Tiempo Extra

Capítulo 14

Isabella

Paso mi dedo por la nariz de mi hijo, haciendo que frunza los labios en un puchero de lo más bonito. No puedo evitar sonreír porque se ve precioso, así que lo hago nuevamente hasta que abre sus preciosos ojitos y me hace besarle las mejillas, haciéndolo reír. Me gusta cuando tengo tiempo con mi bebé y ahora mismo es uno de esos momentos mientras el taxi nos lleva directo a la mansión de la madre de Logan.

Todavía mi relación con Diana no se ha curado, pero dejarle cuidar de mi hijo el día de hoy debe ser el primer paso para que eso ocurra, así que cuando Thiago me sonríe y luego me besa la mejilla, sé que lo desperté de su siesta de los mejores humores.

Cuando el taxi se detiene y luego bajamos, mi hijo sonríe observando lo bonito de todo como si fuese la primera vez que está aquí, así que cuando Diana sale, él sonríe y lo suelto para que corra hacia ella, quien lo recibe entre besos y abrazos que hacen reír a Thiago. Observo cómo Logan aparece por la puerta y, en el momento en que lo ve, Thiago de inmediato suelta un grito.

—¡Papi Superman! —grita, abriéndole los brazos para que lo cargue. Logan se ríe y luego toma a su hijo, besándole la frente con afecto.

Luego me mira y siento que el corazón se me sale del pecho. Cuando Logan viene hasta donde estoy deposita un dulce beso en mis labios y no puedo evitar pensar en las cosas que sucedieron en la cocina de mi casa. De inmediato mi sonrojo aparece; él lo sabe porque sonríe, sabiendo perfectamente lo que está pasando por mi mente. Me muerdo el labio inferior observando cómo él me quita la carga de los bultos de Thiago y me guiña un ojo.

—Isabella —me saluda y deposita otro beso.

Cuando se separa de mí, Diana tiene una cómplice sonrisa en los labios y yo me siento avergonzada. Aún no me acostumbro a de nuevo estar recibiendo muestras de afecto de otra persona que no sea mi hijo o mi hermano, y ninguno de los dos me da las muestras que Logan, así que estoy aún más avergonzada.

—Qué bueno verte, Isabella, estás hermosa —comenta observando el sencillo pantalón negro y la blusa blanca que llevo puesta. La verdad es que la combinación está bonita y casi parece un conjunto, aunque no lo es.

—Gracias. —Logan pasa un brazo por mis hombros, pegándome a él y haciéndome consciente del aroma que despliega; casi siento que me derrito solo con ese gesto.

—Este niño está más hermoso cada día que lo veo —le dice a Thiago, quien se ríe—. Te prometo que lo cuidaré bien, gracias por este voto de confianza. —Siento un pequeño nudo porque por primera vez le dejaré mi hijo a cargo de otra persona que no sean las que ya conozco y estuvieron a mi lado en los momentos dificiles.

Respiro hondo y asiento, observando cómo Thiago se ríe de la manera en que Diana le besa las mejillas y luego le hace cosquillas. Caminamos para entrar a la casa y el aroma a galletas llena la estancia.

El padre de Logan se me acerca y me abraza como si nunca me hubiese ido de su familia y luego toma a mi hijo. No puedo negar que ambos lo miran y tratan como si fuese la persona más importante del mundo y eso me hace sentir que mi hijo es amado, es realmente amado entre los Reed.

—Iré a buscar las llaves, las dejé arriba. Vuelvo en un momento y nos vamos —me susurra Logan al oído, haciéndome estremecer.

Asiento observando cómo él camina hacia las escaleras y suspiro. Hoy es la fiesta de Camille y, aunque Logan quería pasarme a buscar para traer a Thiago a dormir con sus padres y luego llevarnos y traernos de la fiesta, preferí venir a traerlo yo y de aquí nos vamos juntos.

—Ven, Isabella, quiero mostrarte algo —Diana me llama y dejo a Thiago con su abuelo para acercarme a ella. Miro fijamente lo que me muestra y no puedo evitar la pequeña sonrisa al notar que se trata de unos osos de peluche de dinosaurios que sé que mi hijo amará.

—Enloquecerá cuando los vea —le hago saber con una sonrisa divertida en los labios.

El grito que suelta Thiago me hace girar austada y Diana se ríe.

—Tranquila, parece que Richard ya se adelantó —me hace sabe y suspiro.

—Lo están consintiendo mucho —Diana sonríe y me mira.

—De verdad que has hecho un trabajo increíble con él, es un niño inteligente, de verdad que lo cuidaremos como si fuese nuestra propia vida, nada malo le va a suceder. —Las palabras de Diana me dejan en claro que, aunque trate de ocultar mi angustia, aún no soy tan buena haciéndolo.

—Se siente como un paso enorme dejarles a mi niño —le hago saber—. Sé que lo cuidarán bien, pero no estoy acostumbrada aún a esto, espero que no te lo tomes a mal y lo comprendas. —Me encojo de hombros y ella se ríe, tomándome de las manos.

—Créeme, eres lo más normal que puede haber. Un día dejé una fiesta a medias porque no confiaba en la mujer con la que dejé a Logan —ella se ríe—, aunque luego me riñeron, así que poco a poco pude ir soltando y disfrutando. A veces, por maternales, nos olvidamos de que somos humanas de carne y hueso, de que podemos divertirnos y eso no significa que eres una mala madre. —Siento un nudo en el pecho porque eso es justamente lo que me está pasando.

Me muerdo el labio inferior y le sonrío despacio. Cuando Logan regresa nos mira a las dos con curiosidad.

—¿Pasó algo de lo que no me estoy enterando? —cuestiona con curiosidad y ruedo los ojos. Él se me acerca y deposita otro beso en mis labios para luego besar mi frente.

Siempre me ha gustado lo afectivo que es Logan conmigo, siempre busca la manera de tocarme, de sentirme y eso también me hace recordarme que lo tengo a mi lado luego de tanto.

—Nada, solo una conversación de mujeres —es lo que le digo—. Y estaba diciéndole a tu madre que le estoy confiando todo lo que tengo, mi bebé lo es todo, pero sé que ella cuidará bien de él. —Diana me sonríe y noto cómo mis palabras, aunque sencillas, son enormes para ella, es por eso que volvemos hacia donde se encuentran Thiago y Richard.




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