Suspiros.

Capítulo 3

La cantidad de alcohol que había tomado jen hizo imposible que recordara todos aquellos momentos que había tenido en ese antro, por eso la extrañeza que había tenido aquella mañana con alois en su cama.
Ell, le dijo lo que había ocurrido en esa noche, sin en cambio su memoria no recordaba aquellas partes en donde ella acosaba a unos chicos.

La extrañeza que habían tenido ambas al darse cuenta de que era el mismo chico era de un asombro increíble.

-    ¿Ves ell?, borracha y sobria me fijo en el mismo chico, tal vez es el amor de mi vida definitivo. Se que él y yo nos seguiremos viendo hasta que él se enamore completamente de mí y me pida que me case con él. ¡Será tan romántico!
-    ¡Estás loca!, sólo lo has visto dos veces, pero al menos yo, espero no volverlo a ver nunca. 
-    Cuando conociste a Alois dijiste lo mismo jen, que era el amor de tu vida definitivo. 
-    ¡Ay! lo sé.

Su día de descanso de ell había acabado con aquellos recuerdos que se secreteaban entre aquellas amigas.

 

-    Hola Volker ¿dónde está Richelle?
-    Hola ell, fue a sacar unas copias o algo así, no le entendí que me dijo, sólo me pidió que la cubriera por un momento, pero ya me tengo que ir.
-    ¡Oye!, me diste en la cara
-    Jaja, lo siento mucho.
-    Si claro, por eso sigues aventando esas bolas de papel.
-    Lo siento, es que ya me dio mucho sueño y tengo que hacer algo para que se me quite y como no hay nadie, lo puedo disfrutar.
-    Mmm que bien, que bueno que disfrutas de desperdiciar hojas de papel. Necesitaba que Richell me ayudara con algo
-    Oye ell, yo necesito que me ayudes
-    ¿En qué?, te trataré de ayudar, sólo, ya déjame de aventarme esos papeles ¿en qué quieres que te ayude?
-    O si lo siento, bueno pues… en que me ayudes a convencer a tu amiga a que tenga una cita conmigo, es que es tan bonita
-    ¿A quién?
-    A tu amiga la morena, la que una vez estaba platicando contigo en la comida.
-    ¡Oh, ella!, pero apenas ese día le hablé
-    ¿Qué?
-    Bueno pues, justo ese día nos empezamos a hablar, no nos conocíamos, solo hablamos de la comida, pero no soy su amiga y no me acuerdo en que área trabaja.
-    ¡Ay ell!, entonces no me la vas a poder presentar
-    Búscala tú
-    Pero ya no la he vuelto a ver, tenía tantas ilusiones de que me la presentaras, pero ya ni modos.
-    Lo siento
-    ¡Auch! Oye, ¿no entendiste que me dejes de lanzar esas bolas de papel?
-    Ya me voy ell
-    ¿Qué?
-    Cuida ahora por mí, es que ya me tengo que ir
-    Oye no, te lo pidió a ti, además yo también me tengo que ir
-    Solo será un ratito, ya estará por venir, adiós
-    Oye…. ¡ay no! ¡no puede ser!

Volker había hecho un pequeño desastre en aquella área con las pequeñas bolas de papel que había tratado de encestar al bote de basura desde el asiento detrás de una mesa. Su comportamiento de un niño hacía que entre ellos se pudieran llevar muy bien, los constantes juegos y bromas hacían que hubiera un poco de diversión en aquella empresa.

En aquél momento en que volker ya se iba, ell agarró una pequeña libreta que se encontraba en esa mesa y por impulso la lanzó bruscamente con dirección hacia él, solo que volker logró esquivarlo y sin embargo ell no logró darse cuenta de la presencia que se acercaba a ellos. 

La libreta llegó a caerle en la cara de un joven con jeans azules, camisa negra, cabello rubio, y con aquellos ojos azules que ya había visto con anterioridad.

Volker al darse cuenta solo siguió su camino sin antes volver a ver a su amiga con señas de ¡pobre de ti!

El joven al verla una vez más logró enojarse con ella

-    ¿Es enserio? ¿Tú?
-    ¡Lo siento mucho!, por favor, no fue mi intención
-    ¿Ahora si me recuerdas?, porque yo solo puedo recordarte porque cada vez que nos encontramos me tienes que pegar
-    Si lo recuerdo y no es mi intención agredirlo, en verdad lo siento muchísimo, fue un error.
-    ¿No me digas que trabajas aquí? Porque ¿enserio así recibes a todos? O ¿te diste cuenta de que yo venía?
-    Sí trabajo aquí y se lo repito una vez más no fue mi intención, ni siquiera sabía que usted venía
-    Para el colmo tienes que trabajar aquí, y ni siquiera eres una buena recepcionista. Creo que debería demandarte
-    No es para tanto señor, por favor perdone mi error… o errores, pero por favor dígame en que le puedo ayudar
-    ¿Tú? En alejarte de mí
-    Oiga… oiga….




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