El resto de las siguientes semanas transcurrió en una tensa calma. Los chicos asistieron a sus respectivas obligaciones escolares y a los partidos programados del torneo de básquet. Por su parte, las chicas de vóley estaban a la espera de los resultados de otras escuelas para saber contra quién les tocaría jugar la gran final, mientras que a los pibes aún les faltaba un par de fechas más para asegurar el puesto.
Sin embargo, detrás de la rutina, Julián tenía la mente alborotada. No quería creer que su papá estuviera involucrado en semejante monstruosidad, pero a la vez estaba seguro de lo que había escuchado aquella noche detrás de la puerta. No podía ser una casualidad. ¿O sí?
Una tarde, después del entrenamiento, Maga lo notó más callado que de costumbre. Venía estando distante últimamente, pero ese día ya era demasiado.
—Bueno, ya está, decime qué te pasa —le soltó Maga, frenando delante de él—. Últimamente estás re distante. ¿No querés estar más conmigo? Sé franco, Julián, no me des vueltas. Conmigo no.
—Nooo, Maga, nada que ver, te lo juro —atinó a decir él, sorprendido por el planteo.
—No me vengas con el "no sos vos, soy yo", porque no sé cómo voy a responder, Julián —le advirtió ella, enojada. Maga era una chica de frente, no quería rodeos y no iba a dejar que nadie jugara con ella.
—Magui... —Julián dio un paso adelante, la abrazó con suavidad por la cintura y la sentó en su rodilla en uno de los bancos—. Estoy preocupado por mi viejo, te juro que es solo eso —le confesó suspirando, tratando de mantener la compostura. Aunque él solía ser dócil, no le gustaba para nada que lo retaran como si fuera un niño. –Por favor, no lo tomes contra vos y no me hables así...no me gusta , Yo te conté lo que viene pasando en mi casa y creo que es mucho peor de lo que supongo.
Maga lo miró a los ojos y su expresión se ablandó por completo.
—Lo siento, Juli, perdóname —le dijo, acariciándole la mejilla—. Me sentí boludeada por la distancia y nada... no va a volver a pasar.
—Está bien, no lo repitas, por favor. Igual tenés razón en enojarte: yo no te conté lo último y me está quemando vivo por dentro.
Entonces contame. Quiero ser tu compañera en todo, quiero que confíes en mí y estar para vos cuando la cosa se ponga difícil.
Julián la miró con una ternura profunda, sintiendo un alivio enorme
Lo sé, mi defensora —le sonrió abrasando la con fuerza
Acto seguido, Julián procedió a contarle todo sin filtros: lo que escuchó la noche de la bofetada, el asesinato del Fiscal Deolindo Marcial que vio en la tele, los cambios repentinos de humor de su papá y la presencia de personas raras en la casa a altas horas de la madrugada, cuando Vicente suponía que Julián ya dormía. Y aunque su padre aún no había regresado de su viaje, Julián tenía la certeza de que estaba metido en lo sucedido.
—Ay, Juli... y yo creyéndome el ombligo del mundo, pensando que estabas raro por mí —Maga se sintió invadida por una culpa tremenda. No podía dimensionar cómo un pibe de su edad estaba cargando con algo tan oscuro y pesado—. ¿Y si hay cosas en tu casa que revelen lo que pasa? Por ahí encontrás algo que demuestre que es otra cosa y estamos pensando mal, ¿no?
—¿Vos decís? —Julián quería creer desesperadamente en esa opción, pero en su interior sabía que no estaba equivocado.
Magui... Si mi viejo de verdad está metido en esas cosas, ¿qué hago? Es mi viejo... —preguntó con la voz rota.
Julián tenía la mente alborotada no quería creer que su papá estuviera involucrado pero ala vez estaba seguro de lo que escuchó no podía ser casualidad o si
Maga no supo qué responder. Solo lo abrazó fuerte, hundiendo su cabeza en su hombro. En realidad, sí sabía qué correspondía hacer , pero sabía que a Julián esa respuesta le rompería el corazón.