Tiempo Extra

Capítulo 27

Isabella

El receso que toma la sesión es corto y luego volvemos a lo mismo, a pelear contra las alimañas que se metieron con nuestro hijo. Cuando el primer día termina estoy tan agotada que apenas tengo fuerzas para llegar a casa y dejarme caer sobre la cama, pero no miento cuando digo que el segundo día resulta igual de pesado y el tercero consigue ser todavía peor. La prensa parece querer comernos vivos por no dar más información sobre el juicio, aunque Logan y yo hacemos exactamente lo que tanto su representante como nuestro abogado nos han pedido: guardar silencio. Cada vez que salimos del tribunal los periodistas nos rodean, lanzan preguntas, inventan teorías y buscan una reacción que no van a conseguir. Aprendí hace mucho que el silencio puede ser más poderoso que cualquier declaración, aunque eso no evita que todo este proceso me esté consumiendo poco a poco.

Logan fue precavido y puso seguridad tanto para mi mamá como para mi hermano, además de reforzar la vigilancia alrededor de nuestra casa. Aunque a veces crea que este hombre no puede tener más mi corazón ni hacerme derretir todavía más, siempre encuentra una nueva forma de volverme completamente loca por él. No niego que estoy tan o más enamorada de Logan que hace cinco años. Todo lo que hemos vivido, incluso el dolor, terminó uniéndome más a él de una manera que jamás imaginé posible.

Es curioso cómo él ha sido el único hombre que me ha gustado en esta vida. Nunca he mirado a nadie más. Siempre ha sido Logan quien ha tenido mi alma, mi cuerpo, mis pensamientos y cada pequeño rincón de mi corazón, incluso durante los años en que intenté convencerme de que debía olvidarlo. Nunca pude hacerlo. Una parte de mí siempre le perteneció, aunque me empeñara en negarlo para poder seguir adelante por Thiago.

Ahora mismo estoy colocándome el vestido para asistir a la audiencia del día cuando siento unas manos grandes y trabajadas posarse sobre mis caderas. Me detengo al instante al percibir el inconfundible aroma de Logan envolviendo mi piel y, un segundo después, sus labios rozan lentamente mi cuello mientras aparta mi cabello hacia un lado. Un escalofrío agradable recorre mi espalda y una sonrisa termina apareciendo en mis labios cuando continúa dejando pequeños besos hasta llegar a mi mejilla.

—Estás preciosa. —El susurro de Logan hace que mi corazón comience a latir con fuerza.

—Gracias. —Él me gira despacio hasta dejarme frente a él y el azul de sus ojos vuelve a atraparme de la misma manera en que lo ha hecho desde que era una adolescente. No puedo evitar sonreír mientras llevo mis manos hasta su cuello.

—Cuando termine este juicio pienso tomarme unas vacaciones contigo y con Thiago. Necesito playa, sol y arena. —Logan besa mi frente antes de mirarme con sugerencia.

—Todavía no puedo tomar vacaciones.

—Puedo sobornar a todo el mundo. —Ruedo los ojos divertida.

—No lo harás. No quiero que nuestra relación vuelva a quedar en medio de mi trabajo.

Él parece dispuesto a protestar, pero termina guardándose las palabras. En lugar de responder, simplemente se queda observándome con una intensidad que hace que mi sonrisa desaparezca poco a poco, reemplazada por una ligera confusión.

—No me respondiste nada.

—¿Qué no te dije?

Logan permanece en silencio durante unos segundos. La casa está completamente tranquila. Thiago lleva tres noches quedándose con Diana y Richard porque no queremos seguir moviéndolo de un lugar a otro mientras la prensa continúa instalada prácticamente frente a nuestra casa. Lo último que deseo es que nuestro hijo tenga que crecer rodeado de cámaras y micrófonos. Él merece una infancia normal, lejos del ojo público, y ambos estamos haciendo todo lo posible para protegerla. Logan vuelve a acariciar mi mejilla con una ternura que consigue acelerar todavía más mi respiración.

—Cuando dije que estaba enamorado de ti no quería confesarlo en medio de una discusión con America. No era el momento... pero ahora sí lo es. —Mi corazón da un vuelco. —Te amo, Isabella. —Mi respiración se corta. —No sé si este sea el momento más oportuno para decirte algo así, pero ya no puedo seguir guardándomelo. Te amo, preciosa.

Siento que un nudo enorme se instala en mi garganta. Hacía años... demasiados años... que no escuchaba esas palabras salir de sus labios. Durante mucho tiempo imaginé cómo sería volver a oírlas, pero ninguna de esas fantasías se acerca a la realidad. Ahora que las tengo frente a mí, siento que mi pecho apenas puede contener todo lo que estoy sintiendo.

—Logan...

—Te amé antes y te amo ahora. —Su voz apenas supera un susurro.

—No tienes que responderme. No quiero que sientas presión ni que pienses que espero escuchar esas mismas palabras hoy. Solo necesitaba que lo supieras porque ya no quiero seguir ocultándolo. Lo único que te pido es que esta confesión no haga que te alejes de mí otra vez. No me cierres la puerta, Isabella... por favor.

Apoya su frente contra la mía sin dejar de acariciar mi rostro y cierro los ojos durante un instante, disfrutando de la calidez que siempre encuentro en él. Siento que las lágrimas amenazan con escapar, pero consigo contenerlas.

—No voy a huir de ti. —Logan sonríe de esa manera tan suya que consigue iluminar por completo su rostro.

—Con eso me basta. Con solo esas palabras puedo enfrentar cualquier cosa.

Mi pecho está a punto de estallar. Abro la boca para responderle, para decirle todo lo que llevo guardando durante tantos años, cuando unos golpes en la puerta interrumpen el momento.

—Señor Reed, es momento de irnos si quiere llegar a tiempo. —La voz del agente de seguridad nos devuelve a la realidad. Logan suspira con resignación antes de inclinarse para besar mi frente.

—Hora de volver a enfrentar a esas arpías. Con un poco de suerte, hoy terminaremos todo esto de una vez por todas. —Asiento mientras le regalo una pequeña sonrisa.




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