Isabella
Estamos teniendo un momento ameno, así que cuando Logan tarda unos minutos llevo a Thiago hasta su habitación y le digo que espere, le coloco los dibujos animados y luego bajo escuchando a America, tensándome enseguida cuando me doy cuenta de lo que está pasando.
—Te lo diré una vez—mi voz es fría—. Lárgate, aquí no eres bienvenida. —Cuando aparto a Logan para verla quedo paralizada porque ella está a medio vestir. Logan aprieta los labios y la mira furioso. —¿En serio? ¿Estabas intentando seducirlo? ¿Tan bajo has llegado?—America se pone pálida cuando da conmigo y la veo dar varios pasos hacia atrás como si temiera que atacara, y quizás debería temer.
Nunca pensé que una persona que consideraba parte de mi familia fuese una que provocaría tanto asco y repugnancia, pero eso es lo que provoca America con sus acciones. Es una mujer que no duda en venderse con tal de conseguir lo que quiere, pero seguirá esperando tener una oportunidad con Logan, porque yo nunca se la daré; ahora Logan es mío como yo soy suya y no dejaré que ella vuelva a intervenir en nuestra relación como hizo en el pasado.
—Solo pensé en revivir buenos momentos—se encoge de hombros restándole importancia.
—Nunca te toqué, ni siquiera te miré como mujer, nunca has llamado mi atención—le aclara Logan y ella se tensa mirándolo fijamente.
—Nosotros tuvimos algo, lo sabes bien, solo que le eras fiel a Isabella, pero sé que te gusto, todos gustaban de mí. —Doy un paso al frente y Logan coloca sus manos en mi cintura impidiendo que me acerque más a ella.
—¿Te estás escuchando? De verdad que cuando pienso que eres despreciable tú misma te superas aún más. —Ella toma su abrigo del suelo y lo levanta mirándome como si realmente fuese superior a mí, pero no tiene nada de lo que sentirse superior. Todo en ella realmente da pena y lástima.
—¿Viniste aquí a intentar seducirme porque ya te llegó la demanda que te puse?—inquiere Logan y levanto la vista hacia él porque eso es algo que al parecer olvidó decirme; sí sabía que tenía planeado demandarla, pero no que ya lo había hecho.
America se tensa, pero finge una sonrisa, al menos eso es algo que aún quiero creer que conozco de ella; sin embargo, la veo ponerse recta y mirarnos como si nos desafiara.
—Quiero que la canceles, todo lo que dijiste para demandarme es mentira, me estás difamando y no le conviene a un jugador como tú amenazarme con eso cuando puedo decir que tú me acosaste o abusaste de mí, ¿sabes lo que le haría eso a tu carrera? ¿De verdad te arriesgarás por esta perra?—los dedos de Logan se tensan en mi piel y de verdad me olvido de no ser una mujer violenta, porque quiero golpearla.
—Lárgate de mi casa—le pide con voz fría que ella ignora.
—La perra que salió embarazada, de verdad eres idiota al creer que ese bastardo es…
Logan me suelta sin percatarse de eso y cuando se da cuenta ya es tarde, porque me lanzo contra America golpeándola. No pienso, simplemente actúo.
Mi puño impacta directamente contra su rostro con toda la rabia que llevo acumulando durante años. America lanza un grito ahogado mientras pierde el equilibrio y cae de espaldas contra el recibidor, golpeándose contra la pequeña mesa que sostiene un jarrón con flores. El cristal se estrella contra el suelo en decenas de pedazos, pero el ruido apenas logra atravesar el zumbido que llena mis oídos. Solo puedo escuchar las palabras que acaba de pronunciar sobre mi hijo, sobre Thiago. Mi hijo. El niño más noble que conozco. El niño que ha sonreído incluso cuando la vida le ha quitado demasiado. Nadie... absolutamente nadie... volverá a llamarlo bastardo delante de mí.
—¡Isabella!—escucho a Logan, pero ya es demasiado tarde.
Me lanzo otra vez sobre ella antes de que consiga incorporarse. Le sujeto el cabello con una mano y con la otra vuelvo a golpearla. America intenta cubrirse el rostro mientras grita mi nombre, aunque ya no existe ninguna parte de mí que quiera escucharla. Durante años soporté sus mentiras, sus manipulaciones, verla destruir lo que Logan y yo pudimos haber tenido. Soporté verla fingir ser mi amiga mientras me apuñalaba por la espalda. Pero tocar a Thiago... eso es una línea que nadie cruza.
—¡No vuelvas a mencionar a mi hijo!—le grito con una voz que apenas reconozco como mía—. ¡No vuelvas a abrir esa maldita boca para hablar de él!
Ella intenta arañarme el brazo para apartarme, pero apenas consigue rozarme. Mi rabia pesa mucho más que cualquier intento suyo por defenderse. Siento unos brazos rodearme por la cintura y tirar de mí hacia atrás. Logan. Me resisto durante unos segundos, pataleo, intento volver a alcanzarla, pero él me aprieta con más fuerza contra su pecho.
—Ya está, Isa... ya está... mírame. —No quiero mirarlo. No quiero detenerme.
America tose desde el suelo mientras se limpia la sangre que comienza a salir de su nariz. Su labio está abierto y uno de sus pómulos empieza a inflamarse. Aun así, me dedica una sonrisa llena de veneno que solo consigue alimentar más mi furia.
—Mírate... siempre tan impulsiva...
—Cállate.—La voz de Logan la corta con una frialdad que incluso consigue hacer que yo deje de forcejear—. Has tenido la poca vergüenza de venir a mi casa, desnudarte en mi puerta, insultar a la mujer que amo y llamar bastardo a mi hijo. Si todavía sigues aquí es únicamente porque Isabella no merece cargar con una denuncia por una basura como tú. —America deja de sonreír.
Es apenas un segundo, pero lo veo. Porque Logan no ha dudado. No ha vacilado ni una sola vez al llamarlo mi hijo. Ni al decir que soy la mujer que ama. Ella también lo nota. Su expresión cambia por completo, como si acabara de comprender que todo aquello que llevaba años persiguiendo jamás iba a suceder.
—¿La mujer que amas?—pregunta con una risa nerviosa—. No digas tonterías, Logan. Tú solo estás con ella porque apareció ese niño.