Capítulo 2: Así como las princesas, los príncipes tampoco deben callar
Este capítulo cuenta con la participación especial de Jonathan Ochoa e Iker Beltrán (si se preguntan quién es este último, lo sabrán leyendo el capítulo).
Dato importante: Dilan y Jonathan no son parientes, solo tienen un apellido en común.
Después de semanas donde cada conversación entre ellos parecía caminar sobre hielo, Kenneth y Cyrus intentaban encontrar una forma de volver a la normalidad, no porque el dolor hubiera desaparecido, no porque todo estuviera arreglado, sino porque ambos sabían que tenían que seguir.
Esa tarde, junto a Paula, Iker y Paulo, decidieron grabar un nuevo video para el canal de Kenyrus; la idea era sencilla: volver a hacer lo que siempre hacían, reír, molestarse, ser ellos. La cámara estaba encendida y por unos minutos parecía que el tiempo regresaba. Cyrus se burlaba de Kenneth, Paulo hacía comentarios detrás de cámaras, Paula intentaba controlar el caos, Iker solo observaba con una leve sonrisa, aunque sabía perfectamente que debajo de esas bromas todavía había heridas.
Kenneth: —A ver, a ver, no exageren, yo soy el más tranquilo de este equipo. —Cyrus lo miró con incredulidad.
Cyrus: —¿Tú tranquilo? Bro, si hace cinco minutos casi tiras el vaso porque no encontrabas la tapa. —Todos comenzaron a reír y por un momento... Parecía que Kenyrus estaba de regreso, pero entonces los celulares de Kenneth y Cyrus sonaron al mismo tiempo. Los dos se quedaron mirando la pantalla.
Kenneth: —¿Será otra invitación para Como dice el dicho? —Cyrus tomó su celular.
Cyrus: —Quién sabe, igual y otra vez nos toca hacer drama. —Sonrió un poco, pero cuando vieron el mensaje, ambos quedaron sorprendidos.
No era una invitación del programa, era algo diferente; la producción de La Rosa de Guadalupe quería hablar con ellos, habían escrito un capítulo especial y querían que ellos fueran parte del elenco.
Por unos segundos ninguno dijo nada; luego una sonrisa apareció en sus rostros, porque, aunque su relación personal estaba pasando por el momento más complicado de sus vidas, algo seguía igual: los escenarios, las historias, la oportunidad de crear algo juntos.
Kenneth: —No manches...
Cyrus: —¿La Rosa? —Paula se acercó.
Paula: —¿Qué pasó? —Cyrus levantó la mirada.
Cyrus: —Nos invitaron a grabar un capítulo... pero para La Rosa de Guadalupe. —Paulo sonrió.
Paulo: —Pues ya estuvo, ¿no? —Iker miró a ambos.
Iker: —Puede ser bueno. —Kenneth entendió lo que quería decir; tal vez volver a trabajar juntos les ayudaría a recordar quiénes eran antes de todo esto, así que aceptaron, sin imaginar que esa nueva historia iba a ponerlos frente a una situación demasiado parecida a la que estaban viviendo.
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Esa noche, Kenneth estaba en su habitación; todo estaba tranquilo. Tomó su celular y llamó a Celina. Al principio la conversación parecía normal, hasta que ella cambió el tono.
Celina: —Kenneth, hay algo que quiero decirte. —Él dejó de sonreír.
Kenneth: —¿Qué pasó? —Ella suspiró.
Celina: —No me está gustando algo. —Kenneth se quedó callado. —Los fans... siento que prefieren verte con Cyrus que conmigo. —Kenneth cerró los ojos; sabía que ese tema iba a aparecer tarde o temprano.
Kenneth: —Celi, no les hagas caso.
Celina: —¿Cómo no les voy a hacer caso? —Su voz sonó molesta. —Todo el tiempo hablan de ustedes dos. —Kenneth respiró profundo.
Kenneth: —La gente habla de todo. —Intentó mantener la calma. —Cyrus y yo estamos juntos desde niños, hemos vivido muchas cosas; eso no significa nada más... tienes que confiar en lo que tenemos. —Celina no respondió inmediatamente.
Celina: —Más te vale que sea así, Kenneth. —Él levantó la mirada. —Porque yo no quiero enterarme después de que esto nunca fue algo serio para ti. —La llamada terminó.
Kenneth se quedó mirando la pantalla y por primera vez sintió que la mentira que había construido comenzaba a cerrarse sobre él. Podía engañar al mundo, sonreír frente a las cámaras, fingir que todo estaba bajo control, pero no podía escapar de una verdad. Tarde engañar al mundo, sonreír frente a las cámaras, fingir que todo estaba bajo control, pero no podía escapar de una verdad; tarde o temprano todo salía a la luz.
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Al día siguiente, Kenneth y Cyrus llegaron al set de La Rosa de Guadalupe acompañados por Paula, Iker y Paulo; el ambiente era diferente, había emoción, nervios, recuerdos. El equipo de producción los recibió con una sonrisa.
Producción: —Qué gusto tenerlos aquí. —Los dos sonrieron. —Hemos visto todo lo que han logrado juntos, desde sus participaciones en Como dice el dicho, sus proyectos en televisión, sus películas... Es increíble ver hasta dónde han llegado. —Kenneth y Cyrus se miraron.