Temporada 1: Los gigantes del escenario.

Capítulo 7

Capítulo 7 – Gigantes para siempre (Final de temporada)

El gran día había llegado, el escenario brillaba como nunca, las luces barrían el foro de un lado a otro, la música vibraba en el pecho y el público no dejaba de corear los nombres de los equipos finalistas. Era imposible no sentir la electricidad en el aire; en primera fila, Dilan agitaba los brazos como loco mientras la tía Lety aplaudía con las manos juntas, los ojos llenos de lágrimas que no pensaba esconder.

Conductora: —¡Ha llegado el momento más esperado! ¡La gran final de Pequeños Gigantes! —Entre bambalinas, Cyrus respiraba hondo, se acomodó el saco de lentejuelas que la producción le había dado y cerró los ojos un segundo. Escuchó los gritos, sintió el temblor del escenario bajo sus pies, miró hacia las gradas; Dilan le guiñó un ojo, levantando el pulgar. Estoy contigo, decía ese gesto.

Kenneth, ya en el escenario, saludaba al público con su sonrisa segura de siempre. Por fuera parecía tranquilo, pero por dentro sabía que esa noche era distinta; todo terminaba... y algo más estaba por empezar. Las presentaciones se sucedieron una tras otra: baile, canto, energía, emoción. El foro explotaba en aplausos; Cyrus lo dio todo, Kenneth también; cada uno brilló a su manera. Finalmente, la música de tensión llenó el lugar; el jurado se puso de pie con los sobres en la mano.

Juez principal: —El equipo ganador de esta temporada... es... ¡Los Superestrellas! —El foro estalló. Kenneth abrazó a su equipo con una sonrisa enorme. Marisol levantó los brazos celebrando, exagerada, triunfal. En sus ojos había algo más que alegría: orgullo afilado. Cyrus sintió el golpe, no físico... uno de esos que se sienten en el pecho; bajó la mirada por un segundo.

Dilan: —¡Eres un gigante, Cyrus! ¡Siempre lo fuiste! —La voz de Dilan atravesó el ruido; la tía Lety estaba de pie, aplaudiendo como si él hubiera ganado. Eso le arrancó una sonrisa chiquita, pero verdadera, y entonces, Kenneth apareció frente a él.

Kenneth: —Fue una competencia increíble —dijo, con voz firme y cálida al mismo tiempo, poniendo una mano en su hombro—. Fue un honor competir contigo, Cyrus, eres un gigante... igual que yo. —El público reaccionó con un "awww" colectivo; hasta los jueces sonrieron.

Juez principal: —¿Saben qué? Antes de cerrar la temporada... queremos algo especial. —Mira a ambos. —Kenneth, Cyrus... ¿Nos regalan una canción juntos? —El foro explotó en aplausos. Kenneth volteó a verlo, con esa sonrisa cómplice que ya era solo para él.

Kenneth: —¿Qué dices, bro? ¿Le damos? —Cyrus asintió sin pensarlo.

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Subieron con guitarras acústicas, las luces bajaron, el ruido se apagó; cuando comenzaron a cantar, el tiempo pareció detenerse. Las voces se encontraron como si siempre hubieran sabido dónde encajar; no era competencia, no era final, era algo más grande. Cuando terminaron, la ovación fue ensordecedora; Cyrus sonrió, no había trofeo... pero se sentía ganador. Desde el fondo, Marisol sonreía forzada; sabía que había perdido algo más importante que una final.

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El set comenzaba a desmontarse: papás, niños, vestuarios, risas mezcladas con lágrimas. Cyrus abrazó a Dilan con fuerza, ya que le había contado que tendría que irse fuera del país con sus padres.

Cyrus: —¿De verdad te vas?

Dilan: —Sí —asintió—. Pero escucha... no pierdas contacto con Kenneth, ustedes van a llegar lejos, bro, muy lejos. —Se prometieron mensajes, llamadas, no perderse. Más tarde, Cyrus se acercó a Kenneth.

Cyrus: —¿Crees que nos volvamos a ver? —Kenneth sonrió, seguro, como siempre... pero esta vez con algo más.

Kenneth: —Claro que sí. Esto no se acaba aquí.

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Kenneth estaba recostado en su cama, pijama puesta, la guitarra sobre el pecho. Una lámpara iluminaba un cuaderno lleno de letras tachadas, frases subrayadas, ideas a medio nacer. Su celular vibró. Videollamada entrante: Cyrus. Sonrió y contestó.

Kenneth: —¿A esta hora? ¿Ya me extrañas tanto o qué? —En la pantalla, Cyrus apareció envuelto en una manta, con la guitarra en mano.

Cyrus: —No podía dormir... y pensaba... —¿Y si sí grabamos algo juntos? —Kenneth dejó de bromear.

Kenneth: —Me parece una gran idea.

Cyrus: —Entonces hagámoslo. —Silencio cómodo.

Kenneth: —Estuve escribiendo una canción —confesó—. Sobre todo, esto... sobre nosotros.

Cyrus: —¿Me la tocas?

Kenneth: —Pero haces la segunda voz. —En eso, Kenneth empezó a cantar y enseñarle a Cyrus lo que había escrito, que representaba todo lo que habían vivido dentro de la competencia. Cyrus se quedó con la boca abierta, como siempre, al escuchar a Kenneth, dándole un sentimiento de alegría que no podía explicarse.

Cyrus: —Kenneth... la canción está fabulosa, en serio me encantó. Bueno, ya estoy preparado para que ahora la cantemos juntos.

Kenneth: —Pues adelante, bro, démoslo todo como lo hicimos en el set de Pequeños Gigantes. Se acomodaron frente a la pantalla y cantaron.



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En el texto hay: amistad, kennethlavill, cyrus

Editado: 21.06.2026

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