Suspiros.

Capítulo 4

Fue una gran sorpresa el verlo en la empresa, y aún más sorprendente que él fuera un arquitecto y que precisamente él se encargaría del diseño del nuevo edificio. Todo era difícil de creer.

Ahora Ell se encontraba muy preocupada, ella sabía que era muy creativa, sin embargo, el poder diseñar una puerta que sería utilizada para una construcción de un edificio enorme era algo completamente diferente.

Desde que el director le dijo que tendría que diseñar la puerta se empezó a preocupar.

¿Por qué ella? Por eso se encontraba el arquitecto Adler, ella solo había aportado un comentario, sin en cambio nunca se imaginó que algo así le contestarían. Ella no sabía nada de hacer diseños o planos, ella solo había aportado un comentario esperando que, si le hacían caso, el arquitecto haría algo y él se encargaría de todo. Pero la mirada fría que le dirigió el director en ese momento, le impidió opinar algo. Ella no quería decir nada sin embargo todos ellos esperaban una respuesta. En el fondo sabía que el tener que opinar sería un problema, pero no pensó qué tantos problemas podrían acarrearle.

Ell, estuvo haciendo muchos diseños de puertas, cambiando una y otra vez las fachadas, adornos, y piezas, miles de ideas venían a su cabeza, pero no lograba nada, después se percató del material que podría utilizar y de los costos. Leía una y otra vez información de los materiales, diseños, costos, pintura y todo lo que ella tenía que prevenir para el diseño. Las horas aumentaban de búsqueda y ella aun no sabía cómo hacerla. Tampoco tenía ninguna información sobre los tipos de materiales que había utilizado el arquitecto Adler. No sabía que medidas podría ponerles, que adornos, estilo, espacio, pintura, no sabía absolutamente nada, la información no bastaba, y cada vez que encontraba algo y estaba a punto de decidirse seguía encontrando nueva información.

Ell se dio cuenta que en verdad tenía mucha razón Adler. Solo recordaba las últimas palabras que le dijo antes de retirarse de aquella aula:

  “no es lo mismo pensar que hacerlo realidad”

En verdad el tener creatividad no le ayudaba en mucho. Había muchas cosas que tenía que contemplar y ella no poseía el suficiente conocimiento de todo aquello que conlleva el diseñar.

En ese momento de frustración y desesperación admiró mucho a Adler, o al menos la profesión de un arquitecto. Ellos podían hacer grandes diseños y contemplar absolutamente todo, desde la ubicación, material, decoración, distribución, permisos, accesos y muchas cosas más que podían saber.

Ell, se lamentaba grandemente, ella había visto su diseño de Adler y le había sorprendido mucho, se veía muy hermoso el diseño, aunque simplemente eran dibujos. Pero pensó que en verdad tenia que decir algo, y lo único que podría cambiar en ese diseño perfecto era aquella puerta.

 

Cuando vino Alois en busca de su doncella, pensó que él podría ayudarla, alois se dedicaba a la restauración de monumentos, pero una vez escuchó Ell que alois había estudiado arquitectura.

-Alois, por favor ayúdame- le dijo Ell interrumpiendo su encuentro amoroso con su amiga.

- claro, ¿en qué? - le contestó sorprendido.

- necesito que me enseñes a diseñar planos

- ¿Qué?

El ambiente amoroso cambió, ell se robó el novio de su amiga llevándoselo a su habitación. En aquel cuarto le explicó el problema en que se había metido, y lo que tenía que hacer.

- Ell, pero yo soy arquitecto de restauración, no me dedico a la urbanización

- No hay diferencia, estudiaste arquitectura, por favor ayúdame que me estoy volviendo loca y aun no puedo hacer nada - le dijo con una cara llena de frustración.

- Si hay mucha diferencia, pero bueno, veamos qué es lo que podemos lograr. Tendré que recordar los tiempos de estudio y veamos si me acuerdo de cómo hacer todo ésto- le dijo con una sonrisa.

El tiempo fue pasando, sin en cambio las explicaciones y consejos que le iba diciendo alois a Ell, le iban ayudando.

 

A la mañana siguiente alois fue a dejar a Ell a la empresa Oracle como normalmente lo hacía.

- Buena suerte- le dijo alois

- Te irá bien amiga- le dijo jen

- gracias- les respondió con una sonrisa no convencida.

 

 




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