Capítulo 7: Imagen
La competencia por convertirse en uno de los integrantes de Santos Bravos continuaba. Después de semanas de entrenamientos intensos, evaluaciones cada vez más exigentes y la reciente incorporación de nuevos participantes, el grupo había quedado reducido a quince jóvenes que seguían luchando por el mismo sueño, pero si algo habían aprendido durante su estancia en el Bootcamp era que cada semana traía un desafío completamente distinto al anterior y esta vez... no bastaba con cantar bien, con bailar mejor; ahora tendrían que enfrentarse a algo que ningún ensayo podía controlar: las cámaras, los medios de comunicación, las redes sociales y la imagen que proyectaban al mundo.
Aquella mañana, los chicos fueron llamados nuevamente a una de las salas principales del Bootcamp; como de costumbre, nadie sabía exactamente qué ocurriría; algunos conversaban entre ellos, otros intentaban adivinar el reto. Kenneth caminó junto a Cyrus mientras entraban al salón.
Kenneth: —¿Tú tienes alguna idea de qué será? —preguntó en voz baja. Cyrus negó con una sonrisa tenue.
Cyrus: —Después de todo lo que hemos vivido aquí... ya dejé de intentar adivinar. —Los dos soltaron una pequeña risa.
Frente a ellos ya esperaba un hombre con una libreta en las manos y una enorme sonrisa. Jessica tomó la palabra.
Jessica: —Chicos, hoy conocerán a una persona que trabajará con ustedes durante esta nueva etapa; él será el encargado de ayudarlos a construir algo que será tan importante como su voz o su baile. —La directora hizo una pausa antes de presentarlo. —Les presento a Nicolás Martín García. —El hombre dio un paso al frente.
Nicolás: —Hola, chicos. —Todos respondieron al saludo. —Gracias por estar aquí. Mi nombre es Nicolás Martín García, soy director creativo y estilista. —Mientras hablaba, recorría lentamente la sala observando a cada uno de los participantes; no parecía fijarse únicamente en la ropa que llevaban, parecía analizar la forma en que caminaban, cómo se sentaban, reaccionaban, su lenguaje corporal. —Mi trabajo durante este proceso será conocerlos a cada uno de ustedes, entender quiénes son, cuál es su esencia, su flow, su personalidad, porque un artista necesita ser coherente consigo mismo, pero también necesita entender que existe un trabajo detrás de su imagen. Necesitamos descubrir cómo puede verse alguien que aspira a convertirse en una estrella internacional. —Sonrió antes de concluir. —En otras palabras... a partir de hoy comenzaremos a tratarlos como si ya fueran celebridades. —Los chicos intercambiaron miradas. Aquello era completamente diferente a cualquier entrenamiento que hubieran recibido hasta ahora. Nicolás juntó las manos. —Así que... ¿Quién está listo?
El primero en pasar al frente fue Kauê Penna; se acomodó frente a Nicolás con tranquilidad. El estilista sonrió.
Nicolás: —Cuéntame. —¿Quién eres? —Kauê respiró hondo antes de responder.
Kauê: —Puedo ser alguien muy positivo... pero también puedo mostrar mi lado más dark; soy mi cultura, mi historia, mi ancestralidad. —Nicolás asintió con interés; no parecía buscar una respuesta correcta, solo quería conocer a la persona que tenía delante.
Las preguntas comenzaron a repetirse con cada participante.
Nicolás: —¿Quién eres como artista? —Pablo respondió casi sin pensarlo.
Pablo: —Coqueto. —Luigi sonrió.
Luigi: —Alguien mixto. —Priano reflexionó unos segundos.
Priano: —Depende mucho de cómo me sienta; podría decir que soy bipolar en mi manera de vestir. Si un día me siento de cierta forma... así me visto. —Leo tomó aire antes de hablar.
Leo: —Como artista soy empático, vulnerable, pero también fuerte. —Nicolás anotaba cada respuesta; nada parecía escapársele.
Después lanzó una nueva pregunta.
Nicolás: —Ahora quiero que me describan con solamente tres palabras. —El siguiente en responder fue Gabi.
Gabi: —Sincero, genuino y sano. No tengo malicia. —El creativo volvió a escribir en su libreta.
Cada respuesta comenzaba a formar un rompecabezas; no estaba diseñando únicamente ropa, estaba intentando descubrir la identidad de cada uno.
Los chicos seguían respondiendo una tras otra las preguntas; algunos lo hacían con total seguridad, otros necesitaban varios segundos para pensar. Hasta que Diego levantó la mano.
Diego: —Tengo una duda. —Nicolás sonrió.
Nicolás: —Dime.
Diego: —¿Cuál es realmente la razón de todas estas preguntas? —¿Qué es lo que te dicen de nosotros? —El estilista cerró lentamente la libreta.
Nicolás: —Porque el vestuario no puede ir por un lado... y la persona por otro. Si quiero vestirte de una manera que realmente te represente... primero necesito saber quién eres, tengo que entender cómo deseas que el mundo te vea y también... cómo quieres sentirte cuando subas a un escenario. —Los chicos permanecieron atentos.
Aquella explicación hizo que muchos comenzaran a comprender la importancia del ejercicio; no estaban eligiendo simplemente un peinado o una chaqueta, estaban empezando a construir la imagen con la que millones de personas podrían llegar a conocerlos.