Temporada 4: Entre luces y retos

Capítulo 4 parte 2

Capítulo 4 — "Pariente que no luce, pedrada que lo desmenuce"

Escena 9

Al día siguiente, tanto Raúl como Lorena estaban demasiado orgullosos para pedir perdón primero, así que Raúl comenzó a coquetear con otras chicas del colegio para darle celos. Lorena lo vio desde lejos y apretó los labios molesta y entonces pensó exactamente cómo devolverle el golpe.

Más tarde, en el café El Dicho, Óscar estaba solo; Tito le había dicho que llegaría un poco más tarde porque tenía algunas cosas que hacer. De repente apareció Lorena.

Lorena: —¿Estás solo, Óscar?

Oscar: —Ehh, sí... bueno, no... Lo que pasa es que todos los que trabajan aquí en el dicho se han vuelto buenos amigos míos y me gusta venir a verlo y, bueno, también mi amigo Tito, que me ha apoyado con todo esto.

Lorena: —Ahh, pues no hay bronca que me siente contigo, ¿o sí? —Óscar se puso nervioso.

Óscar: —Es que... bueno... la verdad es que no quiero problemas con Raúl.

Lorena: —Ah, ya veo, ¿y por no tener problemas con Raúl te vas a portar grosero conmigo? Óscar se levantó rápidamente.

Óscar: —No, para nada, ¿cómo crees? —Rápidamente le acomodó una silla. —Siéntate. —Lorena sonrió satisfecha.

Lorena: —¿Y me disparas una malteada?

Oscar: —Claro que sí. —Después de un rato conversando, Lorena le pidió que la acompañara a su casa y Óscar, completamente emocionado y embobado, aceptó... olvidándose totalmente de que Tito iba a llegar al café.

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Cuando Tito finalmente llegó, Óscar ya no estaba. Se acercó a Pepe y Nuria.

Tito: —¿Y Óscar? Me dijo que iba a estar aquí. —Pepe y Nuria intercambiaron miradas tensas.

Pepe: —Sí... lo que pasa es que llegó esa chava llamada Lorena, y no sé, según yo se comportó demasiado cariñosa con Óscar.

Nuria: —Yo pienso igual y me pareció demasiado sospechoso y me preocupa que se quiera aprovechar de él. No es por hablar mal de Óscar, pero creo que puede llegar a ser muy ingenuo con esos temas y, bueno, si no lo encuentras aquí, Tito... es porque la acompañó hasta su casa. —En cuanto Tito escuchó eso, apretó los puños con rabia, pero no era solamente molestia, era otra cosa, eran celos.

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Mientras tanto, Óscar acompañaba a Lorena hasta su casa.

Lorena: —Por eso yo creo que mi futuro está en las redes sociales, quiero abrir un canal para dar tips de belleza, creo que es para lo único que soy buena... para ser bonita.

Óscar: —Bueno... es verdad que eres muy bonita, pero... estoy seguro de que eres muy buena en otras cosas.

Lorena: —Ay, eso solo lo dices porque eres caballeroso, pero no me conoces tanto, sino también pensarías que soy una tonta.

Oscar: —No... yo no pienso eso de ti ni de nadie. Además, eres una chava muy platicadora y sabes... a mí me gustaría ser así.

Lorena: —Ay, eres un lindo y gracias por prestarme tu sudadera, es que soy muy friolenta, pero sobre todo gracias por acompañarme hasta mi casa, no me gusta andar sola.

Óscar: —Lo bueno es que llegaste sana y salva.

Lorena: —¿Te importa si te devuelvo tu sudadera en otro momento? Es que ya me la puse y como ya huele a perfume.

Óscar: —Como quieras, no hay bronca; bueno, ya me tengo que ir, nos vemos. Óscar se dio vuelta para irse, pero Lorena lo llamó rápidamente. Cuando Óscar volteó... Lorena le dio un piquito rápido, Oscar quedó completamente congelado, se tocó los labios sorprendido, Lorena fingió nervios.

Lorena: —Ay, no... no te molestó que te diera un besito, ¿verdad?... Ay, no, lo que pasa es que te caigo mal, ¿verdad? —Óscar rápidamente negó.

Óscar: —No, no, ¿cómo crees?, para nada... pero... si Raúl se entera de esto, me voy a meter en una broncota.

Lorena: —Ay, no, si es por eso, ni te preocupes, Raúl y yo ya no somos nada. —Óscar sonrió completamente nervioso y emocionado. —Bueno... ya me voy.

Óscar: —Sí, hasta luego.

Lorena: —Bye. —Lorena entró a su casa y apenas Óscar comenzó a caminar... la realidad le cayó encima como cubeta de agua fría.

Óscar: —Ay, no manches... me olvidé de que Tito iba a estar esperándome en el dicho. —Toda la emoción desapareció de golpe; Óscar bajó lentamente la mirada, porque, aunque apenas llevaba poco tiempo conociéndolo... Tito se había convertido en alguien muy importante para él; fue el primero que se acercó cuando estaba completamente solo, el primero que lo escuchó, el primero que realmente se preocupó por cómo se sentía y ahora tenía miedo de haber arruinado esa amistad tan especial.

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Escena 10

Durante la noche, el cuarto estaba apenas iluminado por la lámpara del escritorio; afuera se escuchaba el ruido lejano de los coches y algunos perros ladrando. Óscar estaba sentado en su cama, concentrado en un cuadernillo donde dibujaba cuidadosamente el rostro de Lorena; había intentado hacer su sonrisa exactamente igual a como la recordaba esa tarde. En eso escuchó abrirse la puerta.



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Editado: 25.07.2026

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