Temporada 5: Sentimientos, murmullos y revelaciones.

Capítulo 4

Capítulo 4 — "Hasta dónde llega el corazón"

Las grabaciones de El precio de amarte estaban por retomarse. Después de días intensos, Kenneth y Cyrus regresaron al set y esta vez había algo diferente; ya no eran solamente ellos dos enfrentando las escenas.

Paula, Iker, Valentina y Paulo estaban ahí nuevamente, pero también había dos personas conectadas desde lejos. Una videollamada estaba abierta en una esquina del monitor; eran Dilan y Gaby.

Dilan: —No me iba a perder esto ni loco.

Gaby: —Literalmente esperé meses para verlos grabar juntos otra vez. —Kenneth sonrió.

Kenneth: —Ya están exagerando.

Iker: —No, no exageran.

Paula: —Después de todo lo que ha pasado, claro que querían verlo. —Cyrus miró la pantalla.

Cyrus: —Gracias por estar, aunque sea desde lejos.

Gaby: —Siempre.

Dilan: —Obvio.

Paulo: —Bueno, ¿ya podemos empezar o van a seguir poniéndose sentimentales? —Todos rieron, pero la verdad era que todos sentían algo especial porque sabían que estaban entrando en la recta final de una historia que había marcado a todos.

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La primera escena del día era en la casa de Iván. Martín y Gerardo estaban haciendo tarea juntos como siempre, dos amigos, dos personas que poco a poco se habían convertido en algo mucho más importante. Martín estaba escribiendo cuando de pronto levantó la mirada.

Martín: —Oye...

Gerardo: —¿Qué pasó?

Martín: —Te cuento algo, resulta que mi papá tiene... bueno, tenía otros papás. —Gerardo lo miró confundido.

Gerardo: —¿Otros papás?

Martín: —Sí.

Gerardo: —Pues yo tengo una hermana que es solo mi media hermana. —Martín abrió los ojos.

Martín: —¿Cómo que media hermana?

Gerardo: —Pues... es la mitad de mi hermana. —Martín se quedó pensando.

Martín: —Entonces... —Hizo una pausa. —¿Dónde está la otra mitad? —Silencio, Gerardo lo miró y ambos explotaron de risa.

Gerardo: —No manches, Martín.

Martín: —¿Qué?

Gerardo: —Eres bien menso. —Los dos seguían riendo cuando la conversación cambió; Gerardo bajó la mirada.

Gerardo: —Oye...

Martín: —¿Qué?

Gerardo: —¿Alguna vez has sentido como... —Dudó. —Como bichos en el estómago? —Martín se quedó quieto; la pregunta lo sorprendió, pero después sonrió.

Martín: —Sí.

Gerardo: —¿Sí?

Martín: —Lo estoy sintiendo ahorita. —Gerardo sonrió de inmediato como si esas palabras le hubieran encendido una luz.

Por unos segundos ninguno dijo nada, solo se miraron y entonces, casi sin pensarlo... Gerardo acercó su mano lentamente. Martín la vio y, sin miedo esta vez... también acercó la suya; sus dedos se encontraron y se entrelazaron. Los dos sonrieron, sin decir nada porque algunas cosas se entienden mejor así.

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Detrás de cámaras, Paula tenía una sonrisa enorme.

Paula: —Esa escena...

Iker: —Sí.

Valentina: —No digan nada porque yo también estoy sensible.

Paulo: —Nunca pensé que un comentario sobre bichos en el estómago me iba a pegar así.

Dilan: —Estoy en shock por lo que estoy viendo.

Gaby: —x2.

Kenneth y Cyrus se miraron; los dos estaban sonriendo porque sabían que esa escena significaba mucho.

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Más adelante llegó una escena con Amelia. Martín había hablado con su abuelo, había entendido muchas cosas, había entendido que los adultos también cometen errores, que a veces las situaciones son más complicadas de lo que parecen y, sobre todo... que el amor de una madre está por encima de todo. Cuando vio a Amelia, no pudo seguir distante.

Martín: —Mamá... —Amelia levantó la mirada.

Amelia: —¿Sí? —Martín respiró profundo.

Martín: —Perdón. —Amelia se quedó sorprendida. —No entendía muchas cosas. —Bajó la mirada. —Pensé que todo era más fácil. —Amelia se acercó. —Pero sé que tú siempre has estado conmigo. —Los ojos de Amelia se llenaron de lágrimas. —Quiero regresar a la finca. —Un segundo de silencio y después Amelia abrazó a su hijo con todas sus fuerzas.

Amelia: —Te extrañé tanto.

Martín: —Yo también.

La reconciliación no terminó ahí. Martín también tuvo que hablar con Rodrigo; al principio todavía había heridas, pero poco a poco comenzaron a sanar.

Rodrigo: —Pensé que nunca volverías a confiar en mí.




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