Isabella
Me siento mucho más relajada que cuando vi a América y sé que eso se debe a las palabras de Logan. Parece que cada vez que ese hombre me recuerda que estará a mi lado, todas mis preocupaciones pueden desaparecer con facilidad.
Es por eso que suspiro mientras miro el techo de la habitación y es el ruido que hay en la sala lo que me hace incorporarme de golpe y salir rápidamente sin siquiera ponerme las pantuflas. Cuando llego, me detengo en seco al ver a Isaac que mantiene su brazo en el cuello de Logan y lo tiene sujeto a la pared, mirándolo como se supone que se mira a alguien que detestas.
—¡Isaac, suéltalo! —le digo sorprendida, principalmente porque no esperaba encontrármelo aquí.
Me esperaba a mi hermano para la siguiente semana, no justamente en esta. Los ojos de mi hermano pasan a mí, me revisa de pies a cabeza y, cuando nota que estoy bien, lo suelta de mala gana. Logan tose y veo a Isaac respirar hondo y cerrar la puerta principal que sigue abierta.
—¿Qué coño busca este hombre aquí, Isabella? —gruñe molesto mirando a quien una vez fue su cómplice en todo.
La verdad es que una de las cosas que odié en secreto fue que mi hermano haya terminado la relación de amistad que más valoraba por mí. Me sentí culpable por estar feliz porque él fue el único que me eligió sobre todos, así que verlo enfadado y pensar que es conmigo hace que me sienta incómoda.
—Necesitamos hablar, lo primero es que debes tranquilizarte —le sugiero mientras Logan lo mira fijamente. Hay emociones pasando por su rostro, pero mi hermano no mira en su dirección.
Lo veo respirar hondo y pasarse la mano por el pelo antes de sentarse en el mueble. Mueve sus pies de forma nerviosa y nos mira a los dos como si estuviese uniendo las piezas y es que estoy en un pijama cómodo y Logan está sin zapatos y solo con la camiseta sin mangas que lleva cuando se queda a dormir aquí porque le tengo prohibido dormir con menos ropa que eso y su pantalón de chándal.
Si imaginara a Logan con menos ropa de esa, bueno, tendrían que recogerme y llevarme nuevamente de regreso en busca de oxígeno porque he visto su cuerpo y es una tentación no sucumbir a él, pero ahora mismo no debería estar pensando en eso, sino en Isaac.
—Logan ya sabe que tenemos un hijo —le aclaro a mi hermano—. Han pasado muchas cosas que desconoces y yo desconocía, pero ahora mismo... estamos intentándolo de nuevo.
Siento mis mejillas calientes cuando él se queda en silencio. De hecho, todo el salón se queda en silencio durante largos minutos.
Isaac parece que no dirá nada, pero cuando pone sus ojos de nuevo en Logan soy yo quien se tensa, porque parece que está por saltar sobre él y matarlo con sus propias manos. Mi hermano no es violento, aunque cuando se enteró de todo lo que pasó, él sí golpeó a Logan, un puñetazo que sé que le dolió a él mismo dar.
Mi hermano se pone de pie y me tenso porque no quiero que ninguno de los dos salga lastimado en caso de que se peleen.
—¿Así que ahora sí te salieron las malditas pelotas para hacerte cargo de tu hijo? —cuestiona con furia y Logan frunce el ceño.
—No sabía que tenía un hijo. —Mi hermano se ríe.
—Y tampoco sabías toda la mierda que ella iba a pasar, pero tampoco te molestaste en confiar en ella. Te dije que Isabella jamás te engañaría y preferiste correr a la primera. No la mereces, Logan. —Él me mira y yo me siento tensa. —No interferiré en tus decisiones, Isabella, pero este hombre no es más que un cobarde que huyó a la primera y siempre lo hará.
Logan se acerca a Isaac viéndose amenazante. La verdad es que no me está gustando cómo se están dando las cosas.
—Es cierto, no la merezco. Isabella es muy buena para mí. —Mi hermano aplaude.
—Bravo, parece que hay algo más aparte de cobardía dentro de ti. —Suspiro pasándome una mano por el cuello, nerviosa por cómo pueda terminar esto.
—Sin embargo, me estoy esforzando por ser el hombre que pueda estar a su lado. Adoro a tu hermana y eso no ha cambiado en estos cinco años y sí, me voy a arrepentir toda la vida de las decisiones que tomé, de las mentiras en las que crecí y de la increíble mujer que lastimé. —Siento el pecho pesado con sus palabras y cuando él me mira es como si todo se aflojara. Hay mucha sinceridad en esos ojos azules en los que nunca he dejado de pensar. —Siempre voy a odiarme porque le di la espalda en el momento en que más me necesitó, pero no voy a huir. Soy el padre de Thiago y el novio de Isabella y puedo entender que me odies, pero no me alejaré de ellos.
La determinación de Logan me deja sin aliento mientras mi hermano lo mira fijamente.
—Isabella ya tomó su decisión de tenerte de nuevo en su vida, pero una maldita lágrima que derrame por tu culpa y te mataré, Logan. Si Thiago necesita un padre, aquí estoy yo, pero te sacaré de la vida de ambos. No dejaré que de nuevo terminen de la manera en que estaban —promete y se aleja sentándose—. ¿Tengo que pensar que están viviendo juntos? —cuestiona cuando nos repasa y niego.
—No. Estaba jugando con Thiago, pero casi se iba.
Me siento de nuevo una adolescente cuando Isaac me mira. Me sonrojo porque me recuerda a las veces que mi hermano nos encontró en situaciones comprometedoras en el pasado, solo que por algún motivo, en esta ocasión se siente más vergonzosa.
—De hecho, me quedaría en el sofá —aclara Logan con una sonrisa—. Tú puedes dormir en el suelo porque nadie esperaba tu visita tan tarde en la noche, cuñado. —Isaac aprieta los labios y le lanza una mirada de muerte y yo miro mal a Logan.
Parece que él quiere provocar a Isaac, pero también comprendo que de esta manera era como ellos arreglaban las cosas en el pasado. Se buscaban el uno al otro para pelear, siempre necesitando sacar lo que llevaban por dentro para luego ser buenos amigos.
Me pregunto si quizás la amistad que tuvieron no está arruinada del todo. Al menos espero que sea de esa manera, que ellos puedan darse una oportunidad nuevamente.