REBECCA.
(PASADO).
La lluvia comienza a caer mientras llegó a mi destino, veo como los arboles del interior de la vivienda comienzan a agitarse por los vientos que se han desatado, el aroma, la sensación erizante en la piel cuando te cae la brisa me hacen añorar algo que nunca he tenido, algo que no conozco, pero se siente tan familiar.
No hay nadie en casa, mi hermana esta estudiando fueras del país mientras que mis padres cumplen con su apretada agenda. Nos acostumbramos a todo, incluso a la soledad, incluso a lo que no nos satisface el alma como deberíamos, lo aceptamos y lo hacemos parte de nuestra vida.
Al llegar a mi habitación lo primero que percibo es el impecable movimiento de mis cortinas blanquecinas y el aire natural ingresar, —porque sí, me aferro a lo natural—desempaco mi instrumento favorito y mirando a quien me observa desde su lugar comienzo con las notas de un ligero jazz.
La música es el alimento de los oídos, es lo que embelese al cerebro, lo que hace vibrar con ahincó el corazón. Cierro los ojos pues ya sé que nota sigue, mientras doy un concierto con un solo invitado, que a decir verdad me conoce mejor que muchos. Sigo el ritmo de las notas y mis pies y cuerpo comienzan a cobrar vida.
No sé que piense Pete, sobre verme haciendo esto, pero estoy mas que segura que siente la misma emoción que yo al verme siendo feliz y espontanea. Las cortinas sobrevuelan por un lado y por otro, haciendo que el sonido de la lluvia haga un segundo a mi concierto, me olvido de todo solo soy una chica siendo feliz disfrutando de lo que mas ama con quien le agrada.
Las personas solían decirme que me dedicara a esto, que seguramente llenaría los mejores teatros del mundo, pero esto es mío es mi pasión es lo que me hace especial que no todos pueden hacer y que no es necesario hacer de ello mi estrés, pues esto es lo que me saca del mundo y no me voy a condenar a odiarlo en un futuro solo porque se convirtió en mi cotidianidad y no solo en mi afición.
Escucho una notificación en mi celular, y otra y otra hasta que se convierte casi casi en un latido continuo.
A.Cromwell:
¿Llegaste a tu destino?
A.Cromwell:
No quiero molestarte con tu cita tan importante,
solo que me quede preocupado.
A.Cromwell:
Sé que suena hostigante, solo ignórame y discúlpame.
Después de leer cada uno de los tres mensajes enviados en menos de tres minutos miro a Pete y me rio, pues él esta inmerso en otras cosas.
Bee Belánger:
Llegué con bien, no te respondía porque
estaba ocupada sumergida ensayando.
En cuanto a mi cita, no te preocupes Pete, no dice nada.
Un poco lo eres, pero tolerable.
¿Qué tal la celebración?
El visto aparece en menos de nada y por ende comienza la conversación que creí que no surgiría. Dejo mi celular y espero que termine de redactar mientras me paso a mi baño a tomar una ducha.
A.Cromwell:
El viernes conoceré a la Lisa Simpson que llevas dentro.
Lo menciono porque Cox dijo que eras fanática de la familia amarilla.
Sí yo fuera ese tal Pete, por supuesto que dijera algo,
pero como no soy, dile que felicito su tácita calma.
Pues solo fue un pretexto para salir a comer en grupo,
porque no gano su equipo.
Sin embargo, Scott, busca celebrar cualquier cosa.
A.Cromwell:
Nadie me había ignorado tanto
como tú en todos los sentidos.
En fin, al final del día Pete sabe robar tu atención.
Una vez que salgo de la ducha, me he puesto mi pijama y me he secado mi cabello tomo el celular y por alguna razón me tomo una foto donde solo se ve mi cara con mascarilla.
Volteo a ver a Pete y le sonrio.
—Eres afortunado, provocas celos e inseguridades, por eso te amo, corazón.
Bee Belanger:
Obviamente Cox, tiene muchos derechos que se cree que puede divulgar,
pero sí, soy una gran consumidora de ese programa.
Pero, a su vez, no te dio información sobre Pete, lo recompensa.
No creí que fuera de festejos, para la próxima anótenme.
Le envió la foto que me tome, nada atractiva como su Sylv. Pero es lo que quiero, que pierda el interés.
Bee Belánger:
Me Fui a duchar, y efectivamente Pete,
siempre ha de robar mi atención. ¿lo quieres conocer?
Digo pues mencionaste que te agobiaba.
A.Cromwell:
Eres bella, con lo que te pongas o quites.
Afortunado.
Jajaja, ahora si que caí bajo. Puedes usarlo como material de burla.
No dice nada gracioso, pero me lo imagino molesto, con ese ceño fruncido que parece que no tolera una sola taza de té que no sea de porcelana autentica. Y no paro de reírme.
Bee Belanger: