Apenas salieron del gimnasio, los pibes eran puro bullicio. Julián caminaba un paso atrás, con las manos en los bolsillos de la campera de la escuela, todavía con la imagen del saquetazo de Magaly dándole en la cara a la otra.
—No, boludo, lo que nos veníamos perdiendo —saltó David, dándole un codazo a uno de los chicos—. Te juro que yo no sé por qué no venimos más seguido a ver a las chicas. El vóley es el mejor deporte de chicas, esos culos en pose cuando van a recibir son otra cosa, hermano. Una locura.
Los otros se rieron, dándole la razón a los gritos y empujándose entre ellos en medio de la vereda.
—Pará, Juli, posta te digo —lo encaró Juancho, dándose vuelta para mirarlo—. Vos que te perdés siempre de venir por quedarte colgado con cualquier otra cosFrías? ¿ X lo de la nariz rota? —preguntó Julián, clavando la mirada en su amigo.a, hoy te ganaste la lotería. Encima fue el mejor partido del año.
Julián soltó una sonrisa a medias, encogiéndose de hombros para caretearla
—Qué sé yo, no suelo venir porque me embola el ambiente , me banco más cuando estamos en la cancha nosotros—se excusó, metiendo la típica excusa para que no lo jodieran con que se había quedado embobado mirando a la piba de la beca—. Pero estuvo buenísimo, muy movido, no les voy a mentir.
—¿Movido? ¡Casi la matan a la cheta esa de la otra escuela! —exclamó David, estallando en una carcajada—. Aunque ojo, Juli... esa Frías se tiene que cuidar ahora
—Frías? ¿ X lo de la nariz rota? —preguntó Julián, clavando la mirada en su amigo.
—Sí, la 7. La flaca esa es de armas a tomar, posta. Todo el grupito de ella de la otra escuela son unas víboras pesadas se quedaron con las venas en los ojos, no se quedan en el molde ni locas. Magaly le voló el tabique de un pelotazo, pero esa mina es re vengativa, le va a querer hacer la vida imposible dentro o fuera de la cancha. Se pudrió todo mal entre los dos equipos
Julián se quedó callado, escuchando el bardo mientras los pibes seguían tirando comentarios de pajeros sobre el uniforme de las chicas. Por dentro, la advertencia de sus amigos le quedó picando. Sabía que Magaly no la tenía fácil en la escuela por el tema de la beca, y ahora, haberse enemistado con la pesada de solo significaba que el drama recién estaba empezando.
—Bueno, basta de cháchara, ¿adónde pintó ir ahora? —preguntó David, frenándose en la esquina—. Yo paso de volver a mi casa, mi vieja está de limpieza y me va a poner a ordenar.
—Vamos a lo de Julián, de una —saltó juancho, codeando a Juli—. Dale, tenés la casa sola y alta pantalla.
Julián arrugó la frente, metiendo las manos más hondo en los bolsillos.
—No, chicos, posta, vayamos a la plaza o a lo de Juan y compramos unas facturas. En mi casa está todo re silencioso y es un embole —tiró, queriendo zafar.
La realidad era que a Julián le daba tremenda vergüenza ajena . La casa de sus viejos era una locura: una propiedad enorme en el mejor barrio, con pisos de mármol, un living que parecía un hotel
Él prefería mil veces tirar una lona en el pasto antes que andar mostrando el imperio de su papá el abogado, pero los pibes no le daban tregua.antes vivían en una casa pasable muy acogedora pero ahora desde que murió su madre las cosas cambiaron de una manera que Julián no entendia
—Dejate de joder, Juli, vamos a la tuya que alta Play tenes y el sillón ese —insistió David otro compañero, dándole la vuelta de los hombros para cambiarle el rumbo—. No seas ortiva, salvo que bueno ...no quieras compartir —èl sabía dónde darle.
Al final, como siempre, le ganaron por cansancio
—no es eso , delen vamos —David siempre se salía con la suya
Cuando abrieron el portón de la casa de Julián, David soltó un silbido bajo, como si fuera la primera vez que entraba, aunque ya había ido mil veces. El lugar era imponente, todo reluciente y con olor a limpio. Julián tiró la mochila en un rincón sin darle bola y caminó directo al living.
—Bueno, pasen. Pero jueguen sin gritar como locos que si mi viejo llega a estar haciendo algún Zoom en el despacho me mata —les advirtió, agarrando los joysticks
—Sí, sí, lo que digas, millo —lo chicaneó el juancho quien conocía la casa como la palma de su mano, tirándose de cabeza en el sillón gigante de cuero y prendiendo la consola—. Armá el torneo que hoy te rompo todo en el FIFA.
Julián se sentó en la alfombra, apoyando la espalda contra el sillón. Mientras los pibes se mataban a puteadas eligiendo los equipos y configurando el partido, él se quedó colgado mirando la pantalla de inicio, con el joystick apagado en la mano. Los gritos de sus amigos pasaron a ser ruido de fondo. No podía dejar de pensar en los ojos de Magaly plantándole cara a la 7. Tenía un fuego que a él, con todas las comodidades del mundo, sentía que le faltaba.