Suspiros.

Capítulo 21

Adler había invitado a Elizabeth a una cena elegante.  Quedaron de verse en la torre de telecomunicaciones de la ciudad (Berlín) a las 9 de la noche. La noche parecía perfecta, un cielo despejado y una luna llena que resplandecía hermosamente. Prometía ser una cena espectacular.

Cuando Elizabeth llegó gracias a Jaden que la había traído, Adler ya se encontraba ahí esperándola para poder subir. Elizabeth se despidió de su buen chofer y amiga del alma con grandes sonrisas por parte de ellos.

Caminó hacia Adler que llevaba un traje negro perfectamente a su medida, camisa de color blanco y una corbata fina de color azul rey. Perfectamente peinado. En esta ocasión no llevaba esa melena rubia desbaratada como siempre.

- Estás preciosa- le dijo él agarrándole de la cintura y besándole.  

Elizabeth respondió ante su comentario agradecida, aunque para ella sentía que no merecía sus halagos, se notaba perfectamente que él se había esforzado, y ella solo iba con un vestido azul largo que marcaba su escultura de mujer pero que le había prestado jen, con un maquillaje sencillo y con su cabello suelto. Jen le había insistido en que tendría que arreglarse mejor para la cena, y al ver a Adler agradeció que su amiga le haya cambiado la decisión, aquellos jeans negros y blusa roja que se había puesto no iba a encajar con Adler.

Mientras iban en el ascensor ambos jugaban entre sí, y platicaban sobre la rara sensación que sentía Ell. Le comentó que nunca antes había subido a la torre y que esta era su primera vez. La velocidad que sentía era algo que le preocupaba y hacía sentirla nerviosa.

Al llegar al restaurante Sphere Elizabeth se sorprendió bastante, realmente se veía un camino que conducía un giro de 360°, además de que en la parte de en medio se encontraba una sala armando perfectamente la circunferencia. Sus ojos empezaron a brillar al ver de su lado derecho un camino de pétalos de rosas rojas además de que escuchaba música relajante.  Adler la condujo y solo había una mesa con velas blancas y dos asientos en medio de un corazón de pétalos blancos de rosas en el suelo. Aquél detalle le estaba impactando tanto, era totalmente hermosa esa cena romántica.

No había nada más salvo esa mesa. Se preguntó si en verdad era así siempre o Adler había hecho algo para que fuera así. Simplemente lo besó agradecida.

Se sentaron, Adler destapó el vino y después llegó un mesero que les sirvió la comida. Por hora y media estuvieron disfrutando el deleite de cena y conversando felizmente.

Después de terminar, se levantaron y empezaron a observar las impresionantes vistas panorámicas de la ciudad. La música relajante cambió a ser más alegre y dinámica. Empezó a sonar la canción Flash mich de Mark forster.

Adler le iba señalando algunos lugares como el reichstag (parlamento), la puerta de Brandenburgo, el estadio olímpico, la isla de los museos, y la potsdamer Platz (plaza postdam). Reían y jugaban imaginándose historias surrealistas.

Más tarde empezó a sonar Einer dieser Steine de Sido y Mark Forste, Adler la agarró de la cintura dejando que avanzara primero y la llevó caminando al otro extremo del restaurante mientras le iba cantando. Los ojos de Elizabeth volvieron a brillar al ver otro detalle hermoso. Ahora se encontraban dos sillones color blanco rodeados de un corazón de pétalos rojos y velas.  Al acabar la canción dejó de escucharse más música, él se volteó hacia ella y le dijo que la amaba. Le dio un beso.

- Ven, quiero hacer algo

- ¿más? - sonrió complacida por todo lo que estaba viendo

- Sí- sonrió- ven- la tomó de la mano y le dio a entender para que sentara

- Quiero dedicarte esta canción porque sabes que realmente te amo y eres mi persona favorita

Tomó la guitarra que se encontraba al lado del sillón que se sentó y empezó a cantar Lieblingsmensch de Namika. Elizabeth escuchaba la hermosa voz de Adler al cantar. Sus ojos brillaban y no dejaba de sonreír.

Se estaba sorprendiendo tanto al descubrir que aún le faltaba mucho por conocer de Adler, esto era algo que no sabía y que la dejaba boquiabierta al saber que Adler poseía un talento que se limitaba a ocultar. Estaba amando esto, saber que Adler se había esforzado tanto y que realmente era un gran chico. Esto hacía que le gustara más.

- Solo que no eres chica- le dijo riéndose al terminar la canción

- No- sonrió- tú me la deberías cantar

- Yo no canto hermoso como tú- le dijo acercándose a él para besarlo- pero también eres mi persona favorita- sonrió

- Bien, ahora quiero que escuches una última canción

- Adelante

Sonriéndole empezó a tocar “And i love her de The Beatles”. Adler observó como el semblante de su novia empezó a decaer. A medida que cantaba, su rostro era más serio, su sonrisa desaparecía poco a poco. Sabía que ella entendía perfectamente el inglés y la letra de la canción era sencilla, pero demostraba perfectamente lo que sentía.  




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