Capítulo 4 – "Giras y susurros"
Monterrey los recibió con un calor pesado, brillante, casi eléctrico, de esos soles que no esperan a que te acomodes para pegarte directo en la cara apenas bajas de la camioneta. El aire olía a asfalto caliente, a comida callejera perdida entre las avenidas y a ese movimiento constante de ciudad grande que nunca se queda quieta. Las montañas se levantaban a lo lejos como gigantes vigilando todo el caos del rodaje. Kenneth se quedó viéndolas unos segundos mientras caminaban hacia el set improvisado en una de las calles del centro.
Kenneth: —No manches... sí está bien bonito aquí —murmuró, acomodándose la gorra.
Todo el equipo iba de arriba abajo cargando cables, cámaras, reflectores y botellas de agua, gente hablando por radio, asistentes corriendo con hojas marcadas y maquillaje retocándose bajo sombrillas porque el calor derretía hasta el ánimo y aun así... Kenneth estaba feliz, cansado, sí, pero feliz.
Durante el trayecto hacia la locación, había ido sentado junto a Valentina. Los dos se habían pasado casi todo el camino riéndose por una tontería absurda relacionada con una escena donde Kenneth había pronunciado mal una palabra durante un ensayo y había terminado inventando otra completamente diferente.
Valentina: —Te juro que ni existe esa palabra —decía entre risas.
Kenneth: —Claro que sí existe, nomás ustedes no están preparados para mi vocabulario intelectual —respondía, fingiendo indignación. Con ella todo se sentía ligero, fácil; las conversaciones fluían sin esfuerzo, como si se conocieran desde hace mucho más tiempo.
Pero en medio de una de esas risas, Kenneth volteó por instinto hacia atrás y lo vio. Cyrus iba unas filas más atrás, con los audífonos puestos y la mirada clavada en la ventana; no estaba dormido, Kenneth lo supo enseguida, había algo en su postura, en cómo sostenía el celular sin realmente usarlo, en cómo evitaba mirar hacia adelante y, aunque no entendía exactamente qué estaba pasando... volvió a sentir esa incomodidad rara en el pecho, pequeña, pero constante, como una piedrita atorada dentro del zapato.
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Los días de grabación en Monterrey fueron agotadores, pero emocionantes. Había exteriores por todos lados: calles llenas de colores, plazas con música sonando a lo lejos, tomas con las montañas de fondo mientras el sol les pegaba directo en la cara. A veces repetían escenas seis o siete veces hasta que el director quedara satisfecho y, aunque las escenas que tenían Kenneth y Cyrus con sus personajes de Memo y Emi sin duda estaban diciendo mucho, lo que más estaba destacando ya eran las escenas de Kenneth y Valentina juntos. Repasaban diálogos sentados en banquetas, compartían botellas de agua, se ayudaban a recordar marcas, improvisaban chistes para matar el cansancio y, claro... las fotos empezaron a aparecer en redes casi sin que se dieran cuenta, historias de Instagram, tweets, videos grabados a escondidas por extras, fotos del detrás de cámaras y, aunque los comentarios eran positivos, otros fans lograban darse cuenta de lo mal que Cyrus se veía.
"KENNETH Y VALENTINA TIENEN DEMASIADA QUÍMICA."
"SE VEN HERMOSOS."
"POBRE CYRUS"
Kenneth intentaba no darle importancia, de verdad, pero poco a poco empezó a notar algo imposible de ignorar: Cyrus hablaba menos, se alejaba más y cada vez que alguien del staff decía algo como "hacen bonita pareja", el ambiente cambiaba, aunque nadie lo mencionara. Kenneth lo notaba bajando la mirada, ajustándose los audífonos, aunque no hubiera música, fingiendo revisar mensajes, y eso le empezaba a doler más de lo que quería admitir, porque no sabía cómo arreglar algo que ni siquiera entendía.
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Esa tarde terminaron de grabar más tarde de lo normal; cuando por fin llegaron al hotel, todos parecían derrotados. Valentina se despidió de Kenneth chocándole el hombro amistosamente.
Valentina: —Mañana te toca llorar en escena, ¿eh? Ve practicando. —Kenneth soltó una risa.
Kenneth: —No ocupo practicar, yo lloro viendo TikToks de perritos. —Ella se ríe.
Valentina: —Pero déjame decirte algo, Kenneth, después oí que tienes una gran propuesta para tu personaje, y según lo que logré escuchar, tu persona va a poder cantar. —Esa noticia emocionó muchísimo a Kenneth.
Kenneth: —No manches, ya quiero que llegue ese día. —dijo emocionado; ella rio antes de entrar al elevador. Kenneth sonrió apenas... pero al voltear alcanzó a ver a Cyrus caminando solo hacia las escaleras, sin esperarlo como siempre hacía, y otra vez sintió ese vacío raro.
Ya en su cuarto, Kenneth se dejó caer sobre la cama con el celular en las manos. Empezó a revisar comentarios, memes, videos de fans editando escenas de la novela, pero su cabeza estaba en otro lado, porque seguía pensando en Cyrus, en cómo evitaba verlo directo, en cómo se estaba creando una distancia invisible entre ellos y lo peor era que Kenneth tampoco sabía cómo cruzarla.
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Mientras tanto, unas habitaciones más allá, Cyrus estaba sentado solo en la orilla de la cama; el cuarto estaba casi oscuro, iluminado apenas por las luces de Monterrey entrando entre las cortinas. Su celular vibró, videollamada; cuando contestó, aparecieron Gaby y Dilan en pantalla.