Tiempo Extra

Capítulo 24

Logan

El entrenador no está dejando espacio para nada más que para sudar como cerdos mientras nos hace practicar como condenados a muerte. Dexter va casi arrastrándose y yo sonrío divertido porque esto es peculiar.

Después de visitar a la madre de Isabella, ella ha estado haciendo viajes para verla. Aún no la perdona del todo, pero creo que la relación entre ellas se puede salvar. A pesar de que estuve algo renuente porque pensé que la mujer la lastimaría una vez más, eso no pasó e Isabella está sintiendo paz de estar construyendo una nueva relación con su madre, además de que su hermano parece más relajado ahora. El hombre de verdad necesita una vida y unas buenas vacaciones. Isaac es quien ha estado cargando con su madre enferma, cuidando al mismo tiempo de Isabella y Thiago. El hombre es increíble.

Me distraigo del entrenamiento cuando Isabella pasa hablando con Camille mientras parece concentrada. Lleva el pelo envuelto en un moño algo desordenado que le queda encantador, aunque creo que todo en esta mujer es motivo para robarme el corazón. Es por eso que cuando ella se encuentra con mi mirada no dudo en lanzarle un beso que la hace sonreír. Ella mira a su alrededor y cuando se da cuenta de que nadie la ve me devuelve el beso.

Ya en los medios está vigente que estoy demandando a Kitty y que mañana mismo iremos a juicio. También reuní información suficiente y pruebas sobre America y también la llevaré a juicio por difamación, por exponer contenido de un menor a otros, falsificación y todos los delitos que pueda.

No tendré piedad con nadie que se atreva a lastimar a mi familia, me propuse eliminar cualquier amenaza. Quiero que desde ahora el futuro de Isabella y el mío sea solo felicidad. Es por eso que sonrío un poco deseando un momento a solas con ella para comerle la boca, ya que anoche tuvo mucho trabajo y se quedó a dormir con Camille, por lo que Thiago y yo tuvimos una noche de hombres.

Mi hijo y yo hemos formado un vínculo muy bonito entre nosotros, entiendo cada día más lo que es ser padre y la necesidad de darle el mundo completo, así como también comienzo a planear cosas más intensas, más sueños, más anhelos.

Cuando el entrenamiento termina de inmediato busco a Isabella y la encuentro en la estación hablando con la chica Laura. Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa y como no hay nadie y sé que Isa ya terminó sus tareas, me la subo al hombro haciendo que ella grite.

—¡Logan! —chilla en medio de una risa—. Bájame ahora mismo —exige, pero no suena nada mandona con la risa atascada. Yo sonrío divertido y camino con ella pasando por mis compañeros que gritan hacia nosotros y nos meto en uno de los baños que hay al final del pasillo. Cierro la puerta y la acorralo divertido con la forma en que sus bonitos ojos se abren con sorpresa y luego una sonrisa se posa en mi boca. —¿Y esa sonrisa? —pregunta con las mejillas ligeramente sonrojadas mientras intenta mantener una expresión seria que no le dura ni dos segundos.

La observo de arriba abajo sin esconder lo mucho que me gusta verla perder un poco la compostura por mi culpa. Llevo días queriendo tenerla así de cerca sin periodistas, sin abogados, sin entrenamientos, sin nadie que reclame nuestra atención. Solo ella y yo. Así que apoyo ambas manos a cada lado de su cuerpo, dejándola atrapada entre la puerta y mi pecho.

—Porque por fin te encontré sola. —Ella rueda los ojos con una sonrisa divertida.

—¿Me secuestras en el baño del estadio solo para decirme eso?

—No. —Niego despacio mientras me acerco un poco más hasta rozar su nariz con la mía—. También para besarte.

No le doy oportunidad de responder. Capturo sus labios con los míos en un beso lento, tranquilo, uno completamente distinto a los desesperados que nos robábamos hace unas semanas. Ahora no necesito demostrar nada. Solo quiero sentirla. Isabella suspira contra mi boca y de inmediato sus manos buscan mi cuello, jugando con los pequeños cabellos de mi nuca mientras corresponde al beso con la misma calma que me invade cada vez que la tengo entre mis brazos.

—Nos van a descubrir —murmura apenas nos separamos unos centímetros, aunque en ningún momento se aparta de mí.

—Que descubran que beso a mi mujer.

—Todavía no soy tu mujer.

—Todavía.

La palabra sale tan segura que incluso yo mismo sonrío. Veo cómo sus ojos se agrandan apenas un poco y luego una ternura inmensa cruza por su rostro. No responde, simplemente acaricia mi mandíbula con la yema de sus dedos, como si esa pequeña caricia bastara para decirme todo lo que siente.

—Cada vez eres más presumido.

—La culpa es tuya.

—¿Mía?

—Sí. Antes era un hombre tranquilo, pero resulta que tengo una novia preciosa que hace que quiera besarla cada cinco minutos.

Ella suelta una carcajada que rebota por las paredes del baño y niego divertido antes de volver a robarle un beso corto.

—Logan, hablo en serio. Si alguien entra...

—La puerta tiene seguro. —Levanto una ceja con suficiencia y ella me golpea el pecho con suavidad.

—Eres imposible.

—Y aun así me quieres.

Esta vez es ella quien acorta la distancia para besarme. Apenas dura unos segundos, pero consigue dejarme completamente desarmado. Nunca pensé que algo tan simple como un beso pudiera sentirse como estar en casa. Antes todo giraba alrededor del hockey, de los contratos, de los patrocinadores y de convertirme en el mejor. Ahora sigo queriendo ganar cada partido, pero también quiero regresar a casa para cenar con mi hijo, escuchar a Isabella contarme cómo fue su día y dormir abrazado a ella. Descubro que esa vida, la que antes me habría parecido solo un sueño, es exactamente la que siempre necesité.

—¿Sabes qué estaba pensando? —pregunta mientras juega con el cierre de mi sudadera.

—Depende. Si es algo indecente, estoy completamente de acuerdo. —Vuelve a reír.

—No todo en la vida puede ser besarme.




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