Isabella
Los días que duramos en Boston, la verdad es que traté de disfrutarlos lo más que podía. A pesar de que, con todo el auge del partido, solo pudimos salir una sola vez los tres, disfrutamos mucho ese momento. Logan rentó un parque solo para nosotros tres, ya que no quería exponer a Thiago y menos con todas sus fanáticas buscando un poco de su atención.
Logan realmente sigue amando el hielo, eso es notable. Le gusta jugar; lo único que parece no gustarle es la parte en la que debe darle la cara al público, pero todo lo demás para él es maravilloso.
Justo ahora nos encontramos en su casa disfrutando de una noche de películas. Mi hijo está entre nosotros y la verdad es que solo Logan y Thiago están prestando atención a lo que pasa; yo estoy ocupada tratando de organizar todos los pensamientos que tengo últimamente. Estoy tan distraída que me sobresalto ante el toque en mi cuello que los dedos de Logan dejan. Levanto la mirada hacia él y lo encuentro observándome con curiosidad. Le sonrío un poco y él suspira.
—Por fin tengo tu atención, soy celoso de eso —me guiña un ojo y sonrío despacio sabiendo que se trata de una broma. Thiago deja de mirar la televisión para mirarnos.
—Mami, ¿te gusta papi?
Me sonrojo un poco porque parece que mi hijo está en la etapa de ser un pequeño traidor con su madre. Thiago espera mi respuesta al igual que Logan, quien amplía su sonrisa porque esto era algo que, al parecer, esperaba.
—Un poco. —Es lo que respondo y Logan frunce el ceño.
—Te gusto mucho. —Sonrío despacio al ver su molestia. Me hago la que no entiende nada y grito cuando Logan me hace cosquillas, haciendo reír a Thiago.
Trato de apartarlo, pero él es habilidoso y mi hijo se interesa intentando hacer lo mismo mientras me río sin parar, haciéndolos reír a los dos. Cuando Logan sabe que no puedo más con la risa se detiene un segundo y yo respiro agitada. Él deja un beso en mi frente y luego otro en la frente de Thiago.
—Campeón, creo que es hora de darte un baño y a dormir, es algo tarde —dice revisando su reloj.
—Deberíamos irnos a casa entonces. —Logan enarca una ceja.
—Están en casa, Isa. Puedes permitirte dormir aquí. Te prometo que me comporto. Mañana es domingo, no debes trabajar, por lo que puedes relajarte.
Frunzo el ceño porque últimamente estoy pasando mucho tiempo en casa de Logan y eso no debería ser algo malo, pero siento que estoy adentrándome más profundo.
Luego del encuentro que tuve con América no la he vuelto a ver, pero sí me ha seguido en mis redes sociales. Otro que apareció de repente e hizo lo mismo fue Rett, el mismo hombre con el que Logan pensó que lo traicioné en el pasado. Parece que ambos son famosos o algo así, porque mucha gente comenzó a seguirme y eso no me agrada para nada.
Siendo sincera, no tengo ganas de irme a casa, porque estando con Logan me siento bien, así que cuando él se me queda mirando con esos ojos llenos de esperanza se me hace imposible negarle algo. Hago una mueca y asiento.
—Nos quedamos a dormir —susurro.
—Escuchaste, hombrecito, dormirás aquí —le dice sonriendo mientras lo alza en brazos.
—¡Sí, papi Superman —grita riendo y Logan le besa las mejillas.
—Entonces despídete de tu mami, que vamos a dormirte.
Thiago pone la boca en forma de pato para plantarme un ruidoso beso en la mejilla y luego pasa a la otra. Yo le lleno el rostro de besos que lo hacen reír.
—Limpiaré la cocina.
Logan ya ni intenta discutir conmigo, simplemente asiente y, cuando menos lo pienso, deja un beso en mi boca, sorprendiéndome. Me guiña un ojo y escucho la risa de Thiago mientras él se lo lleva escaleras arriba.
Niego divertida y recojo todo llevándolo a la cocina. Comienzo a limpiarla sabiendo que, como mañana es domingo, puedo hacer el esfuerzo de que Diana y su esposo vean a Thiago. Es momento de comenzar a darles espacio en la vida de mi hijo y en la mía. Sin embargo, también creo que es momento de hablarlo con los amigos de Logan. Ellos han sido un amor al no preguntar nada, aunque sé que se mueren por hacerlo; están dándonos nuestro espacio.
Cuando termino de limpiar tomo una copa y le doy un trago. Logan tiene muy buenos vinos y cuando mi teléfono me envía un mensaje me sobresalto al darme cuenta de que es mi hermano. Aún no sé cómo se supone que le diré a Isaac que estoy con Logan, que lo estamos intentando, porque mi hermano fue de los que no me dio la espalda, pero cerró toda relación con Logan en el momento en el que supo que rompió mi corazón.
Iré la semana que viene a visitarte, le llevo un regalo a nuestro pequeño sabio.
Isaac.
Sonrío porque, por alguna razón, Isaac siempre le ha llamado a mi hijo mi pequeño sabio.
Te esperaré ansiosa, quiero verte, te extraño.
Isa.
Me quedo esperando a que él me responda y, cuando lo hace, suspiro.
Tengo muchas cosas que decirte, ¿te importa si me quedo una temporada con ustedes?
Isaac.
Claro, sin problema.
Isa.
Miro fijamente los mensajes porque es raro que de la nada mi hermano quiera pasarse una temporada con nosotros, pero tampoco es como si fuese a negárselo. Me sobresalta el toque en mi cintura y cuando miro, Logan me abraza por la espalda, pegando su pecho a mi cuerpo y haciéndome sentir calentita.
—Ya se durmió —susurra—. ¿Qué te tiene tan pensativa? —Suspiro cuando deposita un beso en mi hombro y se queda esperando mi respuesta.
—Mi hermano vendrá la semana que viene —murmuro. Él se tensa. No dice nada por un segundo, solo deja otro beso en mi hombro. —Creo que sería bueno que hablaran. Al final ambos eran muy buenos amigos en el pasado.