Temporada 1: Los gigantes del escenario.

Capítulo 5

Capítulo 5 – Celos y verdades

Los rumores ya no eran simples comentarios al aire; se colaban entre camerinos, se susurraban en los pasillos, se repetían en los ensayos. Algunos niños se reían, otros exageraban la historia y unos cuantos lo decían con morbo. Marisol... Marisol simplemente no lo soportaba. Aquella tarde, después del ensayo general, el ambiente estaba tenso. Kenneth ajustaba su micrófono frente al espejo cuando sintió una sombra plantarse frente a él. Levantó la vista y ahí estaba Marisol, brazos cruzados, mirada filosa.

Marisol: —¿Se puede saber qué te pasa? —le soltó sin rodeos. Kenneth parpadeó, sorprendido.

Kenneth: —¿Qué onda contigo? ¿Ahora qué hice?

Marisol: —Lo que hiciste fue dejar a tu equipo botado —dijo, subiendo la voz lo suficiente para que otros voltearan—. Todo el tiempo andas pendiente de él. —Señaló con la barbilla hacia el pasillo donde estaba Cyrus—. Como si los Super estrellas no importaran. —El ceño de Kenneth se frunció. Sintió cómo algo le hervía por dentro.

Kenneth: —A ver, bájale tantito —respondió, intentando mantener la calma—. Yo estoy al cien con mi equipo. Que me lleve bien con alguien no significa que los descuide. —Marisol soltó una risa cargada de ironía.

Marisol: —Ah, ¿sí? Pues no parece. Aquí estamos compitiendo, Kenneth, y no pienso perder por tu culpa. —Las palabras quedaron flotando en el aire y justo en ese momento, Cyrus pasaba por el pasillo. Se detuvo en seco y escuchó.

Kenneth: "No pienso perder contra él". El corazón se le apretó, sintió un nudo en la garganta y un calor incómodo detrás de los ojos; sin querer, escuchó todo, cada palabra, cada reproche. Las frases de su tía Lety regresaron como un golpe seco: "No confíes tanto, hijo." Cyrus apretó los labios, respiró hondo y dio media vuelta. No quería que nadie lo viera así, no quería hacer una escena, había pensado que Kenneth era diferente... Tal vez se había equivocado.

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La noche cayó rápido, y con ella llegó la competencia más dura hasta ahora. Duetos, coreografías, pruebas de talento, todo estaba en juego. Cyrus salió al escenario con la frente en alto; aunque por dentro dolía, no iba a dejar que eso lo frenara. Cantó con fuerza, se movió con decisión, miró a las cámaras sin miedo; si tenía algo que demostrar, lo haría con talento, no con palabras.

Desde el otro lado, Kenneth también lo dio todo. El foro vibró con su energía, con su presencia segura, con esa chispa que lo hacía destacar, pero algo no estaba bien; entre canción y canción, buscaba a Cyrus tras bambalinas... y lo veía distinto, callado, distante, frío; eso no le gustó nada. ¿Qué onda con él? ¿Por qué está así?

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Llegó el momento final, las luces se apagaron, el público guardó silencio. Los conductores sostuvieron los sobres como si pesaran toneladas.

Conductora: —¡Y los equipos que pasan a la gran final de Pequeños Gigantes son...! —Redoble de tambores. Corazones latiendo al límite. —¡Las Superestrellas... y los Astros! —El foro explotó. Gritos, globos, papelitos cayendo del techo. Abrazos por todos lados. Kenneth celebraba con su equipo cuando buscó a Cyrus para chocar las manos; lo encontró... pero Cyrus apenas levantó la mirada, sonrió, sí, pero fue una sonrisa forzada, rápida, antes de darse la vuelta y alejarse. Kenneth se quedó quieto; algo le cayó pesado en el pecho. ¿Qué hice? ¿Por qué me evita? Mientras la música seguía sonando y la celebración continuaba, Kenneth no podía dejar de mirar hacia donde Cyrus se había ido; por primera vez desde que empezó todo, no entendía nada y eso... eso lo inquietaba más que cualquier competencia.



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En el texto hay: amistad, kennethlavill, cyrus

Editado: 21.06.2026

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