Isabella
Aparto a Logan totalmente abrumada, todavía siento que el corazón me está retumbando en el pecho, que la respiración es un asco y que las piernas me tiemblan cuando bajo del mesón de la cocina. Miro al padre de mi hijo, quien lleva una evidente erección que comienza a perder fuerza, gracias al cielo. Bajo mi vestido y lo acomodo y, cuando Isaac aparece en la puerta de la cocina con mi hijo en brazos, se queda muy quieto.
Sé que debo estar sonrojada porque siento que la cara me va a explotar y que Logan seguramente tiene ese aspecto de que hicimos algo en esta cocina, pero me siento lo suficientemente avergonzada como para decir algo, mi hermano sabe lo que estábamos haciendo.
—No puedo tener más sobrinos por el momento —nos hace saber mientras mi hijo lucha por bajar al suelo y venir con su padre.
—¡Papi Superman! —lo llama con emoción y Logan le sonríe, aun utilizándome como escudo en espera de que se le baje por completo el problema que tiene en los pantalones.
—Espera, bebé, hay mucho desorden —le digo y mi voz suena más ronca. Isaac levanta una ceja y yo quiero desaparecer de la tierra ahora mismo. Siento la caricia de Logan en mi cadera y es como revivir el tacto de lo que me hizo entre las piernas.
Hace cinco años que ningún hombre me tocaba y por poco había olvidado lo bien que se siente, esa necesidad de culminar, esa necesidad de que me den más, el susurro ronco de Logan sobre mí, sus besos desesperados, sentirme tan mujer dentro de sus brazos y ser la dueña de ese deseo tan voraz que parecía consumirlo por completo. Todo eso lo hice yo y me siento orgullosa de lo mismo.
Siento un beso en mi hombro y es lo que me hace aclararme la garganta. Cuando Logan da el último toque, se separa de mí y camina hacia mi hijo, quien le sonríe abiertamente. Su padre lo recibe y le besa la frente.
—Tenía ganas de verte, hombrecito —le hace saber—. Ayudaré a tu mamá con la cocina y luego jugaremos. —Thiago se ríe.
—Pero quiero estar contigo, papi Superman —le pide haciendo un puchero de lo más tierno que nos derrite a todos.
—Ve con él, ayudaré a mi hermana —es lo que le dice Isaac. Logan lo mira e intercambian una rara mirada antes de asentir. Me mira a la espera de que confirme y asiento.
En cuanto desaparece, aparto la mirada de Isaac, quien se ríe para mi sorpresa. Lo miro y él me da un toque en la frente cuando se acerca.
—Parece que alguien se volvió muy creativa —se burla y yo le doy un manotazo.
—No hagas que aumente mi vergüenza, por favor, solo fue un beso que se salió algo de control.
Isaac niega divertido y es raro que esto le divierta, pero comienzo a recoger todo lo que Logan tiró al suelo en su necesidad por tener más acceso a mí.
—Parecen dos adolescentes, espero que al menos estén cuidándose —creo que mi sonrojo escala un nuevo nivel. Cuando me muerdo el labio inferior lo siento todavía hinchado y sensible luego de lo que pasó.
—¡Isaac! —le grito y él se ríe mientras que me ayuda a limpiar el suelo, hay algunos cristales esparcidos y luego suspiro cuando miro desde mi posición a Logan comenzar a jugar con su hijo quien le hace preguntas.
—En serio, deben calmar las hormonas, es muy penoso que los haya encontrando de esta manera —frunzo el ceño y él me mira —es mucho hasta para ustedes —ruedo los ojos.
—Dice el hombre que una vez se rompió una mano porque descubrió a su novia besándose con otro.
—Tenía dieciocho años.
—Y ahora tienes casi treinta y sigues siendo igual de dramático.
Isaac se ríe y niega con la cabeza mientras toma algunas de las verduras que quedaron sobre la encimera y comienza a ayudarme a recoger el desastre. Es extraño todavía tener a mi hermano y a mi novio en el mismo espacio, espero que el tiempo que están durando juntos les ayude a bajar la guardia y que pueda resolver los problemas que aun tienen. Sé que serían buenos amigos de nuevo si ambos se permitieran un momento juntos. Creo que Thiago será una ayuda en que al menos puedan convivir mucho tiempo sin lanzarse comentarios venenosos.
—¿Estás feliz? —pregunta de repente.
Levanto la vista hacia él y me encuentro con una expresión seria que no estaba ahí hace unos segundos. Mi hermano siempre ha sido así, puede estar bromeando un momento y al siguiente convertirse en la persona más observadora del mundo.
—¿Con Logan?
—Con tu vida. Con todo esto —me quedo en silencio —Hace un año te hice la misma pregunta, me dijiste que tenías a tu hijo y eso era lo único que te importaba, pero ahora mismo irradias luz, Isa —siento un nudo en la garganta y controlo el temblor de mis labios porque son cosas que pocas veces él me dice —te ves feliz —finaliza.
Bajo la mirada hacia mis manos mientras acomodo algunas cosas dentro del refrigerador. Durante mucho tiempo habría respondido que no. Durante mucho tiempo me sentí cansada, asustada y sola. Hubo noches en las que no sabía cómo iba a pagar las cuentas y días en los que me preguntaba si estaba haciendo un buen trabajo con Thiago. Pero ahora las cosas son diferentes.
—Sí —admito en voz baja—. Creo que sí. —Isaac permanece callado unos segundos.
—Bien.
—¿Eso es todo?
—¿Qué más quieres que diga?
—No lo sé, algo como "me alegra que hayas encontrado lo que te hace feliz " o una de esas cosas que la gente dice.
—No voy a decir eso. —Suelto una carcajada y él sonríe apenas. —Pero me alegra que vuelvas a sonreír de esa manera. —Las palabras me toman desprevenida.
Mi hermano desvía la mirada hacia la sala y yo hago lo mismo. Desde aquí puedo ver a Logan sentado en el suelo con Thiago sobre sus hombros. Mi hijo se ríe tan fuerte que estoy segura de que los vecinos pueden escucharlo. Logan hace algo ridículo, fingiendo perder el equilibrio, y Thiago se aferra a él entre carcajadas.
La imagen es tan perfecta que me duele.
Porque durante años imaginé cómo sería esto. Imaginé cómo sería que mi hijo tuviera a su padre presente. Imaginé cumpleaños, tardes en el parque y noches viendo películas. Imaginé una familia que nunca pensé que tendría. Y ahora está justo delante de mí.