Temporada 4: Entre luces y retos

Capítulo 5

Capítulo 5 — "Hasta la madre del Día de las Madres"

La noche había empezado ligera, de esas noches que parecían hechas de papitas abiertas, carcajadas torcidas y focos cálidos pegándole a la sala del depa como si todo estuviera exactamente donde debía estar.

El canal de Kenyrus iba mejor que nunca; los seguían explotando por el reto de las 24 horas esposados. Los edits de TikTok no paraban; había clips de Kenneth y Cyrus peleándose por una cobija con música romántica de fondo como si fueran protagonistas de novela juvenil de las nueve y ellos, como siempre, estaban juntos en medio del caos.

Además, también había vuelto Valentina Suárez, la que había grabado con Kenneth y Cyrus la telenovela Contigo sí, regreso, ya que andaba grabando una película y ahora quería formar parte de las aventuras de Kenyrus junto con Paula e Iker, y nunca olvidar a Dilan y Gaby, que apoyan desde la distancia.

Paula estaba tirada boca abajo en el sillón, moviendo las piernas en el aire mientras escribía ideas en una libreta toda rayada.

Paula: —Yo digo que hagan "24 horas fingiendo ser papás".

Iker: —No, mejor "sobreviviendo con veinte pesos en Tepito".

Valentina: —O "Cyrus cocina sin llorar". —Cyrus le aventó una papa.

Cyrus: —Cállate. —Todos soltaron la risa.

Kenneth estaba recargado en el brazo del sillón, mirando a todos con esa sonrisa tranquila que le salía cuando sentía que su mundo estaba completo.

Kenneth: —Necesitamos algo grande... algo que nadie espere. —Y justo ahí, vibró su celular, una sola vez nada más.

Kenneth lo tomó distraído, todavía sonriendo... hasta que vio el asunto del correo; su sonrisa se apagó poquito, abrió el mensaje, leyó rápido, luego más lento y el aire simplemente se le atoró en el pecho. Paula fue la primera en notarlo.

Paula: —¿Qué pasó? —Kenneth levantó la mirada; los ojos le brillaban raro.

Kenneth: —Es... una invitación para una película. —El departamento explotó, Iker casi se cae del sillón, Valentina gritó tan fuerte que el perro del vecino empezó a ladrar.

Paula: —¿¡QUÉ?!

Iker: —¡NO INVENTES!

Valentina: —¡ENSEÑA! —Kenneth todavía seguía medio en shock.

Kenneth: —Se llama Hasta la madre del Día de las Madres. —Y entonces, entre todos los gritos, entre toda la emoción, Cyrus se quedó callado.

Kenneth volteó automáticamente hacia él; Cyrus tenía la mirada fija en el piso, las manos quietas, la sonrisa completamente ida.

Cyrus: —¿Una película? —Lo dijo bajito, como si la palabra pesara. Kenneth tardó un segundo en entender ese tono.

Kenneth: —Sí... pero. —Cyrus tragó saliva, porque al no recibir la misma notificación sabía perfectamente lo que eso significaba y fue un golpe directo al pecho.

Cyrus: —Ah. —Ese "ah" cayó como vidrio. Paula dejó de sonreír, Iker desvió la mirada; hasta Valentina sintió la tensión debido a lo que eso significaba. Cyrus se levantó despacio. —Perdón... no me siento bien. —Kenneth se puso de pie enseguida.

Kenneth: —Cyrus, espera. —Pero Cyrus ya iba caminando hacia el pasillo. Kenneth lo alcanzó antes de que entrara a su cuarto. —Ey, ey... mírame tantito. —Cyrus evitó sus ojos y eso solo hizo que el pecho de Kenneth se apretara más.

Kenneth conocía a Cyrus demasiado bien; sabía cuándo estaba enojado, sabía cuándo estaba triste y también sabía cuándo estaba tratando desesperadamente de no romperse enfrente de todos.

Cyrus: —Estoy bien.

Kenneth: —No estás bien. —Cyrus soltó una risita seca.

Cyrus: —Pues ahorita no puedo hablar. —Y entró al cuarto cerrando la puerta suavecito, y aunque no fue de forma fuerte, eso dolió de todas maneras.

El silencio que quedó en la sala fue horrible, como cuando una canción se corta en medio del coro. Kenneth seguía parado mirando la puerta con el celular todavía en la mano, como si de pronto ese correo se hubiera vuelto demasiado grande. Paula se acercó despacio.

Paula: —Ken... —Kenneth se pasó la mano por la cara.

Kenneth: —La regué, ¿verdad? —Iker negó enseguida.

Iker: —No hiciste nada malo.

Kenneth: —Pero lo vi... o sea, lo vi en su cara. —Valentina se sentó a su lado.

Valentina: —No está enojado contigo. —Paula suspiró.

Paula: —Le dio miedo. —Kenneth bajó la mirada y ahí estaba el verdadero problema, porque él también lo había sentido, ese miedo pequeñito, ese pensamiento horrible que aparece cuando algo cambia demasiado rápido.

¿Y si esto nos separa?

Kenneth: —Nunca hemos trabajado separados... —Iker se cruzó de brazos.

Iker: —Precisamente por eso. —Paula le puso una mano en el hombro.

Paula: —Dale tiempo, Cyrus siente todo muchísimo, ya sabes cómo es. —Kenneth soltó una sonrisa triste; claro que sabía, Cyrus era de esas personas que podían convertir cualquier emoción en tormenta y Kenneth llevaba años aprendiendo a leer cada nube.



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En el texto hay: peliculas, kennethlavill, cyrus

Editado: 25.07.2026

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