Temporada 6: Ahora o nunca.

Capítulo 5 parte 2

Capítulo 5: Dynamite

A la mañana siguiente, el ambiente dentro de la residencia cambió por completo. Después de una noche marcada por las palabras de los coaches, los chicos despertaron con una mezcla de nerviosismo y expectativa; sin embargo, una noticia inesperada comenzó a recorrer los pasillos del Bootcamp: un invitado muy especial había llegado para trabajar con ellos.

Las puertas del estudio se abrieron y todos observaron cómo un hombre entraba sonriendo mientras saludaba con entusiasmo; era nada menos que Kenny Ortega, que estaba de regreso. La emoción fue inmediata.

Antes incluso de reunirse con ellos, las cámaras captaron unas palabras que Kenny pronunció detrás de escena.

Kenny: —No sé si vino algún chico aquí que no tuviera miedo... porque yo también tuve miedo. —Aquella sencilla confesión llamó inmediatamente la atención de todos.

Minutos después, Kenny reunió al grupo en uno de los salones principales; su sonrisa transmitía una enorme tranquilidad, no había rigidez en su forma de hablar, todo lo contrario, parecía alguien dispuesto a comprenderlos antes que juzgarlos. Observó detenidamente a cada uno de los participantes antes de comenzar.

Kenny: —Necesito que se sientan cómodos. —Los chicos permanecieron atentos. —Quiero que sean honestos conmigo... y sobre todo con ustedes mismos. —Su tono era cálido, cercano, como si hablara con cada uno de ellos de forma individual. —Necesito conocer quiénes son realmente. —Hizo una pequeña pausa. —Voy a hacer todo lo que pueda para ayudarlos a seguir adelante, para que crezcan como artistas, para convertir sus debilidades en fortalezas. —Los rostros de varios chicos comenzaron a relajarse; era un discurso completamente diferente al que habían escuchado el día anterior. —Y quiero que recuerden algo. —Todos permanecieron atentos. —El miedo... es el peor obstáculo para la creatividad. —Las palabras quedaron grabadas en el silencio del salón.

Muchos de ellos sintieron que, por primera vez en varios días, alguien entendía exactamente cómo se estaban sintiendo y aquel apenas era el comienzo de todo lo que Kenny Ortega tenía preparado para ellos.

El discurso de Kenny Ortega había dejado una huella en todos los chicos; después de escuchar aquellas palabras sobre el miedo y la creatividad, el ambiente dentro del Bootcamp se sentía diferente. No era que la presión hubiera desaparecido, pero por primera vez en varios días, muchos sintieron que alguien no solo estaba evaluando su talento, sino también comprendiendo las emociones que llevaban cargando desde que comenzó la competencia.

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Mientras los participantes conversaban entre ellos sobre lo que acababan de escuchar, Kenny se reunió en privado con José Ignacio y Marcelo para comentar sus primeras impresiones. Los tres caminaban por uno de los pasillos del estudio mientras analizaban el desempeño del grupo.

Kenny: —Tienen muchísimo potencial, se nota que hay talento y muchas ganas de aprender. —José asintió.

José: —Eso es lo que hemos visto desde el principio. —Kenny continuó.

Kenny: —Pero, siendo completamente honesto, bajo mi punto de vista todavía no están listos vocalmente. —Marcelo cruzó los brazos, atento a cada observación.

Marcelo: —¿Qué crees que les hace falta?

Kenny: —Entrenamiento individual, muchísimo entrenamiento individual. —Hizo una breve pausa antes de continuar. —Necesitan madurar como cantantes; no basta con tener una buena voz, hay que enseñarles la técnica, cómo utilizarla correctamente, cuándo proyectarla, cómo administrar el aire, cómo controlar la respiración... todo eso marca una enorme diferencia cuando estás arriba de un escenario. —José comprendía perfectamente a qué se refería.

José: —La técnica termina sosteniendo todo.

Kenny: —Exactamente. Porque cuando llega el cansancio o los nervios, la técnica es la que los salva. —Los tres coincidieron en que era momento de intensificar la preparación vocal de los participantes.

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Poco después, todos los chicos fueron llamados a uno de los salones musicales del Bootcamp; el lugar estaba preparado de una manera diferente a la habitual. En un extremo esperaba una banda completamente lista para tocar en vivo, mientras Kenny Ortega permanecía de pie frente a ellos con una enorme sonrisa; los chicos ocuparon sus lugares, intrigados por lo que ocurriría. Kenny observó a los músicos y levantó una mano.

Kenny: —¿Podrían tocarme cualquier cosa? —Los integrantes de la banda intercambiaron una mirada y comenzaron a improvisar una melodía llena de ritmo; sin decir absolutamente nada, Kenny empezó a caminar por el salón. Al principio solo movía ligeramente la cabeza siguiendo el compás; después sus hombros comenzaron a acompañar la música, luego aparecieron pequeños pasos. Finalmente, dejó que todo su cuerpo se moviera con absoluta naturalidad.

No existía una coreografía, no había pasos correctos ni incorrectos, simplemente estaba disfrutando la música. Los chicos lo observaban con atención; algunos incluso sonreían al verlo desenvolverse con tanta libertad. Cuando la melodía terminó, Kenny los miró.



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En el texto hay: kennethlavill, cyrus, santos bravos

Editado: 23.08.2026

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