Temporada 3: Luces, fans y algo que no se dice.

Capítulo 6

Capítulo 6 – "La canción que no debía sonar"

El regreso a la Ciudad de México se sintió extraño desde el momento en que despegaron, no incómodo, no tenso de manera evidente, solo... raro, como si algo invisible estuviera sentado entre Kenneth y Cyrus ocupando más espacio del que debería. El resto del elenco hablaba emocionado sobre las grabaciones en Monterrey; algunos enseñaban fotos desde sus celulares, otros se burlaban de escenas repetidas o errores durante las tomas.

Asistente: —No supero cuando Kenneth casi se cae en la fuente —dijo muerto de risa.

Kenneth: —¡Ey! El piso estaba resbaloso, no fue mi culpa —respondió entre carcajadas. Valentina soltó una risa también.

Valentina: —Sí, claro... "El piso". —Todos siguieron hablando mientras el avión avanzaba entre nubes.

Kenneth intentaba mantenerse dentro de la conversación, reía, contestaba, hacía comentarios de vez en cuando, pero una parte de él estaba en otro lado, porque cada ciertos segundos terminaba volteando hacia la ventanilla, hacia Cyrus. Iba sentado un poco más atrás, del lado de la ventana, con la frente recargada suavemente contra el cristal, mirando las nubes, perdido. No tenía audífonos puestos, no estaba viendo TikTok, ni siquiera traía el celular en las manos, solo pensaba y Kenneth no sabía exactamente en qué... pero podía sentir que algo pesaba demasiado dentro de él.

Hubo un momento donde Kenneth estuvo a nada de levantarse y sentarse junto a él, preguntarle directamente qué estaba pasando, pero el miedo lo frenó, porque en el fondo... creía saber que la respuesta podía cambiarlo todo, así que se quedó dónde estaba y el silencio siguió creciendo entre ellos mientras el avión atravesaba el cielo gris.

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Cuando llegaron a la Ciudad de México, todo volvió a llenarse de ruido, maletas rodando, gente caminando rápido, fans esperando afuera del aeropuerto, luces de celulares apuntándoles apenas salieron. Kenneth intentó acercarse a Cyrus entre el movimiento.

Kenneth: —Bro... —Pero él ya estaba acomodándose la mochila al hombro.

Cyrus: —Ahorita los alcanzo. —Lo dijo rápido, demasiado rápido y antes de que Kenneth pudiera responder algo, ya iba alejándose por el pasillo sin siquiera voltearlo a ver.

Kenneth se quedó quieto observándolo perderse entre la gente y, por primera vez en mucho tiempo... sintió miedo de verdad, no miedo de las cámaras, ni de equivocarse actuando, ni de que el canal dejara de funcionar, miedo de perderlo.

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Más tarde, en el hotel, Cyrus entró a su habitación y cerró la puerta detrás de él sin prender todas las luces; el cuarto estaba en penumbra y, honestamente... así se sentía él también. Dejó la maleta tirada cerca de la cama, se pasó las manos por la cara cansadamente y soltó aire despacio, como si trajera algo atorado desde hacía semanas, porque sí, lo traía. Volteó hacia la guitarra recargada junto al escritorio y casi por reflejo la tomó; no pensó demasiado, solo lo hizo.

Prendió la computadora, abrió la carpeta donde llevaba días guardando pedazos de canciones, frases incompletas y notas escritas en madrugadas donde dormir ya no le alcanzaba para apagar lo que sentía. La letra estaba ahí, terminada o al menos tan terminada como podía estar una confesión que todavía daba miedo decir. Se sentó frente a la cámara, respiró hondo y presionó grabar.

Durante unos segundos no habló, solo miró el lente, como si del otro lado realmente estuviera Kenneth, y entonces empezó a tocar. Los acordes salieron suaves, tristes, honestamente rotos. Cyrus cerró los ojos apenas comenzó a cantar.

Te miro desde el borde de tus historias... y me pregunto si aún soy parte del guion...

La voz le salió distinta, más baja, más vulnerable, como si cada palabra estuviera arrancándole algo del pecho. No estaba cantando para fans, ni para TikTok, ni para un escenario lleno; estaba cantándole a una sola persona, aunque esa persona no estuviera ahí para escucharlo.

Cuando ríes con otros... me quedo callado... porque si hablo... se rompe la ilusión...

Le temblaron los dedos sobre las cuerdas, pero siguió porque ya no podía seguir guardándose todo eso adentro. Cada verso llevaba semanas creciendo dentro de él como una tormenta; las miradas evitadas, los celos, el miedo, el amor que nunca se atrevió a nombrar, todo estaba ahí, convertido en canción.

No me pidas que actúe la amistad perfecta... cuando cada escena se parece a un adiós...

Y justo ahí... la voz se le quebró apenas, muy poquito, pero suficiente para que doliera. Cuando terminó el último acorde, el cuarto quedó completamente en silencio; Cyrus respiraba agitado como si acabara de correr kilómetros. Se quedó quieto mirando la pantalla unos segundos; luego apareció el archivo de video guardándose automáticamente, el cursor parpadeó esperando nombre. Cyrus dudó, el corazón le latía durísimo y aun así escribió.

"Para Kenneth"

Se quedó viendo esas palabras, con miedo, con tristeza, con una esperanza pequeñita que ni siquiera quería admitir, pero claro... jamás pensó mostrárselo realmente; era solo una forma de sacarlo de él, de no ahogarse con todo lo que sentía. Guardó el archivo dentro de una carpeta y, sin darse cuenta... la dejó abierta. Se puso una sudadera encima rápidamente y salió del cuarto buscando aire, buscando ruido, buscando cualquier cosa que le ayudara a dejar de sentir tanto.



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En el texto hay: celos, kennethlavill, cyrus

Editado: 12.07.2026

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