El frío de las cuatro de la mañana calaba los huesos dentro de la casilla abandonada. El siseo de la llovizna sobre el techo de chapa picada era el único sonido que competía con la respiración entrecortada de Maga. Estaba sentada contra la pared de madera rota, tiritando, con el jean empapado de sangre ya seca alrededor de la herida de la pierna. Julián se había sacado el buzo para envolvérselo como un torniquete improvisado, pero el frío y el cansancio ya estaba haciendo estrago en la mente de ambos
Julián miró su celular. Tenía el mensaje de Juancho titilando en la pantalla: «Mi viejo ya sabe todo. Quédense quietos ahí, no se muevan por nada del mundo, va a mandar gente de confianza a buscarlos».
—Maga, aguantá, Juancho ya habló con el padre. Nos vienen a buscar —le susurró Julián, tomándole la mano, que estaba helada.
Maga abrió los ojos, mareada , pero la paranoia la sacudió por dentro. Miró el celular de Julián y después el suyo, que estaba tirado en el piso de tierra.
—No... no uses el teléfono para llamar, Juli —dijo ella con la voz débil, apretando los dientes—si. Silvano tiene gente en las empresas de cable, deben tener nuestras líneas pinchadas. Si llamamos a mi tía o a mis abuelos, les dejamos el rastro directo a la casa. Los van a matar.
—¿Y cómo les avisamos? Tu tía tiene que saber que mataron a mi viejo, Maga. Esto es un quilombo político gigante. Si Silvano va a la casa grande y no me encuentra, va a buscar a tu familia por ser mi novia. Se la van a agarrar con ellos.—ella no queri a pensar en eso no podria resistir algo así pero pensó rápido a pesar de todo, Señaló la mochila que había rescatado.
—La netbook. Conectate al Wi-Fi libre que llega de los galpones del tren. No uses nuestras cuentas reales. Entrá al Instagram secundario, el que usábamos para los juegos, y escribile a la tía por ahí y a Juancho también. Es más seguro o por tictoc
Julián abrió la netbook de la escuela a contrarreloj. Los dedos le temblaban sobre el teclado mientras captaba una señal débil de internet. Entró al perfil anónimo y buscó la cuenta de la tía de Maga. Con el corazón en la boca, empezó a tipear un mensaje directo, cuidando las palabras para no ser tan explícitos por si alguien rastreaba la red:
Tía, soy yo. Pasó algo terrible con el papá de J. Hubo un problema político muy grave y él ya no está. Tenemos mucho miedo de que los busquen a ustedes o se metan con la familia solo por mi culpa, por ser cercana a él. Por favor, dejen la casa ahora mismo y resguárdense. No contesten llamadas de números desconocidos. Estamos bien, pero ocultos. Hagan caso, por favor.”
Julián le dio a "enviar" y se quedó mirando el círculo de carga hasta que apareció el tilde de recibido. Solo les quedaba rezar para que la tía viera el mensaje a tiempo y saliera de ahí antes de que amaneciera.
Mientras tanto, en la central de operaciones de Silvano, el caos era total. El tipo estaba completamente sacado, caminando de un lado a otro como un animal enjaulado. El tiempo se le había terminado y sabía que si no actúaba borrando los cabos sueltos ya estaba frito en su mente desquiciada, todo el panorama estaba claro .
Todo era una jugada sucia en su contra. No eran unos pibes jugando a ser héroes; era una alianza estratégica. Vicente se había dado la mano con los políticos del Norte y habían mandado a los mocosos a meterse por la gatera para clonarle los discos, robarle la red de trata y limpiarse las manos frente al Juez
—Conque esos pelotudos se creyeron que mandando a los cachorros me iban a chupar toda la información —masticó Silvano, con los ojos inyectados en sangre y una sonrisa macabra cruzándole la cara—. Se pensaron que eran vivos mandando a los cachorros a hacer el trabajo sucio de un hombre ah pero van a ver cómo trabaja un hombre
Ciego de odio, sintiendo que tenía que golpear primero antes de que la supuesta alianza lo hundiera del todo, manoteó el teléfono. Ya no había tiempo de verificar nada, ni le importaba. Agarró la línea segura y le dio la orden directa a sus sicarios en el interior:
—Vayan a la residencia de los Frías en el Norte ya mismo. Revienten todo. Que no quede ni uno vivo. Vamos a ver si esos políticos de mierda siguen teniendo ganas de meterse conmigo