The King of Kingdoms: El Heredero Oculto

Capítulo X: El Despertar de la Sangre

El otoño llegó a Draxcan con una suavidad engañosa, como un depredador que se acerca sigilosamente a su presa. Las hojas de los jardines del castillo se tiñeron de oro y carmesí, y el viento que soplaba del norte traía consigo el aroma de las primeras heladas. Los ciudadanos se preparaban para el invierno con la calma de quien ha sobrevivido a tiempos peores: almacenaban leña, reparaban tejados, tejían mantas de lana. La paz, esa palabra esquiva que durante tanto tiempo había sido un sueño lejano, parecía haberse instalado por fin en el reino. Las campanas del Templo de los Originales repicaban cada atardecer para recordar a todos que el tratado con Varkhar seguía en vigor, que los ejércitos enemigos se habían retirado de la cordillera, que el Consejo de los Cinco —ahora con un representante imperial— trabajaba para mantener el equilibrio.

Pero bajo la superficie de aquella calma, algo se removía. Algo antiguo. Algo que había permanecido dormido durante siglos y que ahora, lentamente, empezaba a despertar.

Lyssara Rosmar lo sintió antes que nadie. No era un presentimiento ni una intuición; era algo físico, tangible, que se manifestaba en su cuerpo de formas que no podía explicar. Al principio pensó que eran los síntomas normales del embarazo: el bebé se movía más de lo habitual, pataleaba con una fuerza impropia de un feto de apenas cinco meses, le provocaba sueños extraños que al despertar no conseguía recordar. Pero con el paso de las semanas, los síntomas se intensificaron. Las patadas se volvieron tan fuertes que a veces la despertaban en mitad de la noche. Los sueños se tornaron más vívidos, poblados de figuras que le hablaban en lenguas antiguas. Y su cuerpo, que siempre había sido fuerte y resistente, empezó a experimentar cambios que ningún sanador podía explicar.

Una mañana, mientras se preparaba para la reunión diaria del Consejo, Lyssara notó algo que la dejó paralizada. Estaba frente al espejo de sus aposentos, ajustándose el uniforme de comandante —que cada vez le quedaba más ajustado, a medida que su vientre crecía—, cuando vio un destello dorado en sus ojos. Se acercó al espejo, incrédula, y examinó su reflejo con atención. Sus ojos, aquellos ojos verdes que Kael tanto amaba, tenían un anillo dorado alrededor del iris. No era una ilusión ni un truco de la luz. Era real. Un anillo de fuego líquido que brillaba débilmente cuando la luz incidía sobre ellos desde cierto ángulo.

—¿Qué me está pasando? —murmuró, llevándose la mano al vientre.

El bebé respondió con una patada. Una patada que, por un instante, hizo que el espejo temblara ligeramente. Lyssara retrocedió, alarmada, y se apoyó en la pared. No era normal. Nada de aquello era normal. Necesitaba hablar con alguien. Con alguien que entendiera de magia antigua y de profecías olvidadas. Con Theron.

Salió de sus aposentos y recorrió los pasillos del castillo con paso rápido. Los guardias la saludaban a su paso, pero ella apenas respondía. Su mente estaba ocupada con una única pregunta: ¿qué estaba pasando con su hijo? ¿Qué clase de ser estaba creciendo en su interior?

Encontró a Theron en la biblioteca del Templo de los Originales, rodeado de pergaminos y libros antiguos. El anciano original levantó la vista cuando ella entró, y en sus ojos grises brilló una chispa de reconocimiento. Como si hubiera estado esperándola.

—Comandante Rosmar —dijo con su voz pausada—. Me preguntaba cuándo vendríais a verme.

—Sabéis lo que me está pasando. —No era una pregunta.

—Lo sé. Llevo semanas observándoos. Los cambios en vuestros ojos, la intensidad de vuestros sueños, la fuerza inusual del feto. Todo apunta a lo mismo.

—¿A qué?

Theron dejó el pergamino que estaba leyendo y se puso en pie con esfuerzo.

—Vuestro hijo no es un niño normal, comandante. Lleva en su sangre la herencia de los Once Originales, transmitida a través del linaje Kraxter. Y también lleva la herencia de los Elemens, una raza antigua cuyos orígenes se remontan a los primeros días del mundo. Esa combinación es única. Nunca antes se había producido.

—¿Qué significa eso?

—Significa que vuestro hijo es el Heredero Oculto de la profecía. El que llevará la sangre de ambos mundos. El que podrá unirlos o destruirlos. —Theron hizo una pausa—. Y significa que su poder está empezando a manifestarse.

—¿Poder? ¿Qué clase de poder?

—Un poder antiguo. Un poder que no se ha visto en Daus desde los tiempos de los Once Originales. Vuestro hijo, comandante, es un Nexo. Un ser capaz de canalizar la energía mágica de ambos continentes. Si se desarrolla adecuadamente, podría convertirse en el mago más poderoso que haya existido jamás. Si no... —Theron dejó la frase en el aire.

—¿Si no? ¿Qué?

—Si no, podría destruirnos a todos. Un Nexo sin entrenamiento es como un volcán a punto de entrar en erupción. Su poder escapará a su control, y cuando lo haga, arrasará todo lo que encuentre a su paso.

Lyssara sintió que las piernas le flaqueaban. Se apoyó en una de las estanterías para no caer.

—¿Por qué no me lo dijisteis antes? ¿Por qué no le dijisteis nada a Kael?

—Porque no estaba seguro hasta ahora. Los síntomas de un Nexo sólo se manifiestan en el segundo trimestre del embarazo. Antes de eso, es imposible saber si el feto es un Nexo o un niño normal. —Theron se acercó a ella—. Comandante, entiendo que esto es difícil de asimilar. Pero no todo son malas noticias. Un Nexo entrenado adecuadamente podría ser la mayor esperanza de Draxcan. Podría proteger el reino durante siglos. Podría ser el líder que guíe a Daus hacia una nueva era de prosperidad.

—¿Y cómo se entrena a un Nexo?

—Con paciencia. Con disciplina. Y con la ayuda de un mentor. —Theron la miró fijamente—. Yo puedo ser ese mentor. Si me lo permitís.

Lyssara lo observó. Theron era un original, uno de los seres más antiguos del continente. Había vivido durante siglos, acumulando conocimientos que ningún otro ser vivo poseía. Si alguien podía ayudar a su hijo, era él. Pero también era un desconocido, un hombre que guardaba demasiados secretos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.