sus ojos se abrieron con incredulidad al reconocer el lugar, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo.

-Esta foto...-dijo ella, señalando la imagen.

-Te la tomé en la casa de campo. Pero no te diste cuenta en ese momento. Y cuando me dijiste que había una foto tuya en ese lugar, entendí que no era casualidad. No te lo dije antes porque no quería que pensaras que te estaba acosando.

Olivia, tocando la foto con una mano, la abrazó contra su pecho, sintiendo la emoción. No podía creer que esa simple imagen tuviera tanto poder sobre lo que ambos sentían.

-Nada de esto es normal. No es normal saber tanto de un extraño-dijo Oliver, su voz llena de confusión y preocupación.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.