La música se escuchaba en cada rincón de la gran casa. Había jóvenes por todos lados, grupitos separados bailando y tomando tranquilamente. El ambiente era festivo, ya habían llegado los chicos de La Belgrano se encontraron con Julián y Maga en la entrada y se dieron las manos, saludándose como confirmación del pacto del día del partido. Las viejas picas de la cancha quedaban atras .
Mientras tanto, los demás esperaban en la habitación de Julián preparando el centro de mando y conectando las cámaras a la computadora de él y a la netbook de Juancho y Magaly. Luego de recibir a los invitados en la puerta, Julián y Maga se les unieron arriba para empezar con la movida.
Sin notar que entra vez tenían tres dispositivos
—¡Listo! —Juancho y el resto estaban expectantes, con las pantallas encendidas y los cables listos.
Se dividieron llevando cámaras pequeñas para poner por donde pareciera conveniente. Julián fue con David a la habitación de Vicente, pero esta estaba bajo llave, cerrada por completo. Lejos de rendirse, los dos se mandaron por la habitación de Julián y subieron trepando por el balcón; una vez dentro de la pieza a oscuras, dejaron un micrófono pegado debajo de la cama del viejo.
Por otro lado, las chicas pusieron micrófonos y cámaras en la cocina y el living, camuflándolos entre los adornos. No podían ingresar al despacho de Vicente ya que también estaba cerrado con llave y la única forma de entrar era por ahí, así que las destinadas a esa zona las terminaron poniendo escondidas en la entrada, apuntando directo a la puerta de madera.
Todo esto lo hacían mientras bailaban y se mezclaban con los demás invitados, entrando y saliendo de la pista para que nadie sospechara nada. Juancho y Andrea les iban diciendo por los auriculares si se veían y si se escuchaban bien desde el búnker que armaron en el cuarto de Julián. Habían armado toda una red de espionaje, tenían la adrenalina a mil y se ponían cada vez más nerviosos con cada paso que daban. Se ponían a reír de a ratos porque se sentían como en una película de espionaje, súper entusiastas y concentrados. Y con el retumbar de la música de la fiesta de fondo, todo el escenario era verdaderamente surrealista.Luego se reunieron nuevamente en la habitación de Julián, donde se abrazaron y festejaron al ver que todo funcionaba bien desde los dispositivos. Las pantallas mostraban cada rincón en tiempo real y el audio se escuchaba impecable; el plan era un éxito rotundo.
Fue en ese momento de puro festejo que Julián y Maga se avivaron de algo. No lo habían notado antes por estar con la cabeza en otra parte, pero el saludo de festejo entre Juancho y Andrea fue muy "efusivo", al igual que el de Rocío y David. Hubo miradas de más, risitas nerviosas y abrazos que duraron más de la cuenta. Cruzando los ojos con complicidad, Julián y Maga se dieron cuenta de que entre sus amigos había cosas que no estaban dichas, pero que ya eran más que evidentes.