Capítulo 11: Drama
La residencia de Santos Bravos permanecía completamente en silencio; la larga jornada había terminado hacía ya varias horas. Después de todo lo ocurrido con la llamada de Celiwaki y de que Kenneth descubriera toda la verdad detrás del odio que había estado soportando Cyrus durante tanto tiempo, el cansancio finalmente había vencido a casi todos.
Cyrus dormía profundamente en la cama de al lado; su respiración era tranquila, muy distinta al torbellino que había vivido durante los últimos días. Kenneth, en cambio, seguía completamente despierto; estaba sentado junto a la ventana de la habitación con el teléfono entre las manos. Miró una vez más a Cyrus; dormía abrazando la almohada, ajeno a todo.
Kenneth bajó la mirada; sentía un enorme peso sobre el pecho.
Todo esto es culpa mía.
Pensó, apretó los labios y respiró hondo; necesitaba hablar con alguien. Sin hacer ruido para no despertar a Cyrus, salió lentamente de la habitación, caminó hasta uno de los acogedores salones de descanso de la residencia, encendió apenas una lámpara, se sentó y realizó una videollamada.
No tardaron en aparecer tres rostros muy conocidos.
Paulo: —¡Bro! —saludó.
Paula: —Kenneth, ¿cómo estás? —preguntó.
Iker: —¿Todo bien por allá? —añadió. Kenneth sonrió apenas; era una sonrisa cansada.
Kenneth: —Necesitaba hablar con ustedes. —Los tres notaron inmediatamente que algo no estaba bien. Paula fue la primera en preguntar.
Paula: —¿Qué pasó? —Kenneth permaneció unos segundos en silencio. Después soltó todo de una vez.
Kenneth: —Cyrus descubrió quién estaba detrás de todo el hate que ha recibido. —Los tres abrieron los ojos.
Iker: —¿Quién fue? —preguntó. Kenneth tragó saliva.
Kenneth: —Celiwaki. —El silencio fue absoluto. Paulo frunció el ceño.
Paulo: —¿Qué? —Kenneth asintió lentamente.
Kenneth: —Ella misma se lo confesó por mensaje... Cyrus me mostró todas las pruebas. —Ninguno de los tres podía creerlo. Paula fue la primera en reaccionar.
Paula: —No... —Paulo negó con la cabeza.
Paulo: —Eso ya es otro nivel. —Iker respiró profundamente.
Iker: —Kenneth, ¿qué te podemos decir? —Hubo unos segundos de silencio.
Entonces Paulo habló con total sinceridad.
Paulo: —Siempre te lo dijimos, bro. —Kenneth bajó la mirada.
Kenneth: —Lo sé.
Iker: —Fue un gravísimo error empezar una relación con ella. —Kenneth no respondió; sabía perfectamente que tenía razón.
Paula continuó.
Paula: —¿Y sabes qué es lo peor? —Kenneth levantó lentamente la vista. —Que no podemos culpar completamente a Celiwaki. —Aquellas palabras dolieron mucho. —Ella hizo cosas horribles... sí, pero tú también tomaste una decisión. —Kenneth cerró los ojos. —Fuiste tú quien decidió comenzar esa relación, fuiste tú quien ocultó lo que realmente sentías. —Iker asintió despacio.
Iker: —Al final, quien salió herido no fue solamente Cyrus, ella también. —Kenneth apoyó los codos sobre las piernas. Su voz salió mucho más baja.
Kenneth: —Lo sé. —Se pasó una mano por el rostro. —Créanme... soy completamente consciente de todo eso y precisamente por eso. —Levantó nuevamente la cabeza, esta vez con mucha más firmeza. —Quiero arreglar todo el daño que provoqué. —Los tres permanecieron atentos. Iker preguntó.
Iker: —¿Cómo? —Kenneth no dudó.
Kenneth: —Voy a terminar con Celiwaki. —Los tres se quedaron mirándolo. —Sin importar las consecuencias. —Su voz era completamente distinta. —Ya no quiero seguir mintiendo. —Paula sonrió con orgullo.
Paula: —Eso sí es el Kenneth que conocemos. —Luego añadió con calma. —Por fin vas a hacer lo correcto. —Kenneth asintió. —Pero. —Paula levantó un dedo. —Creo que hacerlo ahora sería un error. —Kenneth la observó.
Kenneth: —¿Por qué?
Paula: —Porque estás en la etapa más importante de la competencia; si ocurre un escándalo ahora, podría afectar todo. —Kenneth pensó unos segundos, después sonrió ligeramente.
Kenneth: —De hecho... eso mismo estaba pensando. —Paulo sonrió.
Paulo: —Entonces espera. —Kenneth asintió.
Kenneth: —Sí, esperaré hasta que termine Santos Bravos. —Pero enseguida volvió a ponerse serio. —Aunque... eso no es todo. —Volvió a guardar silencio unos segundos, como si reunir el valor costara muchísimo. Finalmente habló. —También voy a decirle toda la verdad a Cyrus. —Los tres quedaron completamente inmóviles.
Paulo: —¿Qué? —preguntó. Kenneth asintió.
Kenneth: —Voy a confesarle que estoy enamorado de él. —Nadie habló durante varios segundos; fue Paulo quien terminó rompiendo el silencio.