Isabella
Los días siguientes me mudo a la casa de Logan ya que, con todos los periodistas abordándonos, tomamos esa decisión por el bien tanto de Thiago como el mío y, por supuesto, para que Logan no terminara lanzándose contra los periodistas. Así es como ahora estoy sentada en el suelo de su sala, luciendo un pijama, con Thiago entre mis piernas, mi hermano frente a mí y Logan a un lado de ambos. Los tres los miramos mientras jugamos a las cartas, porque esta noche ha sido de esas en donde los periodistas están más molestos por no tener información y han estado haciendo escándalos.
—¡Gané! —grito cuando tiro la carta con una sonrisa y Thiago salta emocionado porque ambos somos un equipo.
—Eso no se vale, Isa —me dice Logan—. Me has estado distrayendo sabiendo que no me podría resistir y has hecho que Thiago distraiga a Isaac, eso es trampa. —Ruedo los ojos y mi hermano me mira fijamente.
—Eso es trampa —concuerda, y yo me encojo de hombros.
—Les gané. —Mi hijo se ríe y Logan rueda los ojos. De reojo mira a Isaac, quien se queda en silencio, suelta un suspiro, Logan se pone de pie.
—Aunque fue con trampa, lo dejaré pasar por hoy. Hombrecito, despídete que es hora de dormir —le informa a nuestro hijo, quien hace un puchero, pero sigue las indicaciones de su padre. Abraza a su tío y luego viene a donde mí y me abraza llenándome el rostro de besos.
—Te amo. —Mi corazón se derrite por este pequeño y yo le beso todo el rostro de igual forma, ahora haciéndolo reír a él.
—Mami te ama mucho. —Thiago asiente y luego se pone de pie tomándole la mano a su padre, quien nos deja solos en la sala cuando suben las escaleras; sin embargo, puedo escuchar la conversación que tienen y que me hace sonreír.
Mi hermano me ayuda a recoger las cartas y luego ambos nos estiramos, poniéndonos de pie para sentarnos en el sofá. Isaac suele seguirnos con mucha frecuencia, ahora más que nunca le gusta tener un ojo puesto en nosotros y, cuando comience el juicio contra Kitty, quiere estar presente, porque los abogados de Logan están trabajando a toda velocidad en el caso.
Y, aunque comprendo que mi hermano esté preocupado por mí, parece que hay algo más que no me está contando.
—¿Qué no me dices? —cuestiono con curiosidad. Él se queda en silencio un momento antes de suspirar y mirarme. —¿Qué pasó con tu prometida?
Isaac se queda en silencio y luego me mira.
—Rompimos. —Se encoge de hombros, restándole importancia.
—¿Por qué? ¿Y por qué no dijiste nada?
Isaac me mira y luego golpea mi nariz como hacía cuando éramos niños. Empujo su hombro y él sonríe antes de que la seriedad lo domine de nuevo.
—Eso es porque estás atravesando una nueva etapa en tu vida. No quería arruinarte las cosas, mereces más sonrisas y menos lágrimas. —Se encoge de hombros—. Además... —me mira— ya tienes a tu familia, no deberías preocuparte por nadie más.
Me quedo en silencio y me muerdo el labio inferior. No resisto y lo pellizco con fuerza, haciendo que él gruña y alborote mi pelo. Yo lo empujo del sofá, haciéndolo caer, así que luego acepto la sonrisa de disculpa que me da.
—No importa la nueva etapa o la familia que tenga, eres mi hermano. Por favor, no me ocultes las cosas que te hacen sufrir. —Isaac suspira y se sienta, abrazándome nuevamente.
—Para nada. —Nos quedamos en silencio otra vez.
—¿Por qué rompieron? —cuestiono.
—Porque ella quería ser la prioridad, sin distracciones, de una persona y no quería problemas; sin embargo, estoy lleno de esos, así que decidió que era mejor buscar a otra persona que le diera lo que necesitaba. No soy tan egoísta y sé que muchas veces no le di el trato que ella quería. —Se encoge de hombros—. Todavía no puedo priorizar una familia e hijos, cosas que ella quiere, porque tengo responsabilidades que cumplir. —Siento mi pecho pesado porque no me gusta escucharlo hablar de esa manera.
—Isaac...
Lo llamo y juego con mis dedos.
—¿Sí? —Respiro hondo porque, hasta el momento, no me había detenido a pensar en esto.
Desde que mamá me echó de casa no quise pensar en qué había sido de ella, pero supongo que con todo el escándalo y mi rostro en los medios, ella debe saber toda la verdad.
—¿Cómo está mamá? Y sé sincero, por favor, dime la verdad. —Isaac aparta sus ojos de mí, quedándose en silencio, y adopta ese gesto de manera inconsciente cuando quiere decirme una mentira muy grande que no quiere que descubra.
—Está bien —susurra y me tenso.
—¿Por qué me dices mentiras? —Él gira el rostro hacia mí.
—No lo hago. —Lo empujo molesta.
—Di la verdad, ¿cómo está ella? —Isaac se queda en silencio y suspira.
—Puedes estar tranquila, ella te vio en las noticias, pero le advertí que no se acercara a ti porque...
—Dime cómo está ella —lo corto.
—Mamá... tiene cáncer —susurra, y siento cómo mis ojos se llenan de lágrimas—Ella lleva años luchando, así que ahora mismo se puede decir que está bien. En una semana iré a verla para su chequeo, veremos si sigue mejorando o ha empeorado. —Se encoge de hombros y yo siento cómo las lágrimas se deslizan por mis mejillas.
—Debiste contarme, Isaac —murmuro con el pecho apretado.
Aunque se haya comportado de una forma tan horrible, no puedo evitar pensar en la madre que me peinaba, que contaba cuentos y que me amaba cuando era niña. Siento que me están rompiendo el corazón.
—No, tenías demasiado encima, no necesitabas esa carga. —Niego despacio.
—¡Es mi madre también! —le grito molesta—. No tenías el derecho de...
—Sí, tenía que cuidarte de ella y de la persona horrible que estaba siendo en ese momento. No iba a soportar que ella te maltratara más de lo que ya lo había hecho y, si eso me hace ser una mala persona, entonces con gusto lo acepto. —Me calla con esas palabras. —No viste lo cruel que era, Isa, así que no digas que lo mejor era que estuvieras ahí. —Siento el dolor en mi pecho que provocan sus palabras.