Capítulo 7 – "Un estreno con secretos"
Kenneth no durmió casi nada esa noche; cada vez que cerraba los ojos, la imagen volvía. Cyrus sentado frente a la cámara, la guitarra descansando sobre sus piernas, la luz tenue del cuarto y esa voz... tan rota, tan honesta, tan distinta a cualquier cosa que Kenneth hubiera escuchado antes.
"Es para ti."
Ni siquiera había dicho su nombre y aun así... lo había dicho todo. Kenneth estaba acostado boca arriba en la cama del hotel, mirando el techo oscuro mientras el corazón le seguía latiendo demasiado rápido; los versos no dejaban de darle vueltas en la cabeza.
No me pidas que actúe la amistad perfecta... cuando cada escena se parece a un adiós...
Se cubrió la cara con ambas manos, soltando aire tembloroso, porque ahora entendía demasiadas cosas.
Los silencios de Cyrus.
La distancia.
La forma en que bajaba la mirada cuando hablaban de Valentina.
La tristeza escondida detrás de cada "todo bien".
Y mientras más lo pensaba... más imposible se volvía seguir fingiendo que nada estaba pasando. Giró hacia el buró y tomó el celular; dudó apenas un segundo antes de abrir el grupo con Fer y Leo. Escribió rápido.
Kenneth: ¿Están despiertos? —No pasaron ni dos minutos cuando entró una llamada grupal. Leo apareció primero, despeinado y medio dormido.
Leo: —Bro... ¿Qué pasó? ¿Todo bien? —Fer apareció después con cara de preocupación.
Fer: —¿Por qué mandas mensajes existenciales a las tres de la mañana, güey? —Kenneth soltó una risa nerviosa, pero le duró poquito, porque en cuanto abrió la boca... les contó todo, el video, la canción, la carpeta, cómo había encontrado accidentalmente la grabación y cómo cada palabra le había pegado directo al pecho. Mientras hablaba, sentía la garganta cerrándose cada vez más.
Kenneth: —No sé qué hacer —admitió al final, pasándose una mano por el cabello—. Neta, no sé qué hacer con esto. —Del otro lado hubo silencio, pesado, necesario porque incluso Fer y Leo entendían que aquello ya había dejado de ser simple confusión. Fer fue el primero en hablar.
Fer: —Pues... ya no le des más vueltas, ¿no? —Kenneth levantó la mirada hacia la pantalla.
Kenneth: —Eso no es cualquier cosa, bro. —Leo asintió enseguida.
Leo: —Sí, güey. O sea... Cyrus prácticamente te abrió el corazón completo en esa canción. —Kenneth bajó la mirada, porque sí, eso era exactamente lo que había pasado. Leo continuó más serio.
Leo: —No puedes quedarte callado después de algo así; si no lo hablas hoy... mañana va a doler el doble. —Kenneth suspiró pesado; sabía que tenían razón y lo sabía desde el segundo en que escuchó la primera nota de esa canción.
Kenneth: —Tienen toda la razón... —murmuró—. Tengo que hablar con él, no puede pasar más tiempo. —Fer señaló la cámara como si quisiera atravesarla.
Fer: —Hazlo. Pase lo que pase... es mejor saber la verdad. —Kenneth tragó saliva lentamente, porque sí le daba miedo, muchísimo, pero también había algo nuevo creciendo dentro de él, algo que ya no podía ignorar.
Cuando colgó la llamada, se quedó sentado en silencio mirando el celular apagado entre sus manos y, por primera vez... dejó de preguntarse si debía hablar con Cyrus. La verdadera pregunta ahora era otra. ¿Qué pasaría cuando por fin lo hiciera?
________________________________________
A la mañana siguiente, el set estaba vuelto un caos desde temprano; Kenneth podía sentirlo. Caminaba entre el movimiento sintiendo el estómago hecho un nudo, porque sí quería hablar con Cyrus, necesitaba hacerlo, pero cada vez que intentaba acercarse... algo los interrumpía.
Una escena.
Un llamado.
Una entrevista rápida.
Cualquier cosa.
Y mientras más pasaba el tiempo... más sentía que el pecho le iba a explotar. Fue justo en medio de todo ese caos cuando Mariana apareció sosteniendo unas hojas. Traía una sonrisa emocionada.
Mariana: —Kenneth, buenas noticias. —Él levantó la mirada distraído.
Kenneth: —¿Qué pasó?
Mariana: —La producción quiere otra escena musical para Memo. —Eso logró sacarle una sonrisa automática, porque cantar... siempre había sido distinto para él, más personal, más suyo. Cada vez que subía a un escenario, sentía como si el alma volviera a acomodarse en su lugar.
Kenneth: —¿Neta? —preguntó ilusionado. Mariana asintió divertida.
Mariana: —Sí, pero esta vez no vas a cantar solo. —Kenneth frunció el ceño apenas.
Kenneth: —¿Entonces con quién? —Mariana levantó las hojas sonriendo todavía más.
Mariana: —Con Cyrus. Bueno... con Emi. —El mundo se le congeló por un segundo.
Kenneth: —¿Qué?
Mariana: —A producción le encantó la química entre ustedes. Quieren probar una escena donde Memo y Emi canten juntos; además, como a Emi también le gusta cantar, es perfecto. —Kenneth se quedó completamente paralizado, porque claro... el universo tenía un sentido del humor horrible.