Temporada 4: Entre luces y retos

Capítulo 2 parte 2

Capítulo 2 — "Cada quien sabe lo que carga en su morral"

ESCENA 9

La noche había caído completamente sobre la casa de Nando; todo estaba oscuro, silencioso, pero dentro de aquella habitación... Nando temblaba, sentado sobre la cama, abrazando sus piernas mientras apretaba con fuerza el cuchillo cartonero escondido entre las cobijas.

Sus ojos no dejaban de mirar hacia la puerta, esperando, temiendo, hasta que finalmente escuchó pasos. La manija comenzó a moverse lentamente y el corazón de Nando casi se detuvo. La puerta se abrió; su padre entró con esa misma mirada asquerosa que tantas veces le había provocado miedo.

Papá de Nando: —Mírate nada más... sigues siendo el mismo marica de siempre. —Nando retrocedió poquito sobre la cama. —No has cambiado nada, creo que te voy a tener que seguir haciendo hombrecito. —El hombre avanzó hacia él, pero justo cuando intentó acercarse más... Nando reaccionó. Sacó el cuchillo cartonero de golpe y le hizo un corte en la mano. El hombre gritó furioso. —¡¿Qué te pasa, maldito mocoso?! —¿¡Estás loco!? —Nando estaba completamente quebrado. Llorando, temblando, pero por primera vez... también estaba harto.

Nando: —¡No estoy loco! —Le apuntó con el cuchillo mientras lloraba desconsoladamente. —¡No voy a dejar que me vuelvas a poner una mano encima! —¡Antes te mato, ¿me oíste?! —En eso la madre apareció corriendo.

Madre de Nando: —¡Pero ¿qué fue lo que pasó aquí?! —El hombre enseñó la mano cortada lleno de furia.

Papá de Nando: —¿¡Qué no estás viendo?! ¡Trató de matarme! —Nando retrocedió aterrado.

Nando: —¡Que ninguno de los dos se acerque! ¡Los dos son unos enfermos! —¡Antes los mato a que me vuelvas a hacer daño! —Pero el padre se lanzó sobre él, con fuerza brutal. Logró inmovilizarlo contra la cama mientras Nando gritaba desesperado. La madre aprovechó para quitarle el cuchillo de las manos; Nando lloraba desconsoladamente, completamente aterrorizado.

Papá de Nando: —¿Qué pensaste, marica? ¿Qué te ibas a salir con la tuya? —El hombre lo sujetó con más fuerza. —Ahora sí te la voy a cobrar bien caro. —Luego miró a la mujer. —¿Qué esperas? —¡Sal de aquí ahora! —Nando levantó la mirada suplicándole ayuda a su mamá, desesperado, roto, pero ella... simplemente salió de la habitación y cerró la puerta.

Los gritos de Nando comenzaron a escucharse por toda la casa, mientras aquella mujer... no hacía absolutamente nada para salvar a su hijo.

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ESCENA 10

A la mañana siguiente, Alan no podía concentrarse en nada. Desde que llegó al salón no dejaba de mirar hacia la puerta esperando que Nando apareciera, pero nunca llegó. Mireya lo observaba preocupada.

Mireya: —¿Ahora sí me vas a decir qué te está pasando? —Alan fingió normalidad.

Alan: —No tengo nada. ¿Qué voy a tener? —Mireya suspiró.

Mireya: —¿Y qué tanto miras? —Alan volvió a ver hacia la puerta vacía.

Alan: —Nando no vino. —Mireya rodó los ojos.

Mireya: —¿Y eso qué? A lo mejor se enfermó o yo qué sé. —Alan negó lentamente.

Alan: —No... algo le pasó. —Mireya ya estaba desesperándose.

Mireya: —Ya vas a empezar otra vez. —¿Cuándo vas a dejar de preocuparte por todos los demás? —Pero antes de que Alan respondiera... la maestra entró al salón y las clases comenzaron, aunque Alan ya no pudo dejar de sentirse inquieto ni un solo segundo.

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Más tarde, apenas salió de la escuela, Alan fue directamente a casa de Nando. Tocó la puerta una vez, dos veces, tres veces, cada vez más desesperado, hasta que finalmente la madre abrió.

Madre de Nando: —¿Y a ti qué te pasa? —¿Por qué golpeas así? —Entonces lo reconoció. —Espera... tú eres el muchacho que estaba con Nando el otro día. —Alan habló rápidamente.

Alan: —Sí, me llamo Alan, solo quiero saber cómo está porque no fue a la escuela. —La mujer cambió inmediatamente la expresión, fría, molesta, amenazante.

Madre de Nando: —A ver, te voy a decir una cosa. —Deja de meterte donde no te llaman, ¿te quedó claro? —Y le cerró la puerta en la cara. Alan se quedó completamente helado, cada vez más convencido de que algo horrible estaba pasando dentro de esa casa.

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Ya por la noche, Alan intentaba hacer tarea en su cuarto, pero era imposible concentrarse; todo el tiempo pensaba en Nando, en sus ojos llenos de miedo. En eso escuchó que tocaban la puerta; era su papá.

Padre de Alan: —¿Podemos hablar tantito? —Alan se incorporó rápido.

Alan: —Sí, pa. ¿Pasa algo malo? ¿Tiene que ver con mi mamá? —El hombre negó suavemente.

Padre de Alan: —No, nada de eso. —Se sentó junto a él. —Me hablaron unos compañeros de un trabajo muy bueno, pagan bastante bien. —Alan escuchaba atento. —El problema es que queda fuera de la Ciudad de México... y si me dan el puesto, tendría que quedarme allá a dormir varios días. —Alan abrió los ojos sorprendido.



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En el texto hay: peliculas, kennethlavill, cyrus

Editado: 25.07.2026

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