Te veo...

CAPÍTULO 1: Y esta es mi historia

Omar

Estoy acostado en mi cama. Me cuesta bastante levantarme. Me quedo sentado en ella mirando un punto fijo. Debería levantarme feliz porque, al parecer, tengo una buena vida, pero en realidad no me siento así.

Me destapo las piernas y las muevo afuera poniéndome las pantuflas, finjo que no veo un pequeño recuadro al lado mío donde se enfoca a una chica con el cabello lacio y completamente negro, parece ser que es nueva. Ya que no me había salido jamás, veremos si se queda.

No hago mucho caso a la chica, solo tomo el saco de mi traje y me lo coloco encima de la camisa. Saliendo del apartamento sin siquiera desayunar.

Ya es mucho protocolo describiendo cómo me levanto, así que solo diré que me dirijo al lugar donde trabajo. Después les contaré un poco más sobre eso. Ahora, para llegar a mi trabajo, siempre debo pasar por un parque pequeño.

En donde siempre se encuentra Olive, ella vendría a ser la protagonista del libro, que está sentada en una banca. La miro un momento, pero como si fuera una persona no relevante, sigo de largo hasta llegar a mi lugar de trabajo.

Llego a la editorial, lugar donde publicamos la revista Chics’girls, una de las revistas juveniles más populares entre los jóvenes. Yo soy el director en jefe de este lugar. Luché bastante para conseguir este puesto. Por lo que es muy importante para mí la imagen que los demás puedan ver de la empresa y de mí.

Voy caminando por el largo pasillo del salón; me encuentro con Sara, mi secretaria.

—Hola, Sara, buenos días —la saludo —. Mira, necesito que envíes a revisar los dos últimos artículos, porque no creo que eso deba salir al público… —sin más que decir, me dirijo a mi oficina.

—De acuerdo, señor. —Sara agarra unos documentos y se va.

En mi trabajo, siempre he mantenido un comportamiento netamente profesional. No suelo interactuar mucho con las personas de mi trabajo y no tengo amigos en ese lugar, a excepción de…

—¡OMAR! —entra gritando un chico de cabello negro y colocando su brazo en mis hombros —Hermanito, ¿qué tienes planeado para hoy?

—Óscar… —suspiro quitando su brazo —¿No tienes a alguien más para molestar?

—Nop —me dice con su característica sonrisa —. para eso te tengo a ti, hermanito. —dice pasando su mano por mi cabello, despeinándome.

Lo miro con una expresión seria, mientras arreglo mi cabello despeinado.

—No me digas “hermanito”, que solo eres mayor por 3 min —le digo cruzando los brazos —. Además, mientras estemos en el trabajo, yo soy tu jefe, Óscar.

—Lo que tú digas, hermanito, pero creo que estás necesitado de… —menciona en tono de broma, pero no termina.

—No necesito una novia, Óscar —lo interrumpo —. Por ahora, solo quiero centrarme en mi trabajo.

Mi hermano asiente como si me creyera, pero sé que realmente está más preocupado que nadie porque solo me concentro en el trabajo y me encuentro solo; pero, si tengo que ser sincero, no estoy listo para eso por ahora y más cuando ya sabes lo que pasará en tu vida.

Vuelvo a observar a la chica del recuadro a mi lado; veo cómo se sonríe; sé que es por lo que me dice mi hermano. Siempre es así con cada persona que lo conoce; él es el gracioso.

No me acuerdo bien de cuándo empecé a tener conciencia de la realidad de mi vida, pero despertarme me ha ayudado a pensar y darme cuenta de muchas cosas.

Me he preguntado si habrá otros personajes que ven lo mismo que yo y son conscientes de que viven una mentira, pero me he dado cuenta de que soy el único y, si soy sincero, eso hace que… que me sienta algo solo. Yo sé que pronto, literalmente pronto, conoceré a la “mujer de mi vida”, por la cual seré capaz de separarme un poco del trabajo y empezar a vivir.

Realmente, al principio, fue así, pero ahora, cuando ya lo conozco lo suficiente, siento pena por ella. Ya que le han impuesto una vida sin que ella pueda elegirla, amando a alguien una y otra vez. Suena romántico, pero no lo es.

Ya son las 12:30 del mediodía. Recibo una llamada desde el intercomunicador donde mi secretaria me avisa que llegó la aspirante al puesto de subdirector y editor, así que la hago ingresar.

—Señor, ya llegó la última joven para la entrevista de trabajo —menciona Sara.

—Está bien, hágala pasar a la sala de juntas, Sara, muchas gracias —digo para después colgar el teléfono.

Cuelgo, agarro unos papeles y me dirijo a la sala, esperando a que ingresé. Lo hace y, como todas las demás veces, se tropieza, pero no se cae.

Ella mantiene el equilibrio, me mira haciendo una sonrisa nerviosa, yo levanto la vista del currículum de la chica, poniéndolo en la mesa. Al mirarla, me encuentro a Olive, la chica del parque.

—Por favor —comienzo a hablar —, siéntate. Vamos a empezar con la reunión.

—Claro.

Dicho esto, vuelvo a agarrar el documento y empiezo a comentar y hacerle una que otra pregunta.

—Bueno… Olive, estuve leyendo su currículum y me parece muy interesante. —la miro casualmente para ver cualquier reacción —Acá dice que realizó sus prácticas en la Editorial Kya.




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