Capítulo 5 – "Detrás del maquillaje"
Monterrey amaneció viva. El ruido de los carros se mezclaba con voces del equipo, radios sonando y pasos apresurados cruzando el set desde temprano. Esa mañana grabarían en una casona antigua a las afueras de la ciudad, una de esas casas enormes con paredes de cantera, techos altos y pisos de madera que crujían apenas alguien caminaba sobre ellos.
El jardín parecía sacado de otra época: árboles gigantes, flores por todos lados y una fuente vieja en medio donde el agua caía lento, como si incluso el tiempo caminara diferente ahí. Kenneth bajó de la camioneta mirando todo con ojos brillosos.
Kenneth: —No manches... parece lugar de película —murmuró, acomodándose la mochila al hombro.
El aire olía a tierra caliente y maquillaje recién abierto; los asistentes corrían de un lado a otro montando luces mientras alguien gritaba llamados desde el segundo piso y aun así... Kenneth no lograba sentirse completamente tranquilo; había algo raro flotando entre él y Cyrus desde hacía días, algo silencioso, invisible, pero real.
Volteó a buscarlo entre el movimiento del set; Cyrus iba entrando a maquillaje con la gorra baja y los audífonos colgándole del cuello, caminaba despacio, como si trajera el cansancio pegado a los hombros. Kenneth lo observó unos segundos antes; Cyrus habría llegado haciendo bromas o aventándole comentarios absurdos para despertarlo; ahora apenas sonreía y eso empezaba a dolerle más de lo que quería aceptar.
________________________________________
Dentro del cuarto de maquillaje, el ambiente era cálido, focos redondos iluminando espejos enormes, brochas regadas sobre mesas y el sonido constante de secadoras y risas. Cyrus estaba sentado frente al espejo mientras una maquillista le acomodaba el cabello, pero su mente estaba lejísimos; asentía por inercia cuando le hablaban, contestaba con monosílabos, miraba su reflejo sin realmente verlo hasta que escuchó la frase, una frase sencilla, pero suficiente para partirle algo por dentro.
Camarógrafo: —Pues sí... Kenneth y Valentina son la pareja del momento. —La maquillista sonrió divertida mientras sacudía una brocha.
Maquillista: —Todo el internet habla de ellos. —Algunos asistentes soltaron pequeñas risas.
Asistente: —La química sí está fuerte.
Camarógrafo: —Parecen novios de verdad. —Cyrus sintió que algo se le congelaba en el pecho, sonrió apenas, automático, vacío; la pareja del momento, las palabras se quedaron retumbando dentro de él.
Cyrus: —¿Y yo? —decía en su mente. —¿Dónde quedo yo? —Bajó la mirada rápido antes de que alguien notara algo raro, porque lo peor era que ni él mismo entendía por qué dolía tanto.
________________________________________
El resto del día pasó como borroso; grabó escenas, repitió líneas, caminó de un lado a otro siguiendo instrucciones, pero nada se quedaba realmente en su cabeza; era como si el cuerpo estuviera ahí... y todo lo demás no. Kenneth lo notó varias veces mirándolo de reojo; en una toma incluso olvidó una línea sencilla, algo rarísimo en él.
Kenneth: —¿Todo bien, bro? —preguntó bajito entre escenas. Cyrus asintió enseguida.
Cyrus: —Sí, nomás me distraje. —Mentira, otra vez. Kenneth quiso insistir, pero justo llamaron a grabar de nuevo y el momento se perdió, como ya estaba pasando demasiado seguido entre ellos.
________________________________________
Esa noche, el hotel estaba extrañamente silencioso; el cansancio del rodaje tenía a todos derrotados. Cyrus entró a su cuarto sin prender todas las luces, dejó la mochila caer sobre la cama y se quedó quieto unos segundos mirando la ciudad por la ventana. Monterrey brillaba allá afuera, llena de vida y aun así él se sentía solo, muy solo; suspiró cansado y abrió la mochila, sacó la libreta, la misma libreta donde había empezado a escribir aquello que todavía no se atrevía a decir en voz alta.
Se sentó sobre la cama, tomó el bolígrafo. Y escribió un título con letras firmes, aunque las manos le temblaban un poquito. "Lo que no dije" Se quedó viendo el nombre varios segundos, como si ya desde ahí estuviera confesándolo todo; luego empezó, despacio, pero con una honestidad que dolía.
Te miro desde el borde de tus historias, y me pregunto si aún soy parte del guion.
La tinta avanzaba lenta sobre el papel y con cada palabra... el pecho le pesaba menos y más al mismo tiempo.
Cuando ríes con otros, me quedo callado, porque si hablo... se rompe la ilusión.
Cyrus tragó saliva fuerte, una lágrima cayó sobre la hoja y corrió un poco la tinta; la observó expandirse como si también sus sentimientos se estuvieran saliendo de control. Se limpió rápido la cara con la manga del hoodie, pero siguió escribiendo porque ya no podía detenerse.
No me pidas que actúe la amistad perfecta, cuando cada escena se parece a un adiós.
La mano le tembló; cerró los ojos apenas un segundo antes de terminar.
Y si esta canción nunca llega a tus audífonos... entonces ya la escuchaste en mi voz.