Temporada 3: Luces, fans y algo que no se dice.

Capítulo 9 parte 2

Capítulo 9 parte 2 (Final de temporada) Lo que viene después

Este capítulo cuenta con la participación especial de Lukas Urquijo e Iker García Meza.

Los días en Malverde empezaron a pasar distinto; no se sentían como "el proyecto nuevo". Ahora el pueblo, el polvo y las calles falsas comenzaban a sentirse cotidianos. Kenneth ya caminaba por el set vestido de Chuyín como si realmente perteneciera ahí, saludaba extras, se robaba pedazos de pan de catering y se sabía de memoria qué callejón llevaba más rápido al área de vestuario.

Cyrus, mientras tanto, cada vez se hundía más en Chavita; había días donde casi no hablaba entre tomas, no porque estuviera triste, sino porque el silencio del personaje se le quedaba pegado, y Kenneth lo entendía perfectamente, por eso nunca lo presionaba demasiado cuando pasaba eso, solo se quedaba cerca.

Aquella semana comenzaron a grabar oficialmente las escenas donde Chuyín y Chavita se volvían inseparables; el callejón donde se habían conocido ya no parecía tan frío ahora. Chuyín aparecía seguido llevándole comida, enseñándole caminos seguros del pueblo o simplemente sentándose junto a él sin hablar demasiado, porque había silencios que ambos entendían, y entonces llegó la escena donde Nacho del Río los descubría juntos.

Lukas estaba emocionadísimo porque sería la primera vez que compartirían escena los tres. Antes de grabar, no dejaba de mover las manos nervioso.

Lukas: —No la voy a regar, no la voy a regar.

Kenneth: —Todos decimos eso antes de regarla.

Lukas: —Gracias por el apoyo emocional.

Cyrus: —Muy motivador, Kenneth.

La escena comenzaba con Nacho encontrando a Chuyín escondido detrás de unas cajas viejas mientras hablaba con Chavita. Nacho fruncía el ceño inmediatamente.

Nacho: —¿Y ese quién es? —Chuyín dudaba un segundo, porque no sabía qué decir, porque Chavita no hablaba.

Chuyín: —Pues... él... —Chavita levantaba apenas la mirada desde el suelo. Entonces Nacho tenía la idea.

Nacho: —¿Sabes escribir? —Chavita dudaba apenas y luego asentía con la cabeza.

Ahí aparecía por primera vez el pequeño cuaderno viejo que terminaría convirtiéndose en la voz del personaje; las manos de Chavita temblaban ligerísimo mientras escribía, lento, cuidadoso, y entonces enseñaba el papel.

Me llamo Chavita.

El silencio que se formó en el set durante esa toma fue precioso, porque algo tan simple... dolía muchísimo.

Después, la escena cambiaba de tono cuando Chavita descubría accidentalmente que Chuyín reunía información peligrosa del pueblo para Jesús Malverde y, lejos de asustarse... quería ayudar.

Chuyín: —No, ni loco. Esto no es juego. —Chavita escribía rápido.

Sé mirar.

Chuyín: —Precisamente por eso es peligroso. —Pero Chavita insistía, observaba demasiado, detectaba movimientos raros, sabía cuándo alguien mentía y poco a poco Chuyín terminaba entendiendo algo importante. Chavita sobrevivió solo porque aprendió a ver el peligro antes de que llegara, igual que él.

La química entre Kenneth, Cyrus y Lukas empezaba a crecer muchísimo en pantalla; se sentían reales, como niños tratando de ser valientes en un mundo demasiado duro para ellos, pero la escena que verdaderamente dejó callado al set entero fue la del profesor Matías.

Aquella tarde el calor estaba insoportable y aun así nadie se quejaba, porque todos sabían que venía una escena importante. El profesor descubría finalmente a Chavita y se preocupaba enseguida al saber que otro niño estaba metido en cosas peligrosas relacionadas con Malverde, porque esto no es un juego y eso Chuyín lo sabía de sobra, pero entonces Chuyín intentaba defender a Chavita como podía.

Chuyín: —Él no estorba, profe.

Profesor Matías: —No estoy diciendo eso.

Chuyín: —Entonces déjelo quedarse. —Pero lo más fuerte vino después, cuando Matías le preguntaba directamente a Chavita quién era y entonces, sin necesidad de hablar, solo escribir, empezó a contarlo todo.

Las manos pequeñas sosteniendo el lápiz, la respiración temblando y aquellas frases cortitas que iban apareciendo en el papel:

"Mi mamá me enseñó."

"Ella decía que escribir servía para no sentirse solo."

"No conocí a mi papá."

"Mi mamá murió."

"Después ya nadie vino por mí."

El silencio del set se volvió pesadísimo. Incluso Kenneth, aunque sabía perfectamente el guion, sintió un nudo real en el pecho viendo actuar a Cyrus.

Y cuando Chavita escribía finalmente: A veces quiero hablar, pero no puedo.

El profesor Matías entonces se acercaba despacito, sin lástima, con cariño.

Profesor Matías: —Ningún niño debería estar solo. —Y le ofrecía quedarse con ellos, una casa, comida, una familia. Chuyín inmediatamente se emocionaba por la excelente idea del profe Matías.



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En el texto hay: celos, kennethlavill, cyrus

Editado: 12.07.2026

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