Capítulo 7 "Hasta la madre de la navidad"
Escena 10
En la cocina, Lidia hablaba con Rosa.
Lidia: —Mamá, ¿cómo que nos compraron un departamento?
Rosa: —Yo tampoco entiendo cómo pasó. —Mientras tanto, Rosa intentaba salvar el pavo usando una secadora.
Lidia: —Yo no sabía nada.
Rosa: —Pero ahora ellos también son familia. —De repente... Se va la luz.
Emilio: —Se voló un fusible. —Emilio y Lidia salen a revisar.
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En el comedor, Manuel prende una vela.
Esmeralda: —Esto jamás hubiera pasado en la casa.
Manuel: —Mamá.
Esmeralda: —A estas alturas estaríamos comiendo mi pavo con gravy de tocino. —Sofía interviene.
Sofía: —La verdad no estaba tan bueno, tenía mucha grasa. —Manuel aprovecha.
Manuel: —Exacto, además ese pavo seguro estará más ligero.
Esmeralda: —Lo vez todo lo que hacemos te parece mal.
Manuel: —Sofia dijo lo del pavo. —Lalo lo mira.
Lalo: —Pero sí has cambiado. —Pone cara seria. —Lo he hablado en terapia, me genera mucho estrés. —Santi lo mira impresionado porque reconoce la mentira y pensó.
"Este sabe jugar"
Esmeralda mira a Manuel.
Esmeralda: — ¿Ves lo que le haces al niño?
Manuel: —Ya estuvo. —Se levanta. —La familia de Lidia está haciendo un esfuerzo enorme, recuerden que hoy es un día difícil para ellos, nos vamos a comer lo que nos den... Si es que nos dan algo. —Santi se acerca a Lalo.
Santi: —¿Y qué le pasó a la familia hoy?
Lalo: —Manuel dijo que el esposo de Rosa murió justamente hoy. —Santi analiza unos segundos.
Santi: —Te apuesto lo que quieras a que eso es mentira. —Lalo lo mira sorprendido.
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Mientras tanto, Lidia y Emilio regresan a la cocina y ven algo inesperado, Rosa estaba besándose con Jaime, Emilio queda destruido, corre al comedor, abraza a Esmeralda.
Emilio: —Mi mamá estaba besando a Jaime. —Esmeralda se sorprende.
Esmeralda: —Pero justo hoy... —Manuel entra en pánico.
Manuel: —Oigan... —Interrumpe rápido. —¿No íbamos a ir a esa misa? —Todos miran, aparece Jaime.
Jaime: —La misa del gallo.
Manuel: —Esa.
Jaime: —Pero es muy temprano todavía. —Sonríe nervioso.
Manuel: —Nunca es temprano para visitar la casa de Dios.
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Escena 11
Todos llegan a la iglesia, pero está completamente vacía.
Manuel: —Bueno... quizá sí era muy temprano.
Lidia: —Pues sí te lo dijo el señor de los rábanos. —Lalo y Santi caminaban mirando todo.
Lalo: —Por todos lados hay sangre. —Todos voltean.
Santi: —Es increíble, ni he visto cosas así en los lugares que he r... —Se detiene. —Digo, lugares que he visitado. —Todos lo miran raro; una señora se acerca.
Señora: —Qué bonito ver tanta unión familiar. —Mira a los niños. —¿Cómo se llaman?
Lalo: —Yo soy Lalo.
Santi: —Yo soy Santi. —La señora sonríe.
Señora: —Lalo y Santi, ¿quieren ayudarme con las limosnas? —Manuel se asusta.
Manuel: —NO... Digo, no deberíamos quitarles la oportunidad a otros niños. —Esmeralda lo mira.
Esmeralda: —Ay por Dios, deja que participe. —Lalo mira a Manuel.
Lalo: —Todos ven cómo me limita. —Santi asiente.
Santi: —Y ahora también soy testigo. —Santi se acerca a Lalo, le susurra un plan, Lalo abre los ojos, está impresionado.
Lalo: —Eres un genio. —Luego mira a la señora.
Lalo: —Yo me quedo. —La señora se lleva a Lalo, Manuel mira a Santi, Santi pone su cara inocente.
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La misa termina, todos salen, la señora aparece furiosa.
Señora: —¡Devuelve lo que te robaste, Satanás! —Todos quedan congelados.
Esmeralda: —¿Qué dijo?
Señora: —Este demonio se robó las limosnas.
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Manuel: —Aha, lo sabía.
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Esmeralda: —Mi hijo no es ningún demonio, es un poco hiperactivo, sí, pero nada más.
Lalo: —Yo no sabía que no podía quedarme con el dinero, nadie me dijo.
Esmeralda: —Ve la culpa es suya, por no explicarle bien.
Manuel: —Mamá. —Mira a Lalo. —Eduardo, devuelve el dinero a la señora. —Lalo resignado empieza a entregarlo.
Lalo: —Está bien. —Pero Esmeralda interviene.
Esmeralda: —Aunque no fue culpa de mi niño, vamos a darle el triple de lo que se pudo recolectar. —Francisco mira sorprendido. —¿Verdad?
Francisco: —Pero si ya lo está devolviendo.
Señora: —Dios premia la generosidad y castiga la tacañería, ahí usted sabe.
Francisco: —Acepta tarjeta. —La señora sonríe.
Señora: —Sí claro, quiere pagar a meses.
Cuando ya van saliendo, Lalo y Santi se acercan sonriendo porque el verdadero plan había sido otro; Santi siempre guardaba dinero falso en su mochila por emergencia. Cuando Lalo juntó las limosnas, hizo el cambio; la señora terminó con dinero falso. Lalo y Santi chocan puños; ahora sí, Lalo aceptaba algo. Había encontrado un verdadero compañero.
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Escena 12
Todos regresaban a la casa de los García después de la misa; al llegar, se dieron cuenta de algo extraño: todas las luces de la casa estaban nuevamente encendidas. Por unos segundos, todos quedaron sorprendidos.