Tiempo Extra

Capítulo 6

Isabella

Pensé que, de todas las formas en las que le hice saber a América que no me interesaba una conversación con ella, comprendería, sin embargo, parece que me equivoqué enormemente, porque ahora mismo me está mirando de arriba hacia abajo, evaluándome como si al hacerlo la hiciera sentir mejor, pero lo cierto es que quizás es porque estoy más esclarecida, pero noto la forma en la que ella aprieta los labios y luego aparta la mirada furiosa de mí.

Cuando los ojos de América dejan de evaluarme, me tenso, porque ella baja la mirada al niño que tengo sujeto a mi lado y me pongo completamente rígida, oculto a Thiago a mi espalda para que aparte los ojos de él, pero ella está sonriendo de una manera que no me hace sentir nada confiada.

—Vaya, al parecer sí tuviste al bastardo...

—Te sugiero que no completes esa frase o me conocerás realmente —mi voz sale llena de furia, tanto que siento cómo Thiago aprieta la mano con la que estoy sujetándolo—. ¿Qué haces aquí? —cuestiono y ella sonríe.

—Te dije que necesitábamos hablar y he venido a eso, esperaba tener también un poco de suerte y hablar con Logan —me tenso enseguida y ella lo nota porque sonríe abiertamente—. Quiero que hablemos sobre cierto día que tengo fotografiado y la veracidad de si ese niño es suyo. —Aprieto los labios con fuerza y siento el corazón latirme de forma acelerada.

Nunca he sido una mujer violenta, pero ahora mismo miro a América con ganas de hacerle todo el daño del mundo, siento la rabia recorrerme como una tormenta a punto de explotar y sé que esto es lo que ella busca, una reacción en mí, pero puedo gestionar cualquier cosa menos que quiera utilizar a mi hijo para joder mi vida.

Es por eso que giro hacia Thiago, quien tiene un pucherito en los labios, y me agacho frente a él mostrándome tan calmada como siempre. Tengo que respirar hondo y cuando veo a Dexter salir creo que puedo hacerlo.

—¡Dexter! —lo llamo y de inmediato obtengo su atención, sus ojos están en mí y luego bajan al niño que sujeto. Hay emoción brillando en sus ojos cuando se acerca a pasos rápidos, parece tan comprometido en mirar a mi hijo que ignora por completo la presencia de América.

—¡Es el niño! —dice con emoción, agachándose—. Amiguito, soy tu tío. —Thiago frunce el ceño y me mira.

—No es el tío Isaac —me dice, a lo que me río.

—Es amigo de Superman. ¿Puedes tenerlo un momento? —le cuestiono y Dexter me mira con cuidado—. Necesito hablar con alguien, solo serán unos minutos. —Los ojos de Dexter pasan a América y asiente.

—Claro, ven aquí, amiguito, te enseñaré por qué tienes otro tío mucho más genial que ese que dices tener. —Le tiende la mano a Thiago, que me mira con dudas.

—Ve, cariño, es amigo —le hago saber y él le sonríe a Dexter. Lo veo alejarse un poco para darnos privacidad y luego me giro hacia América.

Siempre he sido una persona que trata de resolver los problemas mediante la conversación, creo que la violencia no lleva a nada, pero parece que me olvido de todos esos principios cuando levanto mi mano y le doy una bofetada tan fuerte a América que le rompo el labio, porque cuando me mira con sorpresa, este le sangra.

—¿Qué te pasa? —grita mirándome con sorpresa.

—Que sea la primera y última vez en tu vida que llamas a mi hijo bastardo —gruño—. No sé qué pasa en tu vida que es tan miserable, pero tus malditos traumas no los pagarás conmigo, América. Es una pena que pasé la mayor parte de mi vida considerando a una mujer como tú mi amiga, pero esa Isabella que no veía nada, que te perdonaba y que confiaba en ti ya no está. Te sugiero que no te metas conmigo si no quieres conocerme. No soy igual que antes y creo que tú, principalmente, deberías tenerlo en cuenta. No te metas con mi familia. —Mi respiración es agitada y estoy tentada a golpearla nuevamente, pero me controlo.

—Ese niño ni siquiera es de Logan, te acostaste con Rett como la golfa que eres y...

Como parece que ella no aprende, le doy otra bofetada que hace que me arda la mano, pero la mejilla de América es la más dañada, mis dedos están marcados en su rostro y ella da unos pasos lejos de mí, asustada.

—No me acosté con nadie, me drogaste, maldita lunática, y te juro que si realmente ese asqueroso de Rett me tocó cuando no estaba en mis sentidos, haré todo lo que esté en mis manos para que ambos se arrepientan toda la vida, porque si no lo sabes, eso se llama abuso —la miro fijamente—. Deja de intentar engañarme y llenar mi cabeza de dudas, te dije que la Isabella que creía cada cosa que decías ya no está. Nunca volverás a usarme para los juegos que siempre tienes, puedes irte al maldito infierno, América. —Doy unos pasos para alejarme, pero ella se ríe haciendo que gire el rostro en su dirección.

—Quizás tú pienses que es mentira, pero la duda seguirá ahí. El niño no es de Logan, Isabella. ¿Quién crees que fue la que se lo hizo saber a tu madre? —me tenso y ella sonríe—. Tu madre estaba feliz porque estarías con Logan, porque tendría dinero finalmente y no sería una pueblerina muerta de hambre toda la vida, pero cuando se enteró de que su hija no solo traicionó al hombre que arreglaría su futuro, sino que también se embarazó de él, estaba furiosa. —Siento que la sangre me arde. —Nunca estuviste destinada a estar con Logan.

Me acerco a ella y me gusta cómo se tensa porque me tiene miedo.

—Haz lo que quieras, pero lejos de mi familia. Logan es mío, Thiago es nuestro hijo y tú solo eres una maldita envidiosa que sueña con tener mi vida a pesar de los años. Es mi última advertencia, América, aléjate de nosotros. —No la dejo decir nada y me alejo de ella a pasos furiosos.

Todavía siento la sangre hirviendo cuando me alejo de América, cada paso que doy está cargado de una furia que no consigo controlar del todo. Mis manos tiemblan y tengo que cerrar los puños para evitar volver atrás y terminar una discusión que nunca debió existir. Lo peor de todo no son sus mentiras ni sus intentos de manipularme, lo peor es que ha mencionado a mi madre, ha traído de vuelta recuerdos que llevo años intentando enterrar y ha puesto los ojos sobre mi hijo como si tuviera algún derecho a hacerlo. Respiro hondo varias veces mientras busco a Thiago entre la gente y cuando finalmente lo encuentro, parte de la tensión abandona mi cuerpo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.