El sonido estridente del despertador rebotó contra las paredes de la habitación por tercera vez.
Estire la mano a ciegas y lo apagué de un manotazo .solo quería dormir cinco minutos mas ,los músculos de las piernas todavía le dolían después del entrenamiento del día de ayer.
Pero el chip de la responsabilidad se activo en mi cabeza.abri los ojos de golpe mire la pantalla del celular y pegué un saltó de la cama que casi me hace tirar la mesita de luz
5:10 de la mañana —no. no. no llego tarde !—susurre para no despertar a mis abuelos
Si hacía fiaca unos minutos más la entrenadora no me iba dejar entrar a la cancha .corri ala ducha y dejé que el agua fría me despabilara el cerebro con un lavado récord de dos minutos y salí tiritando.Por suerte mi uniforme de vóley estaba pulcramente doblado sobre la silla desde la noche anterior me puse la calza , remera del club , agarre mi botellita de agua de la heladera y me colgué la mochila al hombro de una sola pasada
Salí a la entrada de mi humilde casa arrastrando la bicicleta. Afuera todavía estaba completamente oscuro y el frío de la madrugada me golpeó la cara, pero no había tiempo para quejarse. Subí al asiento y empecé a pedalear con fuerza. Tenía casi 160 cuadras de asfalto poceado hasta la estación del tren, y si perdía el de las seis de la mañana, adiós al entrenamiento de primera división. Mis piernas ya quemaban por el esfuerzo, pero cada pedaleada me recordaba por qué lo hacía: esa beca deportiva era mi única salida, mi boleto de avión lejos de los pasillos de este barrio.
El frío me calaba los huesos ;para cuando encadene la bici en el bicicletero de la estación
El tren venía repleto de trabajadores con caras cansadas y me tocó viajar parada apretada contra la puerta , repasando mentalmente las jugadas de bloqueo que la entrenadora nos había exigido memorizar
Casi una hora después las puertas del vagón se abrieron en la estación central
Camine a toda velocidad a la parada de colectivo que me llevaba a la escuela
Primero tenía gimnasia ese día así que entraba antes
El Sportivo Élite parecía un planeta diferente al de mi barrio. Las canchas de parqué relucían a través de los enormes ventanales de vidrio, el buffet olía a café importado y los chicos que bajaban de las camionetas de sus padres vestían camperas de marcas que yo no podría pagar ni con tres meses de sueldo de un trabajador promedio
Entré por la puerta trasera, y caminé directo hacia el gimnasio número dos, donde el equipo femenino de vóley ya empezaba a calentar. Pero para llegar ahí, tenía que pasar obligatoriamente por el pasillo que bordeaba la cancha principal de básquet
Y ahí estaba él
Apenas eran las siete y cuarto de la mañana y la cancha ya rechinaba con las zapatillas de Julián " un hijo de "
El chico de oro de la escuela .Estaba saltando para encestar, con movimientos perfectos y una magnífica concentración que daba miedo. Llevaba puesta la camiseta de entrenamiento número 10.Toda la escuela hablaba de él y de su familia: su papá, Vicente D'Cano, era un alto funcionario, un abogado pesado que salía en los noticieros y que ya le tenía armada la carrera de abogacía en una universidad privada. Julián lo tenía todo servido en bandeja de plata.
Para mí era otro nene de mamá, engreído que jugaba solo.por que le sobraba tiempo no sabía lo que era ganarse las cosas a los golpes aunque eso no significaba nada para ella Jamás en los cinco años que llevaban de compañeros habían intercambiado una palabra .
Él era el inalcanzable de la escuela
Apreté las tiras de mi mochila. Yo sí sabía lo que era tener que ganarme las cosas .Todavía tenía grabadas en la memoria las cicatrices del accidente de auto donde murieron mis papás cuando yo era chica.
Había sido la única sobreviviente de ese infierno de hierros retorcidos. Desde entonces, mis abuelos y mi tía se habían roto el lomo trabajando para criarme, para que no me faltará un plato de comida en la mesa de nuestra humilde casa.
Por eso me rompía el alma en la cancha; esa beca deportiva de vóley era el boleto para devolverles todo lo que hicieron por mí .Apuré el paso hacia el vestuario. Tenia cosas mas importantes que pensar en ese chico