Suspiros.

Capítulo 26

Era su segundo año de preparatoria. Elizabeth se encontraba muy feliz puesto que la noticia de que por ser la única estudiante de segundo grado en poder ir con los de tercero a Francia de movilidad estudiantil, era la más maravillosa noticia que pudo haber recibido. No lo podía creer. Ahora sabía que tomar la materia extracurricular de francés era de las más maravillosas decisiones que había tomado.

Desde que los profesores de francés pasaron a su salón la primera semana de su primer año, anunciando que impartían francés, pero como una clase extracurricular, tomó la decisión de asistir sin importar que tuviera que estar más horas en la escuela.  Después de sus horas normales de clase, tomaba la clase de francés. Cada día se esforzaba mucho, incluso prefería estudiar más el francés que el inglés que le impartían. En tan solo su primer año ya había alcanzado el mismo nivel que había aprendido del inglés a través de todos los años anteriores de estudio logrando así las primeras dos certificaciones.

Cuando entró en segundo grado, Martha, su profesora de francés le dijo que, en el segundo semestre, los de tercero harían movilidad estudiantil a Francia. Sin en cambio, ella tenía la posibilidad de ir, ya que era la mejor estudiante de su año y se encontraba en el mismo nivel que los de tercero. Además de que conocía su fuerte deseo de poder conocer Francia.  Sin embargo, tenía que esforzarse en el primer semestre para poder lograr otra certificación y así poder ir también al intercambio y tener la posibilidad de ir ese semestre, o bien podía esperarse al otro año.

Su espontaneidad logró ganarle y dijo que iría con ellos. Cuando le dijo a sus padres tan encantada y emocionada no pudieron negarle ir a ese viaje. Su gran sonrisa y el gran deseo de su única hija tenía que cumplirse, aunque tuvieran que costarles mucho dinero. Ella hizo todo lo posible para lograr convencer a sus tíos y demás familiares para que la ayudasen. Ella misma sabía que no tenían suficiente dinero, sin en cambio ir a Francia era uno de sus más grandes sueños.

Amaba su vida, disfrutaba estar con sus primos y sobretodo disfrutaba la escuela. Era la presidenta de consejo. Todos la conocían, era la más popular e inteligente de su generación y todo aquel que la conocía se convertía en su amigo. Su gran actitud optimista, y alegre siempre hacia que todos sus compañeros y amigos disfrutaran cada momento sin importar momentos difíciles. No tenía que estar mucho tiempo con una persona para lograr cariño y convertirse en amigos. Con pocas palabras ella lograba cambiar a las personas. La gran ternura, calidez, bondad, humildad y actitud la hacían convertir en una persona que amaran todo aquél que la conociera.

Cada uno de sus familiares decidió apoyarla, al fin de cuentas era la consentida de todos sus tíos, y era la que más prometía con un buen futuro. Todos esperaban que serían una gran profesionista, sus calificaciones eran perfectas y tenía todo lo que necesitaba para poder llegar a hacer grande.

Cuando estaba a dos días de irse al viaje todos sus compañeros y amigos decidieron hacerle una gran fiesta en su salón de clases. Desde que llegó a su primera hora de clase, encontró el salón adornado. Había adornos en las paredes, en el pizarrón estaba escrito “te extrañaremos mucho, presidenta” y con cientos de posticks alrededor con frases como “que te diviertas”, “me traes recuerdos”, “no te olvides de mí”, “eres la mejor” y demás frases felicitándola y diciéndole que la extrañarían.

Comieron pastel y disfrutaron de la música con un buen baile y demás comida que habían comprado. Al final, la gran mayoría terminó llorando. No querían que la persona que más hacia feliz al grupo y que los motivaba a ser mejor estudiantes se fuera, ni siquiera por seis meses que no la iban a tener.

- Sé que me van a extrañar-  Comenzó a hablar mientras se encontraba arriba de una silla viendo hacia todos sus amigos- yo también los voy a extrañar, saben que son mis amigos. Muchas gracias por todo lo que me hicieron, los iba a golpear si no me hacían nada como ésto- todos se rieron- pero saben que ésta es una gran oportunidad y prefiero hacerlo ahorita porque si no en tercer año se me va a complicar porque debemos de estudiar para el examen de la universidad, no quiero estar como los de tercero- rodó los ojos- que se encuentran felices pero a la vez estresados porque regresando tienen que presentar su examen- volvieron a reírse-  además mis padres ya se endeudaron porque pidieron préstamos y pues tengo que aprovechar y gastarlo- volvieron a reírse una vez más- pero enserio, muchas gracias amigos, son maravillosos y espero que a mi regreso todos hayan pasado con buenas calificaciones y no hayan reprobado, sé que ya no les voy a poder ayudar a estudiar pero porfavor, échenle ganas que quiero volver a verlos a todos en el tercer grado y volver a reírnos tanto como todo este tiempo, saben que los amo, y muchas gracias por todo. Son maravillosos.




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