LUCIEN
Todo era aburrido, el ambiente creado por la música y el alcohol no era para nada lo mío. Había venido solo porque casi me lo ruegan, no soporto para nada de este tipo de cosas, las fiestas solo traen problemas. Mis amigos llevan un rato platicando, yo me limito a asentir a lo que dicen, de vez en cuando un par de palabras y eso es todo. No hacen más que hablar de las chicas con las que pasan la noche y que tan buenas están, a mí no me importa en lo absoluto lo que ellas hacen mientras están en privado. Deberían arrestarlos a todos por hablar de ellas como lo hacen. En cuanto a mi, no hago más que revisar mi cuenta de Instagram. La verdad hoy no es mi mejor día, ya han pasado diez años desde que me despedí de alguien. Era la persona que más quería y que me quería en todo el mundo, y aún así no pude hacer nada por salvarla.
— Saldré a tomar aire un momento — suspiro al ver sus caras de molestia — Y tal vez no vuelva.
— Oye Luk no seas así — me reclama Axel dejando caer su vaso de whisky sobre la mesa.
— Quédate otro rato más — continúa Matías — No tienes nada más que hacer de todos modos.
Solo los ignoré y me fui de allí. Sabía por qué razón habían insistido tanto para que saliera, pero no puedo soportarlos ni un rato más. Salí al pasillo en la segunda planta, me quedé mirando a la nada un rato. Alguien llamó mi atención, había una chica entre la multitud que traía una mochila en su espalda, algo que seguramente no traerías a un club. No la podía ver muy bien por las luces y la lejanía entre nosotros. La multitud que bailaba la hacía ir de un lado al otro y ella trataba al parecer, de llegar a algún lado en particular. De la nada se detuvo en medio de todos, eso me dió un poco de curiosidad y miré a su alrededor buscando una posible razón para justificar su actitud. Cerca de ella había una pareja bailando muy juntos mientras se devoraban los labios.
¿Será que acaso los conoces pequeña?
Me pregunté mientras continuaba observando a la chica. Ella se quedó allí un rato contemplando la escena en primera plana. ¿Tal vez podría ser su novio? Otra pregunta que solo ella me podría responder, no entiendo el por qué, pero quería saber quién era.
La vi alejarse al cabo de unos minutos, no les dijo nada, no hizo nada y se dió media vuelta llendo hacia la barra. Me apresuré a bajar las escaleras a la primera planta y acercarme a ella. Las manos delicadas de una chica me sujetaron del brazo, una cabellera rubia resplandeció ante mis ojos.
— ¿Qué haces Erika? Este no es el momento para esto — le dije al oído mientras ella enredaba sus brazos en mi cuello para dejarme un beso en los labios.
— Oh vamos mi amor, para mí nunca tienes tiempo — me reclama con esa voz dulce que le encanta poner cuando está conmigo.
— Solo déjame un rato, no tengo tiempo para tí ahora y no lo tendré nunca. Pensé que ya te lo había dicho, de hecho ya lo hice varias veces, pero no te ha quedado claro verdad? — me safé de sus brazos y seguí mi camino.
En unos minutos estuve en la barra, observé a la chica desde atrás unos segundos antes de sentarme a su lado. Su cabello parecía rojizo y caía en ondas por su espalda, me gusta. Tomé asiento en una de las bancas a su lado derecho y pensé en como presentarme ante ella. No sabía que decirle, extrañamente me sentí nervioso. Creo que la razón es que tal vez ahora mismo lo que menos quiera sea ligar con un chico que apenas conoce y encima en un club nocturno, ¿O tal vez no?
El barman preguntó si deseaba tomar algo y le dije que una cerveza bien fría estaría bien, ya había tomado unos tragos antes y no estaba seguro de poder aguantar algo demasiado fuerte. La chica parecía mirar a la nada mientras bebía su cocktail. Sus labios rojo manzana se deslizaban despacio por el vidrio de la copa mientras tomaba pequeños tragos disfrutando del sabor. Con la poca iluminación del lugar apenas podía distinguir bien su rostro, pero era suficiente para saber que es hermosa.
Ni siquiera notó mi presencia a su lado, parecía estar perdida en su mundo, una sonrisa escapó de sus labios gruesos. Una sonrisa resplandeció en su rostro y unos ojos claros se juntaron con los míos. El tiempo se detuvo entre nosotros y entonces escuché una melodía suave escapar de sus labios, y se me hizo conocida.
— Se dice hola — comentó y desperté del lapsus momentáneo.
— Hola — contesté y mi mente se burló de mí mismo. Hola? Es en serio? — Ya te había visto antes verdad? — pregunté con una media sonrisa.
— Mmm, creo que sí tal vez en... — se quedó pensando por un instante.
— "En el restaurante" — dijimos al unísono.
— Esta vez admito que te ves más hermosa que aquel día — comento dándole un trago a mi cerveza, si es como lo pienso ella acaba de ver a su novio con alguien más así que lo mejor es hacer que lo olvide. Y siendo sincero lo creo, en serio se ve hermosa con esa ropa...
— En serio crees eso...o solo es para llamar mi atención — mese la copa entre sus labios carnosos que no sé si es por el alcohol, pero los quiero besar ahora mismo.
— No sé, tú dime si lo he logrado porque tú ya has capturado la mía — una sonrisa nerviosa asoma en sus labios, se ve que mi comentario le ha gustado.
— Bueno yo... — el toque de un extraño en su hombro la interrumpe, un chico que parece de su edad se le acerca con confianza. Me parece haberlo visto antes, creo que...
— ¿Qué haces aquí Elizabeth? No pensé que te vería hoy? No me has llamado ni nada.
Bonito nombre el suyo, propio de una princesa. El que parece que es su novio es el que ha llegado... Tiene el cabello castaño y un poco largo, le cae sobre su rostro. Ella ni siquiera le presta atención y continúa meneando la copa en su mano derecha y luego un sorbo más, una sonrisa aparece en sus labios. No es de felicidad, sino de un ¿en serio? con un toque de resentimiento visible en sus ojos decaídos. No esperaba verle, o más bien no pensó que siquiera tendría el descaro de presentarse ante ella de nuevo.