Temporada 4: Entre luces y retos

Capítulo 1 parte 1

Capítulo 1 — "Amores queridos han de ser reñidos"

Trece años, dicho así, rápido, apenas parece un número más, pero vivirlos era otra cosa, era despertarse un día y descubrir que las cosas ya no pesaban igual. Las risas seguían ahí, sí, pero ahora venían acompañadas de silencios largos mirando el techo. Las canciones pegaban distinto, que algunos comentarios se quedaban rondando en la cabeza demasiado tiempo. El corazón empezaba a aprender nuevos idiomas y ninguno venía con instrucciones.

Kenneth y Cyrus estaban creciendo y, aunque todavía seguían siendo los mismos niños capaces de convertir cualquier reto en una misión imposible o cualquier tarde aburrida en una guerra de almohadas cinematográfica, algo estaba cambiando entre ellos y alrededor de ellos; era como si la vida hubiera girado apenas unos grados... los suficientes para que todo se sintiera diferente.

El canal de Kenyrus seguía creciendo a una velocidad que a veces les daba vértigo; cada video nuevo explotaba en comentarios, edits, teorías y memes que los hacían reír hasta quedarse sin aire. Había días donde grababan retos absurdos durante horas y terminaban tirados en el piso del cuarto de Kenneth, muertos de cansancio y rodeados de envolturas de papitas, cables y cámaras descargadas.

Pero justo en medio de esa etapa apareció algo nuevo o, mejor dicho, caras nuevas, porque si Kenneth y Cyrus ya eran caos en estado puro, la llegada de Paula Cacho e Iker García Meza convirtió el canal en una tormenta eléctrica con azúcar encima.

Todo empezó con un reto, un reto ridículo, un reto peligrosamente ridículo.

"24 HORAS DICIÉNDOLE QUE SÍ A PAULA E IKER"

Desde el momento en que Kenneth leyó el título frente a cámara, Cyrus ya se estaba arrepintiendo.

Kenneth: —No puede estar tan mal.

Paula: —Perfecto, entonces se rapan.

Kenneth/Cyrus: —¿QUÉ? —Iker ya estaba doblado de risa mientras. La cámara temblaba porque Kenneth no podía dejar de reírse.

Iker: —Ni empezó el video y ya quieren huir.

Paula tenía una energía imposible de ignorar; llegaba hablando rápido, riéndose fuerte y proponiendo ideas que sonaban ilegales en al menos cinco estados distintos. Era de esas personas que convertían cualquier momento tranquilo en una anécdota eterna.

E Iker... Iker era distinto, más relajado, más observador, pero cuando se sumaba a una locura, lo hacía completo, como si tuviera un botón secreto que lo transformaba en copiloto oficial del desastre.

Ese video terminó siendo una catástrofe maravillosa. Los hicieron bailar en plena plaza vestidos con ropa escogida por Paula, los obligaron a comer combinaciones asquerosas inventadas por Iker, Kenneth casi se cae dentro de una fuente intentando grabar una toma épica, Cyrus terminó persiguiendo una paloma porque Paula juraba que "la vibra cinematográfica dependía de eso" y al final del día, sentados en una banqueta mientras el cielo empezaba a ponerse naranja, los cuatro estaban riéndose tan estruendosamente que casi no podían respirar. Kenneth miró alrededor.

La cámara apagada.

Las luces de la calle encendiéndose poco a poco.

Cyrus empujándolo con el hombro.

Iker contando algo exageradísimo.

Paula reclamando porque nadie respetaba "la visión artística".

Y entonces lo sintió, esa sensación peculiar y bonita de saber que algo importante estaba empezando, porque Kenyrus ya no era solamente un canal, era una familia hecha de ruido, confianza y caos compartido.

A la distancia, Gaby y Dilan seguían apareciendo como parte esencial de todo; nunca faltaban las videollamadas a medianoche, los mensajes de apoyo antes de grabar o las bromas eternas en el chat grupal. Dilan seguía molestando a Kenneth cada vez que podía.

Dilan: —Ya acepten que Paula tiene más control del canal que ustedes.

Kenneth: —Eso es mentira.

Paula: —Suban el clip donde Kenneth lloró por una película de perritos.

Kenneth: —¡TRAIDORES! —Y Gaby, como siempre, encontraba la forma exacta de decir las cosas que necesitaban escuchar.

Gaby: —No importa cuánto crezca todo... no dejen de divertirse juntos, ahí está la magia. —Y quizás tenía razón, porque entre tantos cambios, tantas grabaciones y tantas emociones nuevas, había algo que seguía intacto: Kenneth y Cyrus seguían encontrando hogar el uno en el otro y Cyrus también seguía encontrándolo en la tía Lety.

El departamento de la tía Lety seguía oliendo a café recién hecho y pan dulce caliente, seguía teniendo esa paz rara que parecía bajar el volumen del mundo apenas cruzabas la puerta. Había tardes donde Cyrus llegaba agotado mentalmente, dejaba la mochila en el piso y simplemente se sentaba en silencio en la cocina mientras ella acomodaba cosas, y ella entendía, siempre entendía.

Tía Lety: —Traes la cabeza muy llena otra vez, ¿verdad? —Cyrus bajó la mirada y sonrió apenas.

Cyrus: —¿Se nota mucho?

Tía Lety: —Mijito... contigo siempre se nota en los ojos. —Entonces le revolvía el cabello, le servía chocolate caliente y, por alguna razón, todo dejaba de sentirse tan pesado, porque crecer también era eso, aprender que a veces uno necesita lugares seguros para no romperse tantito.



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En el texto hay: peliculas, kennethlavill, cyrus

Editado: 13.07.2026

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